A partir de las declaraciones hechas por Andrés Manuel

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A partir de las declaraciones hechas por Andrés Manuel López Obrador el pasado sábado, expresando su oposición a la reforma energética, su intención de revisar los contratos establecidos y proponer que se detengan todas las licitaciones en curso desde el 2 de julio, ha surgido la interrogante de hasta dónde podría cambiar las reglas del juego en el sector energético.
Veamos algunos escenarios.
1.- ¿Podría AMLO pasar una reforma constitucional para impedir la inversión privada en el sector?
Una reforma constitucional requiere contar con mayoría calificada en las dos cámaras del Congreso y recibir la aprobación de, al menos, 17 legislaturas locales. Por sí misma, de acuerdo con las encuestas, la coalición que impulsa a AMLO no alcanzaría los porcentajes necesarios en ninguno de los dos casos.
Uno de los escenarios que existen es que, a pesar de ir en Coalición con el PAN, los legisladores del PRD y de Movimiento Ciudadano, frente a una disyuntiva de ese tipo, podrían sumarse a Morena.
Sin embargo, de acuerdo con la más reciente encuesta de EL FINANCIERO, aun en ese caso, el bloque de la izquierda quedaría en algo así como 40 por ciento en las dos cámaras, lejos de la mayoría calificada que se requiere.
En cuanto a los estados, aun considerando posibles triunfos de Morena en CDMX, Chiapas, Morelos, Tabasco, y de Movimiento Ciudadano en Jalisco, la izquierda apenas superaría 10 entidades, por lo que una reforma constitucional en la materia no es alcanzable legalmente para AMLO.
2.- ¿Podría AMLO desconocer contratos que ya han sido suscritos entre el gobierno y las empresas en el sector de hidrocarburos?
Sí podría hacerlo. La redacción de los contratos le dio al gobierno un amplio margen de maniobra para poder rescindirlos. Las causales pueden ser diversas y discrecionales. Entre las primeras, por ejemplo, está el retraso del contratista en la realización del Programa Mínimo de Trabajo o que más de una ocasión entregue reportes incompletos. Obviamente, las empresas afectadas podrían acudir a los tribunales federales y meterse a un litigio con el gobierno, cuyo pronóstico seguramente sería reservado.
Seguramente, pocas empresas se meterían en un litigio legal con el gobierno, con alto riesgo de perderlo.
3.- ¿Podría parar AMLO la reforma energética?
Podría hacerlo y sin ningún problema. Bastaría con que dejara de realizar licitaciones de hidrocarburos; que ordenara que Pemex dejara de buscar asociaciones y estableciera obstáculos diversos para operar las ya existentes.
Reformas como la energética requieren mucho tiempo para fructificar. Le he comentado muchas veces que un error del gobierno fue crear la expectativa de un resultado de corto plazo.
Cambiar el estado de ánimo de los inversionistas, generando desconfianza, puede conducir a que los empresarios que han ganado los contratos ni siquiera esperen a ver si se los van o no a rescindir, y tomen la decisión de salirse.
Tal vez los blindajes a las reformas constitucionales sean relativamente elevados… mientras que el propio AMLO no lance su iniciativa para una nueva Constitución, que modifique por entero las reglas del juego.

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