Conservan tradiciones de cultura zoque

fDoña Silvina González García, es la única indígena zoque que a sus 74 años de edad continúa haciendo arte con sus manos en su natal Copainalá.
Desde los 8 años, aprendió  a contemplar el color y el paisaje de la naturaleza que plasma en las blusas tradicionales de esta etnia.
 “Me decía mi mamá, vete allá donde pasa el agua, ahí están las flores y ahí es donde vas a practicar porque vas a ver las flores y vas a pensar ahí y te tiene que salir las florecitas y así es como empecé”, señala.
 Doña Silvina no fue a la escuela, su destino fue dedicarse a este oficio, expresa que su madre le decía “no vayas a la escuela porque el maestro los hace brincar la arena porque no saben hablar español los alumnos, igual te van hacer, estas muy chiquita, mejor aprende a bordar”.
Su mayor pasión es transmitir sus conocimientos a las nuevas generaciones para que el arte textil de su tierra no sucumba ante los embates de la modernidad.
 “Yo pensaba que no acabara eso, lo iba a enseñar sin compromiso que no me paguen bastante, nomás lo que quiero es compartir”.
Doña Silvina se casó a los 15 años, tuvo 9 hijos y también se dedica a producir pimienta que seca en su patio. Sin embargo, su trabajo principal sigue siendo el bordado.
 La vida ha sido generosa con ella, tanto así que a pesar de su edad, no necesita lentes para bordar.
En su momento, la Casa de la Cultura la contrató para enseñar a otras el bordado de modo que la cultura zoque no se perdiera con ella.
“Estuve 14 años, primero me pagaron 200 pesos, que era muy poco, luego a lo mucho me dieron 500 pesos, pero la verdad yo lo hubiera hecho sin cobrar, porque yo pensaba que no acabe esto, que quería enseñarlo sin compromiso”.
Cuando comenzó a bordar no existían los hilos, por ello se deshilachaban las telas para lograr la hebra y en su caso teñirlo de negro luego de obtener la resina de un árbol de la región.
Doña Silvina aún ensarta ella sola la aguja y en el aro va dando formas a los pájaros, flores, mariposas, conejos, venados y todo aquello que aún sus ojos pudieron ver en los bosques y montañas de su tierra, hace tres cuartos de siglo.

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