Marchas en todo Estados Unidos por un mayor control de las armas

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El músico Paul McCartney se sumó a la movilización en Nueva York. Ahí contó que su amigo John Lennon fue baleado cerca de Central Park

Agencias
Declarando que nosotros somos el cambio y coreando basta y nunca más, cientos de miles participaron en más de 800 acciones de la Marcha por nuestras vidas, convocada por estudiantes sobrevivientes de la matanza de una preparatoria en Florida el mes pasado, junto con jóvenes que han sufrido violencia con armas de fuego en todo el país.
Voten para botar a los políticos, corearon en marchas y manifestaciones exigiendo que la clase política actúe para imponer mayores controles a las armas de fuego en un país donde mueren a tiros un promedio de 96 personas al día.
En el acto principal, en Washington, aproximadamente 500 mil estudiantes y familiares, religiosos, abuelitas contra las armas, Veteranos Militares por La Paz, maestros, doctores y agrupaciones comunitarias contra las armas de varias ciudades se concentraron en la avenida Pennsylvania, entre la Casa Blanca y el Capitolio, para escuchar a los oradores: exclusivamente jóvenes sobrevivientes de la violencia con armas en escuelas, calles, centros nocturnos, cines y conciertos.
Los nuevos líderes estudiantiles de este movimiento, los sobrevivientes de la matanza en la preparatoria Douglas, en Parkland, Florida, donde fallecieron 14 alumnos y tres maestros hace 38 días, contaron sus historias y se comprometieron a cambiar todo.
Luchen por sus vidas
Emma González, una de las más reconocidas lideresas que surgieron de la tragedia, contó cómo en sólo seis minutos y 40 segundos fueron asesinados sus compañeros. Además, que esos jóvenes ya no podrán bromear o quejarse de sus clases. Ellos ya no podrán, repitió. De repente guardó silencio entre el mar de manifestantes, que se extendió varios minutos, hasta que concluyó: Acaban de pasar seis minutos y 40 segundos desde que salí. Luchen por sus vidas antes de que alguien más lo tenga que hacer por ustedes.
Bienvenidos a la revolución, declaró Cameron Kasky, uno de los sobrevivientes de Parkland. Nosotros somos el cambio. Mi generación va a reparar este sistema descompuesto que hemos heredado. A los políticos les digo: o representan a la gente, o retírense. Agregó: Veo luz. Hoy es el último día de tiranía y corrupción.
David Hogg, otro dirigente, declaró: La gente en el poder está temblando ante este movimiento, que dice nunca más… Estamos al inicio de la primavera, y esto es el inicio de la democracia”. Advirtió: Nos intentarán separar por raza y clase, pero fracasarán. Podemos y haremos cambiar el mundo.
Si los adultos no toman acción, nosotros lo haremos, advirtió Alex Wind, otro sobreviviente de Douglas. En respuesta a quienes dicen que los jóvenes no tienen experiencia, recordó que Juana de Arco tenía 17 años cuando desató su lucha. Agregó: Nuestro gobierno ha sido inútil… tenemos que forzar a que los políticos salgan de las sombras de la corrupción y salgan a la luz de la justicia.
Estos estudiantes están armando alianzas con otros, y hoy jóvenes de Chicago, Los Ángeles, Nueva York, afroestadunidenses y latinos también tomaron el micrófono para decir que es una misma lucha contra la violencia con armas de fuego, la cual ha interrumpido vidas. Uno tras otro contó sobre un hermano, un primo, un amigo asesinado a tiros.
Trevor Bosley, adolescente de Chicago, contó cómo su hermano fue asesinado. Uno más entre las 16 mil personas heridas o ultimadas con armas de fuego en esa ciudad de 2012 a la fecha. Merecemos el derecho de no ser baleados y ejecutados, declaró.
Edna Chávez, joven de Los Ángeles, narró que su hermano murió baleado. Se llamaba Ricardo. Llorando, contó cómo su familia se perdió en el trauma. Agregó que esa historia no es poco común, sino se ha vuelto normal para los jóvenes. Ante ello decimos ya basta.
Zion Kelly, de Washington, dijo cómo su hermano gemelo murió baleado en las calles de esta capital, poco después de ser aceptado en una universidad para estudiar ciencias naturales. Llorando, declaró que ya no puede demorarse el cambio necesario para que todos dejen de sangrar todos los días, como su hermano.
Naomi, afroestadunidense de 11 años, subió el podio y contó que ella y su amiga encabezaron una protesta en su escuela, en solidaridad con los de Florida. De pronto se convirtió en una de las oradoras más elocuentes al declarar que es inaceptable que niñas afroestadunidenses se conviertan en sólo estadísticas en lugar de niñas bellas y vibrantes. Digo: nunca más para estas niñas también. Dicen que soy demasiado joven para expresar estas cosas, que sólo estoy en la primaria, que alguien me está diciendo qué declarar. Eso no es cierto. Citó a la novelista Toni Morrison sobre cómo uno debe escribir el libro que uno desea leer: Ayúdenme a escribir ese libro.
Apareció por sorpresa otra niña: Yolanda King, nieta del reverendo Martin Luther King, declarando ya basta, e invitó a miles a entonar tres veces la consigna: Corran la voz/¿Han escuchado?/A través de la nación/vamos a ser una gran generación.
Al contar sus historias y promesas de cambiar todo, miles coreaban voten para botar a los políticos.
Otros participantes, además de los estudiantes en el podio, fueron músicos, entre ellos Common, Miley Cyrus, Jennifer Hudson (quien cantó The times they are a changing, de Bob Dylan) Arianna Grande, Lin Manuel Miranda y Demi Lovato, entre otros.
En Nueva York, unos 150 mil marcharon (según el alcalde), incluido Paul McCartney, quien recordó que su amigo John Lennon murió de un disparo cerca del lugar donde comenzó la marcha, en Central Park.
En Parkland, decenas de miles acompañaron a familiares y compañeros de las víctimas. De Boston a Denver y hasta Los Ángeles, por todo el país, se realizaron unas 800 marchas en solidaridad con la de Washington. Además, decenas más en otros 30 países.
Estamos hartos de escondernos y estar llenos de temor… Vamos a luchar por nuestras vidas, vamos a movilizar a la sociedad, a empadronar, a educar y a votar. Basta ya, declaró Ryan Deitsch, otro sobreviviente de Parkland, en el acto en Washington. Somos sobrevivientes de una nación cruel y silenciosa, estamos aquí para luchar por la vida y la paz. Somos guerreros de la paz, declaró un joven afroestadunidense de Chicago.
Al concluir, uno y otro insisteron en que esta generación es la que va cambiar todo. Los adultos tuvieron su oportunidad, ahora es nuestro turno.
Otros repetían que los políticos han fallado. Otra prometió al final: Vamos a brillar.

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