La historia del movimiento

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Por Carlos Rafael Coutiño Camacho.- Son viviendas que algún día, la sonrisa y gritos de niños se escucharon en ellas, la cocina con el olor tradicional de la comida del pueblo, la televisión e incluso la radio, también era parte de la vida cotidiana de estos ciudadanos de Chiapa de Corzo.

Las viviendas estaban en las mejores condiciones, hasta que el 7 de septiembre del año pasado, se cimbraron con el movimiento telúrico de 8.2 grados Movimiento de Magnitud, con epicentro en Tonalá, dejando una estela de dolor, tristeza y preocupaciónen el caso de Chiapa de Corzo.

Algunas viviendas, cayeron el mismo día, otras más, lograron mantenerse en pie horas y días, según la construcción de las mismas, decían los habitantes que estaban en la incertidumbre de lo que pasaba en ese momento, minutos antes de la media noche, y todo el día siguiente, que no paraba de temblar.

Es el Centro de Chiapa de Corzo, está a un costado del barrio Changuty y San Antonio Abad, es la calzada Victorico R. Grajales, la entrada principal de la ciudad, incluso colinda con el río Grijalva, es una zona aún con partes de bajío, la gente más pobre del pueblo está ahí en ese punto.

Después de un año, esas casas que fueron censadas por la SEDATU, Protección Civil del gobierno del estado y con la participación del ayuntamiento, se comprometieron a darles apoyos, el cual nunca llegó, nunca volvió a ser lo mismo para ellos, por el hecho de perder su hogar y por la burla de las autoridades.

Algunos de ellos, aún viven en el pueblo, otros más decidieron irse a otros lugares, donde para ellos hay seguridad y familia, se sienten temerosos, piensan que el sismo regresará y es mejor huir del pueblo fiestero, el pueblo que ha sido diezmado por fenómenos naturales.

A Chiapa de Corzo, le ha sacudido 4 sismos de gran magnitud, recuerda la población, en 1955, poco hay en la memoria, poco se recuerda y de esas casas, quizá solamente un 5 por ciento se mantenga en pie, debido a que fueron derribadas y reconstruidas por los dueños.

En 1975, quizá el más grave, el más preocupante para ellos, culparon a Manuel Velasco Suárez, gobernador de ese entonces, cuando la población vio caer no solo sus hogares, sino también algunas iglesias y su fuente de la época de la colonia, incendios y gente que huía y gritaba por las calles.

Los recuerdos aparecieron en el 2015, fecha en que el sismo tuvo como epicentro Villaflores; ahí la gente salió aquel 20 de octubre despavorida, celebraba el aniversario de la batalla del 21 de octubre con el tradicional desfile de los faroles, para culminar con un baile en las afueras de la iglesia de El Calvario.

Todo indicaba que los sismos llevaban un registro cada 20 años, pero la sorpresa fue que a dos, en el 2017, la historia se repetiría, las mismas iglesias se vieron afectadas, los mismos monumentos históricos, cientos de hogares, algunos con daños mayores y otros con menor daño.

Las condiciones son las mismas, la desesperación y la tristeza, pues no saben que va a pasar con ellos, sobre todo, porque son personas que no tienen dinero, no tienen como levantarse de este y otros golpes que les ha dado la naturaleza, como son los sismos y en el 44 las inundaciones.

Lo que más les ha dejado el sismo del año pasado, es el encono, la molestia perpetua de que fueron burlados por el gobierno federal, estatal y municipal, eso no logran olvidar y no logran convencerse que el gobierno es así, sobre todo porque encuentran que el dinero que enviaron a través de la SEDATU fue cobrado.

Pero hay más, según versiones de doña Camerina Gómez, doña Ortencia, don José y don Arnulfo Hernández, en las listas, aparecen que esos hogares incluso fueron reconstruidos, hoy esos hogares están enmontados, totalmente abandonados, ahí el encono que, de ese problema, unos ganaros a costillas de otros.

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