Que más pue…/1.   Los inventos sobre los Parachico/Carlos Rafael Coutiño Camacho.

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No hay documentos probatorios que den a conocer la realidad del Parachico, son leyendas y mitos que aparecen en boca de muchos, algunos le ponen y otros le quitan; los danzantes, que por su lógica se entiende que pertenecen a los antiguos pobladores, en todos los casos es el mismo sentido, adoración a los astros.
De acuerdo con esa historia marcada por los friales, se trata de indígenas que bailaban para algo, el historiador Mario Aguilar Penagos, dice que es un rito para tener buenos cultivos, la bendición del dios Sol y al Agua a través de la lluvia.
Otros más, dicen que es un rito a sus muertos y se conjuga muchas cosas en un solo rito, el que ahora se conoce como Parachicos, pero que no era en sí un asunto para el pueblo y del pueblo, sino exclusivo a los dioses, reyes y sacerdotes.
Quizá el que permea entre los actuales ciudadanos, es el hecho de que una señora que se dice viene de España, Cuba, Nicaragua y Guatemala, trajo a su hijo enfermo; ahí nace el Parachico y la Chuntá, se ignora porque en enero y que relación tiene esto con la iglesia católica.
A decir de documentos, la lógica marca que en efecto la población, salía de manera distinta, su danza era bajo un ritmo que ahora conocemos como el chicotaplante y el zapateado; esta última es palabra castellanizada, aunque el otro no es literal lengua chiapaneca, porque no era fácil pronunciar por los invasores y le cambiaban el significado y la forma de expresar.
Con forme pasaron las décadas y siglos, se entiende que en efecto, llegó una señora con su hijo, tal como lo marca la leyenda, curiosamente nadie sabe el nombre del niño enfermo, pero que es el protagonista de todo, ni donde vivieron, ni como llegaron, menos donde están sus cuerpos.
Al irnos por partes, diremos que el Parachico, ambulaba por las calles de piedra bola, salían a las 8 de la mañana y regresaban a las 4 de la tarde a descansar y hasta la siguiente fecha, a pesar de que se hablaba de los santos, no había misas ni siquiera se daba una procesión como ahora.
No fue hasta los años 70`s del siglo pasado cuando, el sacerdote que aún vive, Augusto Escobar González, logra que el patrón ingrese a una misa para San Sebastián, con él, decenas de Parachicos y luego quedó hasta el momento, ahora se venera a dos imagines, la nueva que es la que recorre el pueblo y la del templo.
En cuanto a la Chuntá, igual en esa temporada retomado por los Cucarachas, apodo a una familia del barrio changuti, lanzaba el tambor para llamar a los amigos y salieran a recorrer solo el centro del pueblo, así los Madrigal y otros del barrio Santa Elena, hicieron posible que esto se diera.
Hasta que una nueva familia de la calle real, quizá en un sentido de respeto al ser humano, aceptó que un grupo de homosexuales tergiversara y se convirtiera en un desfile de modas, sexo y hasta drogas, lamentable pero real y no merece atención alguna por lo que implica.
La venta de cerveza y licor es otro factor que ha separado la tradición y observado acciones contrarias, amén de la imagen que se deja ante propios y extraños, la fractura es fuerte y difícil de contrarrestar, muchos ojos empiezan a golpear sin saber y conocer, critican por donde pueden y como pueden a los que caen por el alcohol, acusando a una tradición de falsa.
Los Parachicos, ni son cara de españoles, ni representan a nadie, tampoco son la imagen de San Sebastián, ni de los indígenas, estas máscaras son gracias a la iniciativa del señor Armando Duvalier Cruz Reyes, inició con la intensión de que hubiera más artesanos y de ahí nació el concurso de máscaras, las fueron estilizando y hoy, es todo menos las originales.
Tampoco salían el 18 y 23 de enero, todo eso ha cambiado, el primero porque es día de los patrones muertos, el segundo por la entrega de una imagen que no existía y que fue gracias a don Juan de Dios, quien se logró tener esta de poco más de metro y medio de alto, creación de manos de don Antonio López.
Esto, es parte de lo mucho que se puede decir de lo que ya está dicho, pero que esos libros y esas escrituras no quieren aparecer ante la sociedad, porque además poco o nada importa que exista, lo que a muchos le interesa, es que esto siga, les gusta, les agrada y les importa que no culmine al menos para ellos.
Sobre el futuro de la Chuntá y el Parachico, es posible que no llegue a los siguientes 50 años, será el resultado de la invasión de ideas turbias como se ha hecho por los homosexuales en un sentido estricto del sexo y alcohol, como los Parachicos que tendrán que irse gracias a la modernidad y cambios en el pueblo, que ha dejado de ser propio y hoy pertenece a gente de fuera.

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