El sistema nos hace creer que nosotros tenemos la libertad de elegir

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El sistema nos hace creer que nosotros tenemos la libertad de elegir. Pero nuestras elecciones siempre están condicionadas y son esas condicionantes las que determinan nuestras elecciones, las que las limitan. Las limitantes de nuestras elecciones las podemos reconocer si en algún momento de nuestras vidas hemos visto más allá de ellas. La rata que ha nacido en el laberinto no puede imaginar que hay opciones más allá de las paredes del laberinto. La rata podría tener televisión, internet y radio y, muy posiblemente, no podría ver más allá de esas paredes, porque lo que estaría viendo en esos medios, sobre todo la información que recibiría sobre de su laberinto y sus paredes, vendría de los propios diseñadores del laberinto.
Toda elección está limitada por las opciones que tenemos para elegir. Si usted va a la tienda de la esquina a comprar su comida se encontrará que el 90 por ciento de las opciones o más son de comida chatarra, que las opciones más inmediatas le llevarán a usted y a su familia a enfermar y tener una gran probabilidad de desarrollar obesidad, diabetes, enfermedades del corazón, caries, etc. Las opciones políticas en un país también se dan por el entorno, por la cultura política dominante, por qué tanto la democracia se ha practicado, por cuál es la cultura en las agrupaciones políticas. Es decir, hay un ambiente, un entorno que limita las opciones. Lo anterior no implica que las opciones sean iguales, pero sí que las opciones pueden estar limitadas por el entorno, por esas prácticas culturales, por la historia.
Las opciones en el mercado, además de ser limitadas, se publicitan, es decir, las conoce la mayor parte de la población por la publicidad con la que se presentan. La publicidad es por naturaleza persuasiva, es decir, buscará que la persona “actúe o piense de un modo determinado”. La publicidad en la sociedad de consumo, buscará persuadirnos de ir por esa opción, e, incluso, buscará descalificar a las demás opciones. En la publicidad de productos se vale descalificar otros productos únicamente a través de información veraz, si no es así, la publicidad podrá ser sancionada. Así como se publicitan productos se publicitan servicios y podríamos encontrar una analogía mayor entre la publicidad de servicios y la publicidad política que, en última instancia, ofrece una opción para que un grupo se haga del poder para, supuestamente, dar un servicio a la sociedad. De hecho, los elegidos se convierten en servidores públicos.
El primer derecho que tenemos en el mercado como electores de productos o servicios, es el derecho a la información de las diversas opciones. La publicidad se mete en medio para persuadirnos y, muy comúnmente, para engañarnos. En el caso de los productos y servicios la ley establece la prohibición de la publicidad engañosa. Si uno demuestra el engaño, la publicidad debe ser retirada. Sabemos que en nuestro país no suele ser así del todo. Pero se permite el uso de imágenes subliminales, asociar el producto o el servicio con una aspiración, la Coca Cola con la felicidad y la juventud, el hotel con la playa y la chica en bikini. ¿Con que aspiración se asocian las campañas de los candidatos?

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