DE TODO UN POCO/Estoy triste, muy triste/AMÉRICA PÉREZ VILLATORO

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Estoy triste, muy triste, como lo deben de estar ustedes amigos lectores por lo que está pasando en el mundo y especialmente en nuestro país, en nuestro amado Chiapas, nos duele y nos espanta. Nuestro estado no se distingue por tranquilo, en otras ocasiones nos ha sacudido hasta las entrañas por la violencia, como los problemas a principio del 94 por la matanza de Acteal, el primer enfrentamiento por el levantamiento del E.Z.L.N., o la matanza de Citalá y otros levantamientos que han sucedido por las costumbres de los campesinos, como los que están en Oxchuc y lugares aledaños, siempre se ha sospechado desde entonces de que existen “manos negras” detrás de estos hechos, personas a quienes les convienen que a quienes nos mantienen estén en constantes guerras, sí, los campesinos con su trabajo y sus productos son los que sirven para que nos alimentemos y duele lo que está pasando, que suceda por intereses ajenos a sus costumbres y de verdad no se vale, a quién no dolió ver la imagen de unos padres que sepultaban a su bebé, envuelto en pañales en el monte, así nomás, como si fuera un animalito muy querido, no se vale de verdad, seguir viendo esas imágenes tan crudas, sin que el gobierno haga algo para evitarlo. De qué sirve las visitas de presidentes, de gobernadores y de políticos en general pidiendo votos, vistiéndose unos minutos con las ropas típicas que los indígenas mismos fabrican, pónganse, no en sus zapatos, sino que en sus huaraches por unos minutos, para que vean y sientan le que ellos viven en la marginación y el olvido de ese gobierno, se que pedir lo anterior es como pedir peras al olmo, pero talvez de tanto repetirlo llegue algún día a la conciencia de quienes pretenden gobernar a este pueblo que espera con ansias se le escuche y que se le haga justicia, como lo están pidiendo en las calles de los lugares donde han sido asesinados seres queridos, que por cierto, ya son demasiados como para no asustarnos, el saber que nuestros seres queridos salgan a la calle y ya no regresen, mientras que los políticos dicen que no pasa nada, que es un lugar seguro, y ahí me pregunto, que hay de las mujeres y hombres que han encontrado muertos, torturados con tanta crueldad, acaso no valieron nada, ¿qué tal si hubiera sido alguien de la sangre de quienes gobiernan?, ni dios lo quiera, ¿pero que hubiera pasado?. Hoy todos los mexicanos vivimos con miedo, con el temor de que un ser querido salga a la calle y ya no regrese, estamos realmente enojados. Estos recientes crímenes, como el asesinato de la joven Castellanos y hoy, la del joven Adán, quien estaba terminando un doctorado, persona que no molestaba a nadie y que se ganaba la vida honestamente, hijo de una linda familia, quienes los conocemos nos duele el dolor que hoy sienten por su ser querido, asesinado talvez por una computadora, donde lo único que tenía era el trabajo de una vida.
Por lo que está pasando en Chiapas y en todo el territorio nacional e incluso en otros países que han sufrido o están sufriendo esta violencia espantosa, llevándose a gente inocente, a gente trabajadora, personas orgullos de su familia y de la sociedad que tuvieron la mala suerte de caer en manos asesinas, de personas que ni siquiera conocían, no podemos quedarnos callados, por eso en esta ciudad y en otros pueblos no cesan las marchas de protesta y no lo harán hasta que se ponga un alto a la violencia que tanto dolor causa a sus seres queridos.
Enviamos un fraternal abrazo a la familia González Jiménez, a los hermanos, amigos y compañeros del profesionista que fue asesinado y a su esposa e hijo, con todo el respeto y dolor, que Dios consuele a sus seres queridos y lo reciba en Santa gloria.
Amigos, tenemos que enviar al presidente Peña Nieto cartas de protesta, diciéndole YA BASTA CON LA VIOLENCIA, algo para que dejen de liberar a los delincuentes y que se haga justicia para los caídos. Pasenla lo mejor que puedan, cuídense todos.

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