Quién es Quién/De pactos cupulares y apestados locales/Noé Farrera Morales

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Quien crea que los acuerdos para designar a los candidatos pasan o recaen en manos de los militantes o en los políticos aldeanos está completamente equivocado. Mucho se ha dicho sobre la designación de José Meade como candidato al Partido Revolucionario Institucional (PRI), pero poco se cuestiona la autoimposición de Andrés Manuel López Obrador. Y lo digo con una mirada crítica imparcial. Por ejemplo, en los comicios del 2018 todo se va a definir entre Meade, el caballo negro del priismo, y AMLO. Ambos son acuerdos pactados, ambos son ya acuerdos previstos y escritos, pero uno solo es el que se va a encumbrar. Ambos, no se equivoquen, representan a los poderes fácticos. Ni López Obrador, en caso de que gane, podría cambiar la situación del país en temas de corrupción e impunidad de un día para otro y seis años no le bastarían.
Quizá, por ello, no estén descabellados aquellos que desde el centro del país señalan que AMLO no quiere en verdad ganar la Presidencia de la República y lo que le conviene es retirarse como un mártir, como el hombre que registre la historia que ganó en tres ocasiones y que fue robado por el centralismo. Lo mismo pasa con los actores políticos en cada uno de los estados. Por eso es que el Zanja Negra, el Lalo Ramírez o diputado Jaguar Negro, como le gusta que le digan, ni figura en el imaginario colectivo. La razón es simple y sencilla: porque en México la figura del Zanjaguar ni figura. Por lo único que lo conocen allá en el centro del país es porque es un canijo que le ha tirado duro y a la cabeza a los políticos de otros colores y que para eso se ha valido de los pagos a las plumas que está haciendo su esbirro Liliana Figueroa. Quien crea, repito, que todo se da acá en el estado, que desde aquí se designan las cosas desconoce profundamente cómo se maneja la política en México.
El propio López Obrador es producto de esa mafia del poder que critica. Para que México logre cambiar tendrían que pasar unos 15 años de continuidad: es decir, que más allá de partidos políticos, de grupos de poder, de jaloneos, se camine en la misma sintonía, se construya dando seguimiento a las políticas públicas y a los planes de desarrollo. Que los ejes que se trabajen sean prioritarios y que no se anden creando experimentos cada seis años. Porque eso es el principal factor de descontrol en nuestro país. Cada gobierno que llega afila el hacha y empieza a recortar personal. Ponen en puestos estratégicos a puro improvisados. Y ese mal se termina repitiendo en los diferentes estados y el resultado es esto que hoy vivimos: un gobierno que deja que otros manoseen las cosas, que otros decidan. Chiapas mismo es claro ejemplo de ello cuando el gobierno de Velasco se desentendió y cedió un poco de poder a Lalo Ramírez. Las causas de la ingobernabilidad son culpa suya y de nadie más y eso hay que decirlo con todas las letras posibles.
Por eso me llama la atención que en las redes se desgarren las vestiduras, que se viertan críticas tan superficiales y banales que están fundadas en el completo desconocimiento de cómo funciona la política en México. Meade representa intereses que ni se imagina. AMLO al populismo surgido de los poderes fácticos y que le ha permitido una vida de lujos: partiendo de la premisa de que nada es gratis y que claro que merece cobrar por lo que hace. Sin embargo, la situación de México es complicada. Pues mientras unos aluden a que unos tienen la culpa, mientras sindican y señalan con dedo deicida lo que sucede, en otro espacio de tiempo, en otro sitio, se reúnen aquellos que usted considera los salvadores con esa mafia denunciada a pactar y a firmar acuerdos de cómo se va a desarrollar todo.
El error que muchos de nosotros cometemos lo han cometido los políticos. Por algo cada que viene el presidente de México ignora y ni pela a ERA, el zanjaguar negro, porque simplemente ni peso tiene y aparte allá en el centro del país lo tienen considerado como conflictivo, amarra navajas, tira la piedra y esconde la mano y demás cosas que se le puedan ocurrir. Lo cierto es que hay que tener un poco de más lectura para no desgañotarse en vano. Los comicios 2018 serán difíciles porque la gente va a desbordar ánimos, porque más allá de eso todos sabemos que la democracia es un juego de villanos. ¡Hasta mañana!

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