LA CONTAMINACION POR ENVASES DE PLASTICO/Quién es Quién/Noé Farrera Morales

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Un ranchero con el que tenemos frecuente comunicación, ante la solicitud de sus empleados que les invitara un “chesco” para la hora del calor, les contestó de la siguiente manera: miren muchachos, hace poco leí en una revista que nuestro planeta está muy contaminado con los envases de plástico, sobre todo con los envases de refresco como la Cocacola y la Pepsicola, así como otras marcas; de los grandes y de los chicos.

Me he fijado que todos nosotros nos tomamos el refresco y dejamos tirados por donde quiera los envases vacíos. Así que vamos a limpiar nuestros campos y potreros de los envases de refresco vacíos hasta no dejar ni uno. Entonces volveremos a degustar los refrescos. En sus ratos desocupados los rancheros se pusieron a recoger los envases vacíos y fueron amontonando las bolsas en un rincón del rancho. Cuando contaron las bolsas encontraron más de cincuenta bultos llenos de envases vacíos. El ranchero también se quedó extrañado de ver la cantidad de botellas vacías.

Para la salud ecológica del planeta, en lo que se refiere a las aguas interiores y los mares, así como las tierras de pastoreo y de labranza las botellas de plástico son un serio problema. Desde el punto de vista estético, si usted llega a una playa muy bonita pero que es un tiradero de botellas, pierde su atractivo visual. Lo mismo pasa con las orillas de ríos o arroyos que aparentan ser muy atractivos, pero si están salpicadas con envases vacíos, se quitan hasta las ganas de continuar con el día de campo.

En donde está más agudizado el problema de la contaminación con el plástico es el mar y en las grandes masas de agua. Con los movimientos del agua, el plástico va sufriendo una erosión casi imperceptible de pequeñas partículas de plástico. Esas pequeñas partículas son ingeridas por animales y organismos microscópicos, muy pequeños y pequeños como lombrices, pececillos, el plancton y otras partes de la pirámide alimenticia, que a la larga son absorbidas por los organismos vivos y que quedan contaminados.

Hay desembocaduras de grandes ríos, remansos de aguas, mares y océanos en donde los plásticos forman grandes masas de contaminantes. Ahí las víctimas de la contaminación son tortugas, gaviotas, peces diversos, crustáceos y otros seres vivos que como son comestibles, contaminan animales que son comestibles para los seres humanos, que a su vez se contaminan y en muchos casos mueren.

Se dan casos que en los mares, los plásticos forman enormes masas de contaminantes que son verdaderas islas. Estudios hechos en la parte norte del océano Pacífico tienen localizadas islas de plásticos de kilómetros de extensión, comparables a países pequeños y medianos y la tecnología existente no ha encontrado la manera de deshacer esas formaciones de plásticos.

Si se toma en cuenta el tiempo necesario para que el plástico se degrade naturalmente, son necesarios setecientos años para la degradación de dicho material, por lo que la eliminación del llamado PET (Poli Etileno Tereftalato) es un problema de largo alcance.

Una de las mejores maneras de controlar el uso del PET que entra en desuso es encareciendo su costo y elevando los impuestos hacendarios a su utilización.

En nuestro país se tiene el precedente de cuando la Secretaría de Salud trató de reducir la ingesta de refrescos azucarados envasados en recipientes de PET por ser una de las causas de la diabetes, obesidad y otros trastornos alimenticios, se estableció un gravamen de un peso por litro de bebida azucarada. Con ese aumento de un peso, trasladado al consumidor, hubo una sensible disminución del consumo de bebidas carbonatadas y dulces.

Por otra parte, sobre todo en los municipios de Los Altos de Chiapas, las autoridades de los ayuntamientos se han dejado corromper por las transnacionales refresqueras, que acaparan el agua de manantial para elaborar sus bebidas endulzadas y hay escasez de agua potable, con lo que se incrementa la ingesta de los refrescos embotellados, lo que constituye un negocio redondo para las grandes embotelladoras.

Por todo lo anterior se hace necesaria una campaña de educación entre la niñez y la adolescencia y elevar de manera notable el costo de los mencionados refrescos, por lo menos en cinco pesos por unidad; para disminuir su consumo y lo que se produzca de impuestos hace campañas de concientización, que haya fondos para la atención médica de obesos y diabéticos; y combatir la proliferación de envases de PET y sus nefastas consecuencias.

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