EL JUEGO DEL HOMBRE//LUIS ENRIQUE VÁZQUEZ NAVA/DIRIGENTES II

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DIRIGENTES II

Si el fútbol pasa en la tele es porque es bueno para vender. Todo lo que pasa en la pantalla se vende. Todo lo que pasa en la pantalla se vende, por lo tanto para generar negoció todo lo que sucede allí dentro es una novela. Lo más importante es explotar los espacios los espacios publicitarios. El modelo de negocio es generar atención por parte de la gran masa para venderles cuanta cosa.

Y mientras el narrador se dedica a burlarse de los jugadores, ridiculiza su esfuerzo, y nada es lo que debería ser, los equipos de fútbol promocionan tomar cerveza y refrescos. El deporte en la pantalla global, no es ocupado como vehículo para promover los buenos valores. El espectador sentado en casa y ante el televisor, sintoniza el partido, nervioso, comiéndose las uñas, las cuales acompaña con una pizza que le han traído a casa a consejo de la tv.

Esta es una industria, y como tal, debemos entender que se sostiene del poder empresarial que allí decide promocionar sus productos. Hay muchisimos arreglos, y para muchos no es más que un montaje. Quién logra ganar, se ha sometido a la disciplina propuesta por los dueños del balón. Lo que ocupamos es ganar y ganar. Vender vender. Los clubes necesitan solvencia para mantener su estructura y un primer equipo con jugadores capaces, el inversionista necesita promocionar su marca con equipos ganadores.

En México, a medida que crece la pasión por el fútbol, cada vez más gente se vuelve devota a ésta religión. A todos nos interesa de alguna manera. Hay días en los que es allí el único lugar en el que se puede presenciar el milagro de la comunión. El gol es felicidad, contagio de felicidad, aunque sea por unos instantes. Se defiende la casa propia, escudo, colores, la camiseta es sagrada. Aunque hoy con tanto mercantilismo parecen meros pretextos, un equipo representa ideales y valores para el individuo.

El aficionado se decide por el equipo que le flecha el corazón. Unos colores representan algo especial y otros otro algo especial. Es una forma de vivir. Toda decisión está formulada en base a una valorización en cuanto a identificaciones.

El niño quiere jugar en los estadios, eso desea. Que la gente coree su nombre, que las mujeres se desmayen por él. Sueña con jugar con el club de sus amores, ganar el clásico con un gol suyo al minuto 90, besar el escudo amado ante la afición, levantar el trofeo al aire. Irse a otro país, ganarse un nombre, romper la liga extranjera. Llegar a Selección Nacional, jugar y ganar el Mundial.

Y son miles los que así sueñan, y conforman la gran afición, el mercado al que se le venderá cuanto producto está anunciado. Y dentro de esa afición están los que intentan llegar y cada vez que juegan en cualquier cancha se divierten y expresan a su manera la alegría por el juego, anhelando que un día uno de sus goles atrape la atención de alguno entre los presentes que le abrirá las puertas del club.

Sería absurdo no darle el valor que le corresponde al empresario, pues es él quien pone la estructura para que la magia suceda. Por mucho muy ignorante que sea, o parezca ser, para interpretar el juego en la cancha, él hace que las cosas sucedan. El poder empresarial es importante para que el deportista logre competir.

En nuestro país, el fútbol se ha desarrollado debido a que ésta es la pasión universal, en todos los lugares a los que vayas hay una cancha, buena o mala, de pasto o tierra y rocas, larga y ancha o angosta y reducida, con porterías de metal o improvisadas. Y gracias a que gobiernos, empresas o la unión de varias, invierten en la organización del deporte. La economía es importante para que las cosas sucedan. Y es importante que esa economía, se ponga a disposición del personal capacitado para hacerlo rendir en cualquiera que sea la inversión.

Sin Jorge Vergara, el Guadalajara no podría competir hoy por hoy en la Primera División del Fútbol Mexicano, en la que otros equipos, al igual que ellos manejan una economía que les abre posibilidades. Sin la estructura que ha impulsado Jorge en Chivas, no se podría invertir 10 millones de dólares por Alan Pulido, los jugadores top cuestan millones. A eso hay que sumarle rumbo, perspectiva, trabajo, amor a la camiseta. Seguro sobre Jorge, muchos podrán pensar que únicamente le interesa el dinero, pero sin él el Guadalajara no hubiese sido campeón hace un torneo, y tampoco podría competir en la liga.
Próxima edición de la columna: “La Extinción del Jaguar”.

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