Quién es Quién/EL ARTE DE EVITAR LA COMPLICIDAD/Noé Farrera Morales

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Dentro de unos meses se completará el triunfo de Rutilio Cruz Escandón Cadenas. Una vez que le extiendan las autoridades electorales la constancia de mayoría, tomará el carácter de gobernador electo de Chiapas. Cuando le tomen la protesta en solemne ceremonia delante de los tres poderes de Chiapas y el gobernador saliente le transmita el poder, será el gobernador con todos los derechos, las obligaciones y los compromisos inherentes al honrosísimo cargo de gobernador de todos los chiapanecos.

Desde el punto de vista de la gratitud, entendiendo como gratitud el sentimiento de estimas y reconocimiento tiene una persona tiene hacia quien le ha hecho un favor o prestado un servicio, por el cual desea corresponderle.

Desde varios puntos de vista Rutilio Escandón tiene motivos de gratitud para Manuel Velasco Coello, por los favores que le hizo y los servicios que le prestó cuando Manuel estaba en la cima de su poder.

Desafortunadamente ya en el desempeño del cargo el gobernador Rutilio debe señalar los errores y los excesos cometidos por el ex gobernador Manuel. El desafortunado asunto tiene su origen cuando los gobernantes se emborrachan de poder y se sienten superiores a la ley y actúan de manera incauta por equivocación y en muchos casos de manera intencionada.

En la entrega anterior de esta columna hablamos de los daños que sufrió la sociedad chiapaneca con los profesores luchando por un salario ya devengado por medio de marchas y bloqueos; y que de manera equívoca los recursos destinados para el pago de los profesores fueron desviados para otros fines.

Las situaciones que afectan a grupos o conjuntos de personas que trabajan en una dependencia que los contrata, si no son atajadas y remediadas oportunamente, tienden a generar crisis sociales que involucran a terceros afectados.

En los primeros meses del año 2017, a fines del mes de febrero de 2017, empezó una escasez de insumos como medicamentos, materiales de curación y artículos indispensables para que las instituciones de salud dependientes de la Secretaría de Salud tengan un desempeño aceptable.

Posteriormente se supo que esa situación de carestía era generalizada en todos los nosocomios y clínicas del sector Salud a lo largo y ancho del estado.

Estas deficiencias comenzaron desde que fungió como encargada de la Secretaría de Salud de Chiapas la doctora Leticia Guadalupe Montoya Liévano paro se agudizó e hizo crisis en la gestión del doctor Francisco Ortega Farrera en la Secretaría de Salud.

Las circunstancias llegaron a tal grado, que no solo había desabasto de medicinas e insumos, sino que empezaron a quedarles a deber parte del sueldo a los trabajadores, tanto doctores como enfermeras y personal de servicio.
Como se anotó líneas arriba, ya en la gestión del doctor Francisco Ortega Farrera el desabasto fue total y los adeudos al sueldo del personal también se agudizaron.
Ya desesperado, el personal de salud decidió irse al paro para ver si de esa manera las autoridades hacían algo para mejorar las desastrosas condiciones del personal y los enfermos sin medicamentos.

Principalmente las enfermeras eran las más combativas, y decidieron realizar una huelga de hambre en el hospital regional de Chiapas, sito en la confluencia de la Novena Avenida Sur y Calle Central.

Encabezaron el movimiento las enfermeras Cielo Gramajo Cundapí, María de Jesús Espinosa, Ivonne Castillo Escobar, María Isidro Orozco Sánchez y Verónica Zenteno Pérez. Pero el gobierno estatal encabezado por Manuel Velasco Coello en lugar de investigar el asunto, simplemente las cesó de sus empleos y les inició una causa penal. Afortunadamente el sindicato las apoyó y lograron un amparo.

El gobierno estatal las hostilizó de todas las maneras posibles, empezando por retenerles los sueldos.

Las trabajadoras y los que las apoyaban lograron que se descubrieran las desviaciones de recursos por 764 millones, 468 mil, 550 pesos del ejercicio 2015. Posteriormente se encontraron irregularidades en Retenciones no pagadas por 134 millones, 254 mil pesos y por programas de salud pública no aplicados por 209 millones, 254 mil pesos, estos ya de 2016.

Para calmar las cosas, las enfermeras fueron reinstaladas y los desfalcos recibieron cristiana sepultura y hasta la fecha nadie habla de ellos. El silencio como remedio.

Pues bien, don Benito Juárez dejó el axioma de su gobierno: para los enemigos justicia y para los amigos justicia y gracia. De todas maneras, el próximo gobernador Escandón Cadenas debe lograr que los dineros malgastados y que constituyan flagrante delito, deben ser reintegrados al erario chiapaneco, que mucho servirán para aliviar un poco a los sufridos chiapanecos de a pie.

Porque si no, empezarán las complicidades que luego crecerán de manera incontrolable. Y eso será una traición a López Obrador que ha empeñado más de veinte años de su vida en el combate a la corrupción y la impunidad.

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