Quién es Quién/Chiapas, en caída libre/Noé Farrera Morales

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Los chiapanecos llevamos 18 años de malas decisiones que nos han costado el estancamiento y nos han regalado la falta de gobernabilidad y el incremento de la pobreza y pobreza extrema. Desde que se le dio cobijo al gobierno del soyalteco Pablo Salazar quien con su triada dictatorial del destierro, entierro o encierro las cosas empezaron a irse al carajo. Luego éste nos impuso a un chamaco heredero de un apellido que puso en los suelos. Se trata del bastardo Juan José Sabines Guerrero quien estuvo tres años de diputado, luego como alcalde de Tuxtla en donde no culminó y sus berrinches lo llevaron a lloriquear para que Pablo le diera la gubernatura y así fue. Error enorme y terrible que aún seguimos pagando porque no sólo nos heredó una deuda de más de 40 mil millones de pesos que se llevó, sino que nos impuso a otro junior de apellido y ahora estamos de lo peor.
Sí, fue Sabines Guerrero quien nos impuso a su títere Manuel Velasco. Fue el bastardo quien se cubrió las espaldas y para ello nos dejaron sembrados seis años más en la indiferencia, en el desplome de la economía, en el estancamiento de la economía y en esta absurda ingobernabilidad por seguir aceptando las imposiciones que son abortadas de los gobiernos fallidos que buscan dejar a quien les dará cobijo a sus espaldas y que les encubrirá sus fechorías. A Pablo el tiro le salió por la culata y el bastardo violó el código no escrito y lo metió a la cárcel, lo entambó porque así es la naturaleza del bastardo: la traición es una de sus banderas que ondea con mucho orgullo. Sin embargo, a él sí le resultó bien su movimiento al poner a un muñeco que se deja manipular y le ha cubierto las espaldas por más de cinco años ya.
Ahora, en este nuevo periodo de elecciones el tiro que buscan armar los sabinistas y seguidores de Manuel Velasco es dejarnos o al ladrón de Rutilio Escandón Cadenas o al chamaco mediocre de Albores Gleason, el Diablito, cuyo máximo mérito es el de ser hijo del exgobernador Albores Guillén y ser un molde del bastardo Juan Sabines. Por algo Sabines Guerrero viene a Chiapas esta semana y se prevé que se reúna con Alboritos Gleason para que les apoye. Es decir, el traidor que abandonó el barco del PRI por aceptar la propuesta de Pablo Salazar ahora que su muñeco de ventrílocuo Manuel Velasco se le va debe buscar otro a quien se deje meter mano y que sea manipulado y controlado. En esta descripción de manipulables sólo encajan Rutilio, que es un arribista y Albores que es un juniorsete. Porque el bastardo sabe, como lo sabe Manuel Velasco, que si no es uno de sus alfiles y tapaderas quien llega al poder, entonces tendría un gran problema porque el karma y la justicia podrían mencionar su nombre y cobrarle todo el año y la burla que ha hecho a los chiapanecos.
Porque Chiapas se encuentra incluso al borde del estallido social, al borde de que se den insurrecciones, porque es bien sabido que no tenemos estado de derechos, que no tenemos garantías individuales y que la paz social simplemente es un referente escrito más inexistente en la práctica. Nos hemos equivocado en las urnas y esta es la oportunidad para mostrarles que ya nos tienen hasta la madre, que ya estamos cansados de repetir los mismos errores y terminar, cada vez más, sepultados en la indiferencia y en ver cómo se toman el poder para saciar su voracidad y se atascan con el erario y nos regalan, sexenio tras sexenio, aumentos a la deuda y enormes huecos fiscales. Miren ahora con este gobierno de Manuel Velasco donde siguen vigentes los adeudos a los empresarios, al magisterio, a los burócratas, a los comunicadores. Nunca en la historia de Chiapas habíamos vivido inmersos en un gobierno de sordos donde puro chamaco improvisado se encuentra en el poder.
Desde la Secretaría General de Gobierno hasta los candidatos oficiales no se hace ninguno. Ahora a esto debemos sumarle ese rumor filtrado desde el centro del país que Manuel Velasco se va de la gubernatura y que en su lugar puede llegar algún enviado del presidencialismo o alguno de la misma cuna del PVEM. Una vergüenza es que Velasco se vaya, porque no se va por premio sino le estarían quitando la injerencia en los comicios. Ahora esperemos que la democracia sí existe, que la voz del pueblo sea la que elija y entonces veremos que los candidatos del poder: Roberto y Rutilio no ganarán ni de broma. ¡Hasta mañana!

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