Quién es Quién/Apocalipsis electoral/Noé Farrera Morales

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Si algo podía sumársele como cereza del pastel a estas infames elecciones que se avecinan son los arribos de Pablo Salazar Mendiguchía rumbo al Senado de la República y el que está sonando como piedras de río crecido, y es el de la supuesta intromisión de Juan Pablo Sabines Aguilera a la diputación federal plurinominal por el partido del que sigue anunciando será la esperanza de México. Creo que ni la imposición de Eduardo Ramírez Aguilar ni la de Dora Luz Sasil De León Villard son tan lastimosas como el pase que pretenden darle, desde la rumorología hasta la realidad a la que podría ser que la familia del bastardo Juan Sabines Guerrero.
Porque sabemos perfectamente que darle paso al junior de los Sabines, es darle paso al bastardo, es darle jugada al personaje más vil y más ruin que se encargó de saquear a Chiapas a su antojo, que nos dejó sembrados en una deuda impagable, que saqueó las arcas de la entidad y que sembró este impasse en el que nos encontramos inmersos. Porque darle paso es no tener memoria, es sobreproteger a aquellos que se han servido con la cuchara grande y que nos han destinado a estar sumidos en el incremento de la pobreza y la pobreza extrema.
¿Qué busca el bastardo con la intromisión de su hijo en la política, en el enquistamiento de los puestos de elección popular? Es simple. Juan Sabines Guerrero busca que el junior repita la fórmula que a él le funcionó. La de subir a una curul, luego buscar ser el alcalde conejo y, por último, si la corrupción y la suerte los ungen, como lo ungieron a él, buscar ser el candidato a la gubernatura. ¿Curioso? No, para nada. Todo esto lo tiene plenamente planeado el bastardo porque sabe que tarde o temprano el fuero y la buena serte se le van a terminar y sólo le quedará su flotador, su junior al que ha ido forjando y formando para que sea su tapadera. Tronco de buen padre resultó el bastardo.
Así que ahora, por si fuera poco, no sólo tenemos que estar preocupados por el arribo que busca crear de nuevo Pablo Salazar Mendiguchía a quien parece que nunca tuvo llenadera, sino que hay que estar ocupados y preocupados si se da la llegada de este muchachito de Juan Pablo. Dos Pablos que parece que  van a mover sus piezas. Uno mesiánico que quiere la venganza por lo que le hizo el bastardo que hasta al Amate lo metió. El otro, se le nota lo ansioso por descubrir y probar las mieles que probó su padre y que mostró la clase de familia que son. Lástima por el apellido de mi padrino Juan y el del poeta don Jaime que fueron injuriados y vejados por la voracidad de un personaje arribista, abusivo, mitómano y descontrolado.
Pobres de nosotros los chiapanecos de toparnos con personajes de esa calaña, con arribistas, con intereses particulares y con el hambre de poder que nomás no se les ve por donde terminemos teniendo ciertas victorias. Pobres de nosotros donde los mismos apellidos sigan brincando y elevando la mano, donde los mismos apellidos sean los que estén aspirando a retornar por sobre todas las cosas. Pobres de nosotros que estamos condenados a seguir soportando la no llenadera, el hambre y la desatada ambición que tanto daño le está causando a nuestro estado.
Sólo espero que esa sangre de atole que tenemos los chiapanecos en las venas se termine de una vez por todas y que, por el contrario, nuestra sangre brote y plasme nuestra inconformidad en las urnas, y que los botemos pero a la fregada. Que vean que no los soportamos, que sí tenemos memoria, que sí conocemos lo que nos hicieron, que sí hay inconformidad y molestia. Espero que la apatía y el encono que brinca en las redes pase a la acción y que las cosas no se queden así como así, truncadas. Que vean que los chiapanecos no somos conformistas y mudos, y que en su lugar les quede nuestra verdad, nuestra fuerza y nuestro compromiso por ver crecer a la entidad fuera de los abusivos y ladrones como ellos. ¡Hasta mañana!

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