De visita a México en plenas campañas electorales
Escrito por Palma López SBADO, 18 de FEBRERO de 2012 07:45
Felipe Arizmendi, obispo de Tuxtla Gutiérrez, se deshace
en explicaciones y tratando de convencernos que el “Papa no viene a hacer proselitismo político”. Pero en relación a esa misma visita próxima, es el mismo Papa quien ha manifestado:-“las elecciones deben contribuir a seguir mejorando el desarrollo democrático de México….nos preocupan os pobres” (palabras más, palabras menos es el mismo contenido).
Sin embargo, ya veremos a Ratzinger muy lejos de los pobres y de los que más sufren; seguramente no necesitará que le tuerzan un brazo para codearse con la oligarquía nacional (Azcárraga, Salinas,…) y por supuesto con los candidatos de las hambrunas y de la pobreza, de la violencia y del desempleo: Josefina y Peña Nieto. Será muy difícil ver al Papa cenar con los 45 mil despedidos de la Compañía de Luz y Fuerza del Centro, con los padres de los dos estudiantes normalistas asesinados en Ayotzinapa, con los familiares de los casi 50 mil asesinados por la política de guerra contra una parte del narco, o cenar con los hijos de más de9 mil trabajadores de mexicana que hasta la fecha están sin salario…
Por otra parte, si Ratzinger estuviera con los pobres, seguramente protestaría contra el engendro que provoca que México esté ya en el desarrollo de la hambruna, el capitalismo, la explotación del hombre por el hombre. Los planes del FMI, del Banco mundial y de la OCDE. Pero no dirá ni una palabra el exnazi por filiación y quién sabe si no por vocación, sobre todo por su postura a favor de que sean las mujeres quienes decidan por su cuerpo, de que sea cada individuo quien decida por su pareja, (aunque la iglesia diga que el matrimonio entre el mismo sexo sea anormal, como anormal es que los curas sean pederastas por la anormalidad de no tener pareja; precepto que por cierto la propia Biblia combate con la máxima :”Creced y multiplicaos”).
Lo bueno es que ahora podemos reflexionar públicamente sobre estos temas, sobre un personaje tan igual a nosotros, que duerme y se baña igual que nosotros pero que vive y come totalmente diferente a nosotros los trabajadores. Por cierto sería muy positivo que Ratzinger donara aunque sea una tonelada del oro del vaticano a los raràruris, yaquis y a los tarahumaras…para aliviar un poco su hambruna. Ellos, los hambrientos, no sólo requieren de oraciones, requieren sobre todo de comida.
Sin embargo, ya veremos a Ratzinger muy lejos de los pobres y de los que más sufren; seguramente no necesitará que le tuerzan un brazo para codearse con la oligarquía nacional (Azcárraga, Salinas,…) y por supuesto con los candidatos de las hambrunas y de la pobreza, de la violencia y del desempleo: Josefina y Peña Nieto. Será muy difícil ver al Papa cenar con los 45 mil despedidos de la Compañía de Luz y Fuerza del Centro, con los padres de los dos estudiantes normalistas asesinados en Ayotzinapa, con los familiares de los casi 50 mil asesinados por la política de guerra contra una parte del narco, o cenar con los hijos de más de9 mil trabajadores de mexicana que hasta la fecha están sin salario…
Por otra parte, si Ratzinger estuviera con los pobres, seguramente protestaría contra el engendro que provoca que México esté ya en el desarrollo de la hambruna, el capitalismo, la explotación del hombre por el hombre. Los planes del FMI, del Banco mundial y de la OCDE. Pero no dirá ni una palabra el exnazi por filiación y quién sabe si no por vocación, sobre todo por su postura a favor de que sean las mujeres quienes decidan por su cuerpo, de que sea cada individuo quien decida por su pareja, (aunque la iglesia diga que el matrimonio entre el mismo sexo sea anormal, como anormal es que los curas sean pederastas por la anormalidad de no tener pareja; precepto que por cierto la propia Biblia combate con la máxima :”Creced y multiplicaos”).
Lo bueno es que ahora podemos reflexionar públicamente sobre estos temas, sobre un personaje tan igual a nosotros, que duerme y se baña igual que nosotros pero que vive y come totalmente diferente a nosotros los trabajadores. Por cierto sería muy positivo que Ratzinger donara aunque sea una tonelada del oro del vaticano a los raràruris, yaquis y a los tarahumaras…para aliviar un poco su hambruna. Ellos, los hambrientos, no sólo requieren de oraciones, requieren sobre todo de comida.













