PICARDÍAS/por el NEGRITO SANDÍA./PLACENTERAS VACACIONES EN CHIAPAS

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PLACENTERAS VACACIONES EN CHIAPAS

Dos chiapanecos se encuentran en un café de la CDMX y como es costumbre, se saludan efusivamente:  ¿“i diai vos”? ¿ i diai pué ¿. Después del apretón de manos comentan  que después de varios años de ausencia de esta tierra chiapaneca, piensan hacer un tour por la región fronteriza.
Fíjate que leí en una página de interPICARDÍAS
net que habrá toda clase de facilidades por parte de la Secretaría de Turismo del estado,  para todos aquellos que viajen a Chiapas en un recorrido turístico. Fijáte vos que hay varias rutas y para ser franco quisiera un encuentro con la naturaleza, porque la vida del Distrito Federal, los riesgos, la contaminación y el transporte; ya me tienen verdaderamente acatarrado.
Fijáte que sí, por eso he pensado en recorrer el centro del estado, ir a embarcarme en Cahuaré, recorrer el Cañón del Sumidero y comer unas mojarras. Después, ir a darme un paseo por el vaso de la Presa de la Angostura. Me contaron que en los pueblos de Socoltenango y de Tzimol hay unas cascadas verdaderamente preciosas. Una se llama El Chiflón y una parte, la más elevada se llama el Velo de Novia.
Uno de los chiapanecos pregunta: “oí vos”, y ¿cómo se llega a esas cascadas? Mira, para llegar a esas caídas de agua tomas la carretera que va rumbo al aeropuerto y te desvías en la carretera que va rumbo a la cortina de la Presa de la Angostura, pasas por el ingenio Pujiltic y te internas en la vía al municipio de Tzimol. Cerca están las impresionantes Cascadas El Chiflón.
Hay servicio de alimentación, hospedaje en cabañas y paseos diversos.
Pasó la época de vacaciones y en la CDMX se volvieron a encontrar los dos paisanos. La pregunta natural: ¿Cómo te fue en las Cascadas? El otro contestó: mira, las cascadas son bellísimas, la naturaleza hace que verdaderamente te tonifiques.
Pero el traslado entre un punto y otro son aventuras que con toda facilidad dejan chiquita a la Odisea. Y yo tuve la debilidad de llevar mi coche que a punto estuvo de desarmarse.
La carretera entre Tuxtla y la desviación del aeropuerto es un tramo bien planchado. Dan ganas de pisar el acelerador. Pero pasando la desviación al aeropuerto, pasas por una colonia donde a ambos lados de la carretera venden sandías rebanadas, elotes hervidos y asados, chicharrón caliente y las tortillas así como verduras varias. Y cada diez metros hay unos topes que apenas permiten el tránsito.
Tras unas curvas hay otra población cruzada por la carretera. Esa carretera es un mercado, aparte de los consabidos topes. Te enfilas por un tramo de carretera pavimentada en regular estado, salvo que en cada rancho y aldea, están los topes que arruinan la suspensión de tu coche. Pasas enseguida por una población llamada 20 de Noviembre, que según me informaron es un nuevo municipio. Ahí nos detuvo un bloqueo que nos tuvo varados la mayor parte del día. Cada hora dejaban pasar a diez vehículos. El pretexto del bloqueo fue un accidente automovilístico que tuvo lugar hace un año, en el que murió un lugareño. Esa muerte causó un litigio entre los deudos del difunto y los propietarios de una cooperativa de transporte. La ley le dio el gane a los transportistas. Ahora los paisanos del pueblo por medio de presión, quieren que les paguen a los deudos del difunto. Y ahí siguen.
Por fin pasamos encima de la cortina de la presa de La Angostura y tomamos rumbo al ingenio de Pujiltic. Lo malo es que esa vía de comunicación no es una carretera, es más bien una brecha, en la que sales de un bache para caer en otro.
Llegamos a una pequeña ciudad llamada Venustiano Carranza, donde nos topamos con otro bloqueo. Este llevaba tres días. Este bloqueo tenía la solución mexicana clásica. Por medio de una corta feria te dejaban pasar. Si tu coche estaba bien arregladito te peinaban cien pesos. Si tu coche estaba deteriorado la cuota voluntaria era de cincuenta pesos.
Por fin pasamos en ingenio azucarero de Pujiltic y enfilamos rumbo al municipio de Tzimol donde por fin logramos visitar las multicitadas Cascadas El Chiflón, formadas por el Río San Vicente, donde puedes practicar el excursionismo y otras actividades en plena naturaleza.
Para terminar, el chiapaneco que vino a las Cascadas dijo: es casi seguro que nunca vuela a esa región de Chiapas, a menos que haya una buena carretera, no haya bloqueos y que aplanen los cientos de topes que hay en los caminos. Si las dizque carreteras están destrozadas y encima hay cientos de topes, el circular por esos caminos con tu coche es un verdadero martirio.
Eso sí, si te gusta el folclore y las emociones fuertes, te las recomiendo ampliamente.

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