Quién es Quién/AHORA VIENE EL TURNO DE LOS MORENOS/Noé Farrera Morales

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Hubo varios perdidosos en la elección del primero de julio de 2018, casi todos damnificados de la ola López obradorista que se abatió entre el electorado mexicano. Es inteligible que hayan sido borrados del mapa político varios partidos chiquillos de ambos bandos como el Panal (Nueva Alianza), partido creado por la chiapaneca Elba Ester Gordillo Morales para incursionar en la política partidaria.

Entre los aliados electorales del Peje le tocó ir al baile al partido Encuentro Social, de tendencia católica, enrolado para atraer al electorado allegado al catolicismo y enemigo del control de la natalidad, que le tocó estar con el bando ganador pero con el “seis de seis” no le tocaron suficientes cruces en las boletas. Casi todo se lo llevó el Peje, que ahora sí le tocó ser el verdadero rayito de esperanza.

Al PAN le fue como en feria; al PRD también le tocó bailar con una de las más feas y al partido dominante durante varias décadas, al Revolucionario Institucional también le tocó su dosis de acíbar. Esos tres partidos citados al último, llamados “grandes” se empequeñecieron.

El Partido Acción Nacional (PAN) fue fundado por Manuel Gómez Morín, para combatir las grandes reformas cardenistas por medio del Partido Revolucionario Mexicano (PRM), partido de masas fincado en el Confederación Nacional Campesina (CNC), en la Confederación de Trabajadores de México encabezado por Vicente Lombardo Toledano y la Confederación Revolucionaria Obrera de México (CROM) de Luis N. Morones.

El Partido Nacional Revolucionario (PNR) fue fundado por el licenciado Emilio Portes Gil; a instancias del general Plutarco Elías Calles, el Jefe Máximo de la Revolución. El primer problema del nuevo partido era el dinero para sostenerlo. En sus primeros tiempos vivió con cargo al erario, pero Portes Gil, como buen abogado tuvo la ocurrencia de que el personal civil del gobierno federal debía sostener al Partido. A los empleados se les descontaba una semana de sueldo en los meses que tuviesen treinta y un días. También engrosaron las arcas del partido oficial las “contribuciones voluntarias” de los caciques regionales y los líderes obreros y campesinos

Cuando el general Cárdenas decretó la Expropiación Petrolera, la creación de los ejidos y la organización de los trabajadores en cooperativas como las de la cuenca lechera de La Laguna, Gómez Morín acusó al régimen de tendencias fascistas al estilo de Benito Mussolini. Ahí empezó para el panismo lo que Gómez Morín llamó la “brega de eternidad”.

Miguel Alemán, con el que inició el gobierno de los licenciados al partido oficial le cambió el nombre por Partido Revolucionario Institucional, un verdadero sofisma de acuerdo con los textos de Lógica. Miguel Alemán institucionalizó “las metidas de mano al presupuesto”.

Desde 1930 hasta el año dos mil, cuando Fox se encaramó a la presidencia de la república el PNR. PRM, PRI fue el instrumento electoral para darle una barnizada de democracia a la dictadura de un solo hombre en el gobierno mexicano.

El presidente Miguel Alemán creó una fuerte alianza entre los políticos y los empresarios. Todos ganaron cantidades astronómicas de dinero. Los ricos y los políticos incursionaron en los bienes raíces en los destinos turísticos como el puerto de Acapulco, Zihuatanejo y zonas aledañas. Brotaron los fraccionamientos de lujo y los grandes hoteles propiedad de los políticos y sus socios los capitalistas. Los políticos de la época se enriquecieron sin límite, con la más descarada corrupción e impunidad.

Los políticos del PRI, nunca pensaron en que el partido tuviese un fin tan triste. Abusaron sin medida del robo y de la corrupción hasta que la sociedad se cansó de que la expoliaran. Una de las últimas gotas que derramaron el vaso fueron el gasolinazo, la carestía, los malos sueldos, la nula oferta de empleo, la violencia desmedida, el uso y el abuso de los cuerpos represivos, las muertes, las desapariciones, el narcotráfico que se apoderó de regiones enteras; las policías y el ejército que actuaban a las órdenes del narcotráfico, los asaltos, la inseguridad y muchas causas similares.

Pero también la lucha de más de veinte años de Andrés Manuel López Obrador, que actuó como bujía para poner en movimiento, de manera pacífica a una ciudadanía medrosa y asustada; que les devolvió la esperanza y el espíritu de luchar con fuerza ciudadana por su espacio vital.

Por eso, los políticos a la vieja escuela, acostumbrados a regalar despensas, a comprar credenciales de elector y usar líderes de barriada prestos a la transa, no supieron responder con eficacia a la ciudadanía en acción, que defendió su voto y su esperanza. No vieron el remolino que se los llevó.

Ahora es el turno de los Morenos de hacer política de la buena. Ojalá no se traicionen a sí mismos ni a la ciudadanía que confió en ellos.

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