Iglesia llama a votar, pero bien

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Por Carlos Rafael Coutiño Camacho. – “Uno de nuestros deberes ciudadanos es el saber elegir a nuestras autoridades, para que después no nos andemos quejando de que no cumplen con sus programas de servicio a la comunidad”, dio a conocer la diócesis de Tuxtla Gutiérrez.
En un mensaje de Fabio Martínez Castilla, Arzobispo de Tuxtla, dijo ello ante la proximidad de las elecciones para renovar presidente de México, senado, cámara baja, gobernador, diputados locales y presidentes municipales, la Iglesia pidió tomar conciencia de nuestra gran responsabilidad ciudadana en la construcción del bien común.
En la oración por la Paz, decimos: “Que como discípulos misioneros tuyos, ciudadanos responsables, sepamos ser promotores de justicia y de paz, para que en Ti, nuestro pueblo tenga vida digna”. Hagamos realidad nuestra oración ya que al orar tenemos que comprometernos a trabajar por lo que le pedimos al Señor; si pedimos paz y vida digna es porque nuestras actitudes en todos los ambientes, empezando desde nuestras familias, serán de respeto y reconocimiento a la dignidad de la persona porque todos somos hijos de un mismo Padre.
Hoy más que nunca urge un voto bien pensado buscando al servidor público más capaz, honrado y con vocación de servicio; ésta es una manera muy concreta de contribuir al bienestar de nuestros pueblos, ya que todos somos responsables de la transformación de nuestro municipio, de nuestro Estado y de nuestra Patria.
Votar a la ligera es una irresponsabilidad que no sólo no trae beneficios para nuestro pueblo sino que nos hunde más en la injusticia, la corrupción, la pobreza, la falta de educación integral y de empleo que nos llevan a una desintegración e inseguridad social. Pensemos muy bien antes de votar porque está en juego el bienestar de nuestras familias y la sociedad.
Los errores más comunes que cometemos son: Quedarnos al margen no votando porque pensamos que la política está tan podrida que no vale la pena, con esta actitud le estamos dando espacio para que llegue a ser autoridad quien no es nuestro mejor candidato.
Otro error es pensar sólo en el interés o beneficio personal que podemos sacar de un candidato porque nos ofrecen alguna cosita y olvidar que está en juego el bien común de nuestro municipio y Estado.
Otro error es no ver nuestro voto con la seriedad de ser un voto secreto y por lo tanto consciente y libre; este error puede llevarnos a vender nuestro derecho y deber de elegir con responsabilidad ciudadana al mejor servidor público y votar por alguien que otras personas nos quieren imponer. Estos errores provocan más sufrimiento para nuestro pueblo.

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