Noé Farrera Morales/LAS RENOVABLES Y SU REVOLUCIÓN/Noé Farrera Morales

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Las energías renovables son un sector que tiene que seguir creciendo, un sector que podría, incluso, consolidarse en un gran salto en la manera de que los seres humanos nos relacionemos con el medio ambiente.
El gurú del cambio climático, el Inglés, Sir Nicholas Stern, explicaba que la revolución de las energías renovables será mayor de la electricidad, los trenes, los coches y, probablemente, mayor que la información. La revolución, la de las energías renovables, creara, según los expertos, una ola de innovación y afectara a todos los sectores.
Estudios señalan que la economía baja en carbono será más segura, silenciosa, verde y limpia, es decir, con menos dependencia de la energía pero con una mayor biodiversidad. En los continentes con países desarrollados se habla ya de esa revolución renovable que tiene una orientación específica a los ciudadanos, pues estos son necesarios e indispensables para ahorrar energía, reciclar y bajar el uso de los vehículos propios y apostar más al transporte público(este siglo debe ser el de las energías limpias, ya que es necesario).
Las sequías en nuestro país, las lluvias torrenciales en ciertas zonas de Chiapas, Tabasco y otros estados del norte, son ya una constante. Donde otrora era más fresco ahora reina el calor y los cambios de humor del clima son cada vez más un problema.
El calentamiento global crece paulatinamente y traer consecuencias en las personas.
Recuerdo que George W. Bush dijo en alguna ocasión que era una prioridad el elegir entre economía y medio ambiente. Sin embargo, la dicotomía que el ex presidente de Estados Unidos planteaba era falsa. S cuestión de lógica: si no hay planeta, no hay economía. De ahí que los especialistas indiquen que la economía mundial caerá de un 30 a un 40 por ciento si no se logra frenar el calentamiento del planeta.
La realidad es simple. La crisis por las que atraviesan los países como Grecia y Estado Unidos es ya muestra de lo que acarrea la falta de conciencia pero con el planeta.
Nicholas Stern habla de un posible colapso económico similar al de 1929, el famoso “crack”, y los países no lanzan planes emergentes para contrarrestar la problemática que aqueja al medio ambiente y su destrucción.
Lo cierto es que la revolución de las energías renovables debe ser una oportunidad para conformar una economía de respeto al planeta, una economía sostenible, una economía que se consolide como motor de crecimiento basada en el respeto de la naturaleza, un respeto como nunca la historia de la humanidad lo ha registrado.
Sería interesante escuchar en boca de quienes pregonan la idea de cobrar a quienes dañan los ecosistemas ¿Cómo se puede cuantificar la perdida de la biodiversidad? ¿Cómo medir las afectaciones que sufre la pesca? ¿Cómo se cuánto se dañó un paisaje? O mejor aún, ¿Cuánto podemos pagar por un baño en un río con aguas cristalinas? ¿Cuánto el placer por ser arrastrado por una ola de mar, o un picnic con la familia mientras nuestros hijos descubren la naturaleza?.
El simple hecho de decir que quien contamine pague, es un llamado para que las empresas que tienen dinero sigan contaminando. Es un sentido, un absurdo. Es tiempo de entender que solo a través del ahorro, al respecto al medio ambiente (la educación verde), la eficiencia energética son las medidas que darán la posibilidad de ganar en un futuro cercano.
La humanidad debe comprender que para que el planeta tierra siga siendo un hogar ya que es urgente invertir en nuevas tecnologías más limpias y apostar por las energías renovables, pero que sean visibles, óptimas, reales y no simples inventos gubernamentales para obtener apoyos sin que se vea beneficiado el medio ambiente.
Los seres humanos debemos entender que los estilos de vida deben cambiar. Solo por hoy tomando la filosofía de alcohólicos anónimos, debemos cuidar los árboles, los bosques, los animales, la vegetación, los mares, los lagos, la naturaleza.
Urgente que nos transformemos en una sociedad civil organizada, prometida e implicada; una sociedad que se movilice y se manifiesta ante las políticas neoliberales que tanto abonan al comercio verde y tanto daña causan al planeta; una sociedad comprometida que pida responsabilidad a sus políticos; más al góber precioso de nuestro estado que cada día se vuelve más apático y cae mal sino involucraran en la construcción de un mundo diferente, porque como señalaba la activista y primatóloga inglesa de 79 años, Jane Goodall: “la tecnología por sí sola no basta. También tenemos que poner el corazón”.
Hasta mañana mis estimados lectores.

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