103 años de ser peregrino el niño de Atocha

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Por Carlos Rafael Coutiño Camacho.- La conmemoración del niño de Atocha en el municipio de Ixtapa, cumple 103 años de caminar por toda la colonia, como parte de una tradición plasmada en la fe católica, así lo da a conocer la familia Zea Pérez, quien es dueña de la imagen.
Esto ha hecho que las condiciones religiosas permeen en esa población, que se ha volcado en el dogma por el interés de salir favorecidos con salud, trabajo, hijos, incluso hasta con dinero y buenas cosechas, que le piden con fervor al santo niño originario de España.
El Niño, tiene su domicilio en la calle central y 2 sur, pero en realidad es peregrino, ambula de una casa a otra, de barrio en barrio, todo eso, es parte de una tradición que nació y permitió la familia Zea, que ha heredado a sus hijos y nietos, para que esto continúe y no se pierda.
Ixtapa, se ve envuelta de personas que llegan no solo de las comunidades cercanas, sino de muchos municipios, poco a poco llega a los oídos de ciudadanos, que la imagen es milagrosa, durante el año, llegan y piden, dejan su limosna, una ofrenda, lo que sea, como una forma de agradecimiento.
El Niño de Atocha de Ixtapa, se ha convertido en el Santo Patrón del pueblo, es quien hace la fiesta, la alegría, a quien le rezan y lloran, es una devoción de chicos y grandes, de propios y extraños, a más de un siglo, el Niño sigue caminando, la familia Zea sostiene que mantendrá esa tradición por siempre.
La historia marca que como un pequeño peregrino español, la imagen del niño Jesús, conocido como el Santo Niño de Atocha, usa un largo vestido con una capa que tiene un ancho cuello de encaje y puños con volados. En su capa está la imagen tradicional de un peregrino, una concha de berberecho, y él sostiene una pequeña canasta con su mano izquierda, y una vasija de agua está sostenida por un bastón que tiene en su mano derecha.
El pequeño santo niño usa sandalias abrochadas con hebillas –huaraches- de plata, y un sombrero grande y flexible con una pluma. Aunque se lo conoce como un peregrino, generalmente se lo muestra sentado en una pequeña silla.
La tradición devota del Santo Niño de Atocha es un relato rico, tanto en historia como en devoción. Aunque el Santo Niño es el trabajador milagroso, la devoción originalmente fue Mariana. Como es apropiado, antes de que se le pida a un niño hacer algo, la persona que pide debe solicitar en primer lugar permiso a la madre del niño.  De este modo, los rezos y las novenas para el Niño de Atocha comienzan con un rezo a María, Nuestra Señora de Atocha.
Cuando los españoles llegaron a Chiapas, trajeron consigo las devociones de sus tierras nativas.  Aquellos que provenían de Madrid naturalmente trajeron su devoción a Nuestra Señora de Atocha. En 1540, se descubrieron minas de plata en México, y los trabajadores españoles de minas emigraron aquí.

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