Noé Juan Farrera Garzón/Palabras Gordas
Escrito por Administrator MARTES, 21 de FEBRERO de 2012 03:59
DOS BANDOS DEFINIDOS EN LA GUERRA SUCIA POR LA PRESIDENCIA.
LÓPEZ OBRADOR ESTÁ EN REMOJO.
La guerra sucia entre los partidos políticos está en todo su esplendor, sobre todo en esta etapa llamada de “intercampañas”, en la que habrá una veda de actividades políticas para los candidatos, excepto en aquellas que permita específicamente la ley electoral.
Mientras, en el bando gubernamental, encabezado por el presidente Calderón, que apadrina al PAN y su candidata Josefina Vásquez Mota. Existe también el mito electoral que Felipe Calderón juró frente a la tumba de su padre, no entregarle el poder al PRI, y actuará en consecuencia.
Pero no debe pensarse que los priístas están “mancos” a la hora de los “cocolazos”. El partido del presidente de la república tiene como armas principales a la Procuraduría General de la República (PGR), la diversas policías federales y sobre todo, la Fiscalía Especial para Delitos Electorales (FEPADE), adonde pusieron una licenciada llamada Imelda Calvillo, sin ninguna experiencia electoral, pero de probada fidelidad hacia el panismo. A eso hay que agregarle la “inmensa cola” que les pueden pisar a la casi totalidad de los gobernadores priístas; como los “tres huastecos”, Cavazos, Yarrington y Hernández, Ulises Ruiz, ex gobernador de Oaxaca, no solo acusado de ratero, sino de homicida de activistas de la APPO, y el nunca bien ponderado Mario Marín de Puebla, el “góber precioso”.
A su vez, los priístas, con su proverbial “colmillo político”, sacaron su artillería, y han estado usando la Auditoría Superior de la Federación a cargo de Juan Manuel Portal, quien ha estado “ventaneando y gacho” a los funcionarios panistas. Comenzó con la “Estela de Luz”, presupuestada en 483 millones y que resultó costando mil millones más y fue entregada con un año y medio de retraso. Aparte le dieron la obra a la constructora GUTSA, propiedad de Juan Diego Gutiérrez Cortina, vetada por la misma auditoría por transa. Pero el peine es el peine y los panistas también tienen su corazoncito y sus bolsillos dispuestos.
Ante la ya desatada "guerra sucia" entre partidos políticos, comienzan a circular versiones de que el presidente Felipe Calderón está detrás del impulso a la judicialización de los comicios y eventualmente podría maniobrar para que la elección presidencial de julio próximo fuese anulada, en caso de que el resultado no fuera favorable a los intereses de Los Pinos.
El objetivo central de Calderón y su primer círculo es evitar a toda costa el regreso del PRI a Los Pinos, por lo que según las mencionadas versiones, se ha elaborado un plan A y uno B en torno a los resultados de los comicios.
De algún modo se replicaría, aunque en otro sentido, lo ejecutado en la elección interna del PAN, donde resultó triunfadora Josefina Vázquez Mota, quien era vista como el plan B de Calderón en caso de que no prosperara, como ocurrió, el plan A, que representaba su "delfín", Ernesto Cordero.
La guerra contra el PRI y su candidato presidencial, Enrique Peña Nieto, es abierta y así lo corroboró la propia Vázquez Mota, quien en su discurso como triunfadora de la elección panista ni siquiera mencionó al aspirante de la izquierda, Andrés Manuel López Obrador, y subrayó que el adversario a vencer es el ex gobernador del Estado de México. A López Obrador ya le llegará su turno. La presidencia panista por medio de varios columnistas entre los que destacan Ricardo Alemán, Leo Zuckerman, René Avilés Fabila y otros más, que no dejan ni a sol ni a sombra al peje.
También hay expedientes bien gordos en contra de Amalia García, ex gobernadora perredista de Zacatecas y Zeferino Torreblanca, ex gobernador de Guerrero. Este último se curó en salud y regresó a su alma mater, el Partido Acción nacional, con el que jura que ganará la presidencia municipal de Acapulco.
Pero los choques entre el PRI y el gobierno se han vuelto candentes e involucran de manera directa a Calderón, a quien los líderes del tricolor señalan como el responsable de una "guerra sucia" en la que utiliza "filtraciones" de presuntas indagatorias criminales contra algunos ex gobernadores y militantes del tricolor.
El líder nacional del PRI, Pedro Joaquín Coldwell, acusó públicamente al gobierno de Calderón de ordenar la destitución del titular de la Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos Electorales de la Procuraduría General de la República, para colocar en su lugar a una funcionaria a modo para que continuara la "guerra sucia" contra integrantes del tricolor.
En círculos políticos se comentó que la destitución del titular de la FEPADE, Luis Vargas Valdez, tuvo como origen el hecho de que este funcionario se habría negado a secundar filtraciones provenientes de Estados Unidos y avaladas por el PAN y el mismo presidente Calderón, en el sentido de que el proceso electoral de Michoacán, en que resultó triunfador el PRI, había estado muy influido por el poder y el dinero del narcotráfico.
Calderón, cuya hermana María Luisa, mejor conocida como la Cocoa fue derrotada en la contienda por la gubernatura por el priista Fausto Vallejo, dijo públicamente que había pruebas fehacientes de la intervención del narco y mencionó un desplegado publicado en un periódico local y sostuvo que decenas de aspirantes a las alcaldías en Michoacán habían sido bajados ante las presiones de los grupos criminales, señaladamente la llamada "Familia".
Las versiones no comprobadas oficialmente de la injerencia del narcotráfico en Michoacán surgieron tiempo antes de la elección, e incluso se habló de la conveniencia de que ésta no se celebrara dada la situación de incertidumbre e inseguridad en la entidad, de la cual es nativo el presidente Calderón.
Sin embargo, los priistas y el gobierno perredista encabezado por Leonel Godoy se negaron a suspender o aplazar la elección y entonces surgió la candidatura a gobernadora de la hermana de Calderón, la Cocoa, quien durante su campaña se dijo segura ganadora e incluso el mismo día de la elección proclamó su triunfo con apoyo de encuestas de salida organizadas por empresas contratadas por el panismo.
Finalmente ni las denuncias de la propia Cocoa, ni los dichos de Calderón acerca de la intromisión del narcotráfico en el proceso electoral prosperaron y el priista Fausto Vallejo fue proclamado ganador de la contienda por la gubernatura. Empero, el triunfo para el PRI no fue completo pues los árbitros electorales, entre ellos el IFE, encontraron fallas que luego reconocieron absurdas y decidieron anular la elección por la alcaldía de Morelia, que también fue ganada por el tricolor.
El no avalar una argumentación similar a la que llevó a la anulación de la competencia por la alcaldía de Morelia en el caso de la gubernatura, parece ser la gota que derramó el vaso y llevó a la destitución del ex titular de la FEPADE, Luis Vargas Valdez.
Previamente a esa destitución, ordenada formalmente por la titular de la PGR, Marisela Morales, esa misma dependencia, de acuerdo con versiones de priistas, había "filtrado" la versión de una "alerta migratoria" en contra de tres ex gobernadores priistas del estado de Tamaulipas.
De acuerdo con las "filtraciones" atribuidas al gobierno, el principal implicado es Tomás Yarrington, quien presuntamente habría recibido dinero de los zetas y al igual que Cavazos y Hernández Flores pactado con los grupos criminales tamaulipecos y otros que operan en el norte del país.
Estas versiones fueron atribuidas a investigaciones de la Drug Enforcement Administration (DEA), pero no han sido corroboradas y en un mensaje en twitter, Yarrington escribió que se encuentra en Estados Unidos y que si hubiese algo contra él, ya lo hubiesen detenido.
Los priistas consideran que la "guerra sucia" impulsada por Calderón tiene como objetivos, en primer término, vincular al PRI y sus gobiernos con grupos del narcotráfico, y en segundo lugar, como ocurrió en Michoacán, tratar de anular la elección presidencial si no resulta favorable al representante de Los Pinos, en este caso, la precandidata Josefina Vázquez Mota.
El PAN y el gobierno niegan rotundamente estas elucubraciones y sostienen que los priistas inventan historias y están temerosos porque tienen mucha cola que les pisen.
LÓPEZ OBRADOR ESTÁ EN REMOJO.
La guerra sucia entre los partidos políticos está en todo su esplendor, sobre todo en esta etapa llamada de “intercampañas”, en la que habrá una veda de actividades políticas para los candidatos, excepto en aquellas que permita específicamente la ley electoral.
Mientras, en el bando gubernamental, encabezado por el presidente Calderón, que apadrina al PAN y su candidata Josefina Vásquez Mota. Existe también el mito electoral que Felipe Calderón juró frente a la tumba de su padre, no entregarle el poder al PRI, y actuará en consecuencia.
Pero no debe pensarse que los priístas están “mancos” a la hora de los “cocolazos”. El partido del presidente de la república tiene como armas principales a la Procuraduría General de la República (PGR), la diversas policías federales y sobre todo, la Fiscalía Especial para Delitos Electorales (FEPADE), adonde pusieron una licenciada llamada Imelda Calvillo, sin ninguna experiencia electoral, pero de probada fidelidad hacia el panismo. A eso hay que agregarle la “inmensa cola” que les pueden pisar a la casi totalidad de los gobernadores priístas; como los “tres huastecos”, Cavazos, Yarrington y Hernández, Ulises Ruiz, ex gobernador de Oaxaca, no solo acusado de ratero, sino de homicida de activistas de la APPO, y el nunca bien ponderado Mario Marín de Puebla, el “góber precioso”.
A su vez, los priístas, con su proverbial “colmillo político”, sacaron su artillería, y han estado usando la Auditoría Superior de la Federación a cargo de Juan Manuel Portal, quien ha estado “ventaneando y gacho” a los funcionarios panistas. Comenzó con la “Estela de Luz”, presupuestada en 483 millones y que resultó costando mil millones más y fue entregada con un año y medio de retraso. Aparte le dieron la obra a la constructora GUTSA, propiedad de Juan Diego Gutiérrez Cortina, vetada por la misma auditoría por transa. Pero el peine es el peine y los panistas también tienen su corazoncito y sus bolsillos dispuestos.
Ante la ya desatada "guerra sucia" entre partidos políticos, comienzan a circular versiones de que el presidente Felipe Calderón está detrás del impulso a la judicialización de los comicios y eventualmente podría maniobrar para que la elección presidencial de julio próximo fuese anulada, en caso de que el resultado no fuera favorable a los intereses de Los Pinos.
El objetivo central de Calderón y su primer círculo es evitar a toda costa el regreso del PRI a Los Pinos, por lo que según las mencionadas versiones, se ha elaborado un plan A y uno B en torno a los resultados de los comicios.
De algún modo se replicaría, aunque en otro sentido, lo ejecutado en la elección interna del PAN, donde resultó triunfadora Josefina Vázquez Mota, quien era vista como el plan B de Calderón en caso de que no prosperara, como ocurrió, el plan A, que representaba su "delfín", Ernesto Cordero.
La guerra contra el PRI y su candidato presidencial, Enrique Peña Nieto, es abierta y así lo corroboró la propia Vázquez Mota, quien en su discurso como triunfadora de la elección panista ni siquiera mencionó al aspirante de la izquierda, Andrés Manuel López Obrador, y subrayó que el adversario a vencer es el ex gobernador del Estado de México. A López Obrador ya le llegará su turno. La presidencia panista por medio de varios columnistas entre los que destacan Ricardo Alemán, Leo Zuckerman, René Avilés Fabila y otros más, que no dejan ni a sol ni a sombra al peje.
También hay expedientes bien gordos en contra de Amalia García, ex gobernadora perredista de Zacatecas y Zeferino Torreblanca, ex gobernador de Guerrero. Este último se curó en salud y regresó a su alma mater, el Partido Acción nacional, con el que jura que ganará la presidencia municipal de Acapulco.
Pero los choques entre el PRI y el gobierno se han vuelto candentes e involucran de manera directa a Calderón, a quien los líderes del tricolor señalan como el responsable de una "guerra sucia" en la que utiliza "filtraciones" de presuntas indagatorias criminales contra algunos ex gobernadores y militantes del tricolor.
El líder nacional del PRI, Pedro Joaquín Coldwell, acusó públicamente al gobierno de Calderón de ordenar la destitución del titular de la Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos Electorales de la Procuraduría General de la República, para colocar en su lugar a una funcionaria a modo para que continuara la "guerra sucia" contra integrantes del tricolor.
En círculos políticos se comentó que la destitución del titular de la FEPADE, Luis Vargas Valdez, tuvo como origen el hecho de que este funcionario se habría negado a secundar filtraciones provenientes de Estados Unidos y avaladas por el PAN y el mismo presidente Calderón, en el sentido de que el proceso electoral de Michoacán, en que resultó triunfador el PRI, había estado muy influido por el poder y el dinero del narcotráfico.
Calderón, cuya hermana María Luisa, mejor conocida como la Cocoa fue derrotada en la contienda por la gubernatura por el priista Fausto Vallejo, dijo públicamente que había pruebas fehacientes de la intervención del narco y mencionó un desplegado publicado en un periódico local y sostuvo que decenas de aspirantes a las alcaldías en Michoacán habían sido bajados ante las presiones de los grupos criminales, señaladamente la llamada "Familia".
Las versiones no comprobadas oficialmente de la injerencia del narcotráfico en Michoacán surgieron tiempo antes de la elección, e incluso se habló de la conveniencia de que ésta no se celebrara dada la situación de incertidumbre e inseguridad en la entidad, de la cual es nativo el presidente Calderón.
Sin embargo, los priistas y el gobierno perredista encabezado por Leonel Godoy se negaron a suspender o aplazar la elección y entonces surgió la candidatura a gobernadora de la hermana de Calderón, la Cocoa, quien durante su campaña se dijo segura ganadora e incluso el mismo día de la elección proclamó su triunfo con apoyo de encuestas de salida organizadas por empresas contratadas por el panismo.
Finalmente ni las denuncias de la propia Cocoa, ni los dichos de Calderón acerca de la intromisión del narcotráfico en el proceso electoral prosperaron y el priista Fausto Vallejo fue proclamado ganador de la contienda por la gubernatura. Empero, el triunfo para el PRI no fue completo pues los árbitros electorales, entre ellos el IFE, encontraron fallas que luego reconocieron absurdas y decidieron anular la elección por la alcaldía de Morelia, que también fue ganada por el tricolor.
El no avalar una argumentación similar a la que llevó a la anulación de la competencia por la alcaldía de Morelia en el caso de la gubernatura, parece ser la gota que derramó el vaso y llevó a la destitución del ex titular de la FEPADE, Luis Vargas Valdez.
Previamente a esa destitución, ordenada formalmente por la titular de la PGR, Marisela Morales, esa misma dependencia, de acuerdo con versiones de priistas, había "filtrado" la versión de una "alerta migratoria" en contra de tres ex gobernadores priistas del estado de Tamaulipas.
De acuerdo con las "filtraciones" atribuidas al gobierno, el principal implicado es Tomás Yarrington, quien presuntamente habría recibido dinero de los zetas y al igual que Cavazos y Hernández Flores pactado con los grupos criminales tamaulipecos y otros que operan en el norte del país.
Estas versiones fueron atribuidas a investigaciones de la Drug Enforcement Administration (DEA), pero no han sido corroboradas y en un mensaje en twitter, Yarrington escribió que se encuentra en Estados Unidos y que si hubiese algo contra él, ya lo hubiesen detenido.
Los priistas consideran que la "guerra sucia" impulsada por Calderón tiene como objetivos, en primer término, vincular al PRI y sus gobiernos con grupos del narcotráfico, y en segundo lugar, como ocurrió en Michoacán, tratar de anular la elección presidencial si no resulta favorable al representante de Los Pinos, en este caso, la precandidata Josefina Vázquez Mota.
El PAN y el gobierno niegan rotundamente estas elucubraciones y sostienen que los priistas inventan historias y están temerosos porque tienen mucha cola que les pisen.













