Quién es Quién/Edil de Zinacantán se sirve con la cuchara grande/Noé Farrera Morales

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No tiene la culpa el indio sino el que lo hace compadre, reza uno de los dichos populares con más arraigo y que muestra, claramente en política al menos, que no es culpa de quien llega a servirse con la cuchara grande sino de los que lo dejaron que llegara ahí a sabiendas de que eso iba hacer. Y esto sale a colación por una imagen que muestra al presidente municipal de Zinacantán, Manuel Martínez Jiménez, posando junto a un vehículo deportivo Chevrolet Camaro ZL1 2018 cuyo valor de agencia es desde 850 mil pesos hasta 1 millón 3 mil 400 pesos. Nadita para un alcalde de uno de los municipios más pobres del estado, con un pésimo índice de desarrollo humano y sin obras de impacto social.
Todo parece que en ese sexenio servirse con la cuchara más grande es una de las consignas que abanderan y enarbolan los alcaldes de los municipios en Chiapas, pues de otro modo uno se explica cómo es que llegan a tener de la noche a la mañana diversas propiedades y se vuelven dueños de autos de lujo. Basta entrar a su página el Facebook que usa como H. Ayuntamiento Zinacantán donde los mismos pobladores le echan en cara los usos excesivos en viajes, hoteles, donde hasta le sindican al edil se dueño de avionetas de varias casas que ha adquirido, supuestamente, con dinero del pueblo.
Sería interesante que este personaje explique por qué mientras Zinacantán ocupa el cuarto lugar en la escala de pobreza que maneja el Coneval, él se da la gran vida y se la pasa viajando y sin dar atención a los pobladores. Según los propios habitantes, Martínez Jiménez tiene junto al Camaro, vehículos de lujo de la marca Ford y Lincoln, lo que de ser cierto sería un llamado urgente para que el Órgano de Fiscalización Superior del Congreso del Estado (OFSCE) tome cartas en el asunto y someta a una auditoría las adquisiciones que ha hecho el edil, partiendo de que su sueldo mensual no le alcanzaría para poder darse ese tipo de lujos.
Ya basta, honestamente, que los alcaldes lleguen a los municipios a servirse con la cuchara más grande. Lo único bueno que dicen ha hecho este edil de Zinacantán son las funciones de Lucha Libre y la feria donde se derrochan miles de pesos para tirar pan y circo a la gente, mientras las obras de impacto social simplemente nunca llegan. Cada que un alcalde es evidenciado es porque las cosas están mal. Los pobladores ya no se están quedando callados y están poniendo el dedo en la llaga demostrando su hartazgo, su malestar por la forma tan burda en que los políticos juegan con el pueblo.
Por eso, es de suma importancia que se investigue el proceder del edil, así como el origen del dinero con el que ha estado dándose una vida de nuevo rico, porque es bien sabido que en esas zonas existe la presencia del crimen organizado. No es justo que un pueblo mágico como Zinacantán, un pueblo de mujeres y hombres trabajadores, un pueblo acostumbrado a vivir bajo la cosmovisión de nuestros ancestros hoy se encuentre en la indefensión por causa de la ambición y el hambre de poder de los políticos arribistas.
Si el edil es culpable de enriquecimiento ilícito, que es el nombre que recibe a ser mano larga, tomar el erario y comprarse cosas personales, debe pagar por ello. No fue electo par que se hiciera rico. Fue electo para que pudiera ser el administrador del recurso federal y el estatl y que, junto a las necesidades más apremiantes, detonara el desarrollo del municipio. Quien carajo quiere un camaro de lujo, quién quiere unas mansiones, cuando el pueblo está ávido de que se construyan escuelas, caminos, que se remodelen las iglesias, que se mejoren los caminos de saca-cosechas, que se ayude a los más viejos, que se bequen a los niños que van a as escuelas, que se apoyen a los artesanos. Pero no. Lo primero que viven los ediles es un arrebato de ambición y terminan por llenarse las bolsas y las de sus queridas, amigos y amigas, eso sí: aunque al pueblo siga sumido en un aletargamiento que es como eterno, que es terrible. ¡Hasta mañana!

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