HAY QUE AMARRARLE LAS MANOS AL PROXIMO GOBERNADOR

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Los gobernadores, al igual que los presidentes municipales se las traen para eso de meterle la mano al presupuesto y en la actualidad varios ejemplares de esa fauna están en plan de defensa como gatos boca arriba para no ir al bote por sus desmanes y no devolver lo que se carrancearon en su paso por el puesto de gobernador.
De la misma manera que los gobernadores, tienen su primera línea de defensa en los congresos locales. Los congresos estatales le aprueban todo cuanto se les ocurre a los gobernadores. Los integrantes de los congresos estatales ven al gobernador de su entidad como su patrón; a quien deben lealtad perruna y obediencia patológica.
Cuando resultó candidato del PRI a la presidencia de la República, llamó a los gobernadores y les pidió que cooperaran ampliamente para su campaña. Cuando varios mandatarios estatales le manifestaron al candidato que no contaban con suficiente numerario, Peña Nieto les dijo: consigan el dinero y cuando yo llegue a la presidencia les repondré lo que hayan gastado.
Hubo gobernadores del PAN y del PRD que obedecieron o que por medio de la inversión en la candidatura de Peña se ganaron un lugar entre los virreyes sexenales. Aquí en Chiapas Juan José Sabines Guerrero, que enarbolaba la bandera perredista, le metió dinero a la campaña del de Atlacomulco en cantidad suficiente como para comprar su impunidad durante todo el sexenio peñanietista y todavía le alcanzó para lograr un nombramiento de cónsul en Miami.
Nada más que Sabines Guerrero desgració al estado de Chiapas al dejar una deuda institucional de más de cuarenta mil millones de pesos, de tal manera que dejó pignorado al estado de Chiapas durante por lo menos treinta años. Negoció la basura con Proactiva y ahora esta capital es una de las más sucias de la República.
También le entró a la lotería peñista el ahora exgobernador panista de Sonora, Guillermo Padrés Elías, quien calienta tabique por delitos como lavado de dinero, delincuencia organizada y defraudación fiscal.
Otro ejemplo de corrupción e impunidad es el de Humberto Moreira, exgobernador de Coahuila, exdirigente nacional del PRI y peñista definido desde el principio, lo que le ha valido salir indemne hasta la fecha, a pesar que recibió el gobierno de Coahuila con una deuda de 323 millones y cuando salió de la gubernatura había crecido hasta los 36 mil millones de pesos.
Otro gobernador que está en el frescobote es Roberto Borge Martín, cuyo pésimo desempeño como gobernador hizo que el PRI perdiese la gubernatura del estado de Quintana Roo. Le gustaba mucho volar, por eso gastó 500 millones de pesos en viajes especiales de aviones para sus viajes. Está acusado de un peculado electoral por 200 millones de pesos y 990 millones de pesos, precio real de predios de alta plusvalía que malbarató entre parientes, compadres, amigos y recomendados.
En esa lista infamante están también Javier Duarte de Ochoa, quien se robó casi todo el presupuesto veracruzano y que está en la cárcel en espera de que se desarrollen los procesos de los diversos delitos y abusos. Ahora también hay una orden de aprehensión y la correspondiente extradición de su esposa Karime Macías Tubilla para que responda a las acusaciones que le hace el gobierno de Veracruz.
Están incluidos en esa selecta lista Rodrigo Medina ex gobernador priista de Nuevo León que se ha librado de la cárcel por la chambonería de los abogados del gobierno de neoleonés. Está también Andrés Granier , ex gobernador priista de Tabasco por desvío de recursos por 3000 millones de pesos. Este Granier era famoso por su frivolidad, ya que presumís de tener para su uso mil camisas y cuatrocientos pares de zapatos.
Otro ex gobernador que anda a salto de mata es César Duarte Jáquez quien con lo que se robó del erario, logró capitalizar un banco llamado Unión y Progreso. Tiene once órdenes de aprehensión, radica en el estado de Texas pero hasta la fecha la Procuraduría General de República no ha solicitado formalmente su extradición. A Duarte Jáquez todavía lo cubre la protección de Peña Nieto y el senador Emilio Gamboa Patrón.
Como puede verse, los gobernadores corren el riesgo de que gane la silla de gobierno un candidato que sea de otro partido o su enemigo y que lo haga ver su suerte.
Esa ha sido la buena suerte de Juan José Sabines, el Güero Velasco ha sido su amigo fiel que lo ha protegido de cualquier denuncia y por lo tanto de un proceso o un auto de formal prisión.
Por eso el gobernador tiene dos veladoras prendidas, una es Rutilio y otra es Fernando. A ver cual es la buena.

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