Que más pue/Carlos Rafael Coutiño Camacho/1.- La prensa, el periodismo y la expresión.

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Los medios de comunicación, son ese enlace, el vínculo entre gobierno y sociedad; la prensa es en este caso quien da voz a quienes no la tienen, el ejercicio de señalar lo que está mal y a quienes delinquen, el hecho mismo de poder hacer mejor las cosas para una entidad o un país.
La prensa, tiene como papel hacer democracia; el papel de los periodistas se ha defendido en un encuentro con Carmen Aristegui en la Ciudad de México y la Embajada de Estados Unidos, sin embargo, la prensa también deja de serla, cuando esto se convierte en negocio y son presa fácil de la corrupción.
Hoy, gracias al cambio que se le ha dado a la prensa; ésta perdió fuerza, credibilidad, lectores y también son parte de los memes y la burla en general, como ha sido Peña Nieto y otros políticos y funcionarios.
La prensa y el periodismo, era ley; similar al maestro o sacerdote del pueblo; de que sirve denunciar ante la prensa, si nadie hace caso, de que sirve decir la verdad si rápidamente se silencia con otra verdad; un ejemplo es que el magisterio al salir a la calle logró que todos digan que la prensa es vendida.
O el tal Yudiel, señale con semejante estupidez a reporteros diciendo así cobran un chayote y la gente se va de bruces con miles de likes y comentarios; pero cuando una nota de cualquier periodista, es de interés, termina siendo inadvertida o simplemente mal criticada.
Los medios son una falacia en la actualidad; los columnistas solo son leídos por un sector de la población; pocos, muy pocos leen ya; las notas por más que se señale, no surten efecto como quisiera el denunciante; ejemplos muchos, miles en todo caso, en Chiapas.

Vamos ejemplificando, cuantas voces denunciaron a Juan Sabines, uno solo no pudo contra el poder, lo mismo contra Victoria Rincón Carillo, donde están esos medios que dicen tener fuerza y que no saben “tirar” a un gobernante, por el contrario; queda evidenciado que la prensa no es nada, que logra nada, que no representa nada.
Manuel Velasco o Fernando Castellanos, han sido constantemente señalados, y ni uno de los dos dejó de ser quienes eran, por los artículos publicados en medios; de nada sirve ahora denunciar, porque el poder se encargó a través del “chayote” apagar toda voz, desarticular medios, todo para convertirlos en negocios y corruptos.
El poder envolvió todo, al grado de que al pueblo nada le gusta y todo le puede; quiere soluciones rápidas, pero se las pide equivocadamente a la prensa; como no hay respuesta, los protestantes se van contra los periodistas.
Sigue ganando la cúpula del poder, hace que el pueblo esté contra el pueblo, provoca notas y utiliza a los periodistas para sus propios fines, crea distractores y coloca de nueva cuenta a los reporteros en carne de cañón ante su propio pueblo.

Si lo ponemos a nivel nacional; de que sirvió el periodista de Televisa y Canal 11 que criticó mil a López Obrador, o a López Dóriga, Loret de Mola y otros, donde está su fuerza y ese poder de transformar mentes, de cambiar ideologías, desde luego que ya no es tal y ahí la demostración.
La prensa muere, muere porque todos así lo quieren, muere porque es el beneficio del poder; por eso cuando se agrede a un periodista, rápidamente sale a la luz que es porque estaba involucrado en el crimen organizado, en el narcotráfico.
Cuando un periodista presenta su nota en contra de un mal gobierno, éste se encarga de difundir que es porque quiere dinero; el pueblo repite y hace verdad algo que ni siquiera sabe lo que está diciendo; cuando un reportero le da voz al gobierno porque puede ser noticia y algo positivo para la ciudadanía; entonces ya recibió su pago y por eso lo hace.
Valdría la pena, reflexionar sobre el papel del periodista, hoy cualquiera se dice ser; solo en la capital Tuxtla Gutiérrez, hay más de dos mil, solo por el hecho de tener un celular y estar quizá en algún momento de un lugar donde hay un accidente o un robo, eso no es ser reportero, ni si quiera cumple con el qué, cómo, cuándo, dónde, para qué y demás.
Se perdió la esencia, reportear no es subir una foto o un video en Facebook, hoy hasta los “orejas”, “antenas”, “informantes”, o como quiera llamarles, se dicen periodistas y piden dinero a cambio de según ellos publicar en sus “medios” que no es más que la Secretaría de Gobierno, Procuraduría General de Justicia y otras dependencias del Estado.
Por eso, mientras el pueblo no se eduque, nada podrá cambiar, de nada sirve una buena prensa, si los lectores son pocos y la gran mayoría termina por no saber cual es el mensaje en columnas, editoriales, notas y otros trabajos de personas dedicadas al periodismo.
Pero mientras haya aún, periodistas con sed de informar, de crear conciencias, de provocar análisis, de fomentar la lectura; hay esperanzas, en manos de todos está el cambio; no de nadie más.

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