Quien es Quien/El Peje rodeado por la opinocracia/Noé Farrera Morales

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Antes de tiempo, la opinocracia que pulula en los medios de comunicación de nuestro país trata de copar al virtual presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, por medio del manejo de opiniones según ellos muy bien fundadas, pero en la realidad son bastante sesgadas. Pero en fin, los que opinan también tienen que luchar por el taco, la hamburguesa y el chesco, aparte de otros satisfactores.
Hay opiniones que aparentemente están bien fundadas; nada más que tienen un tufo de madruguete o de amanuense tempranero. Hay un artículo de la prestigiada revista Proceso, en el que un escribidor apellidado Rodr{iguez Garc{ia, que aduce que algunas expresiones de Andrés Manuel tienen un tufillo autoritario, que desdeña los sistemas de transparencia y anticorrupción a los que llegó a llamar “fifís”, calificativos que también endilgó a especialistas y miembros de organizaciones ciudadanas que los promovían.
Pero el miércoles 4 de julio invitó al padre Alejandro Solalinde a presidir la Comisión Nacional de los Derechos Humanos y el horror, a Luis Raúl González Pérez todavía le queda un año en el cargo y que la normatividad señala que es preferible un abogado que presida la Comisión de los Derechos Humanos. Prosigue el tal Rodrìguez Garcìa que el Peje anunció un cambio en el gabinete del Peje que aùn no existe.
Y remata el perfeccionista de Rodrìguez Garcìa que el Peje reconoció que si bien no estaba dentro de sus facultades el cambiar la designación de Hèctor Vasconcelos para que en su lugar fungiese Marcelo Ebrard, vería con buenos ojos que Vasconcelos presidiera la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado.
Es el colmo; Andrés Manuel será Presidente a partir del primero de diciembre de 2018 y suya será la responsabilidad de lo que haga o deje de hacer y de lo que diga o se lo calle; pero no antes. Hay una hermosa expresión latina que dice “facta, non verba” que significa: “hechos, no palabras” y que a su tiempo adquirirá su real significado. Es posible que el español del Peje sea defectuoso y que la ese la vuelva jota, pero su calidad la demostrará con sus hechos.
La opinocracia busca la perfección que posiblemente solo la encuentre en el cielo, y eso todavía quien sabe.
Es claro que por debajo de todas las argumentaciones opinócratas está el asunto de una casta burocrática que está inconsolable porque le recortarán las uñas. Esa casta burocrática no queda satisfecha con nada. Los Jueces y magistrados miembros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, se caracterizan por su zalamería con el Poder Ejecutivo cuando les permite un nepotismo sin límites y les llena las manos de dinero a cambio de prevaricación. Esos ejemplares no quieren sueldos, pero tampoco quieren cohechos.
Quieren ambas cosas a la vez, sueldos y cohechos. Sin ánimo de señalar a los ministros por su origen político, los más voraces son los de pañal azul, los de origen panista, como es el presidente dela Suprema Corte de Justicia, Luis María Aguilar Morales, propuesto para la Corte por el Presidente más afecto a las bebidas espirituosas, Felipe de Jesús Calderón Hinojosa.
Hay opinócratas con negros antecedentes, como el tal Jorge Fernández Menéndez, argentino para más señas; quien se encargó del trabajo sucio para que Apolinar Vásquez Raña adquiriera la cabeza y el nombre de Excélsior y después fue de los organizadores del artero asesinato de José Manuel Nava Sánchez, último director de Excélsior y que trataba de preservar la Cooperativa como fuente de trabajo. Nava Sánchez fue ultimado de siete puñaladas y nunca se aclaró ese homicidio.
Esos son solo unos ejemplos de los opinócratas que ya dieron muestras de su inutilidad en la reciente guerra contra el Peje, a quien acusaron de todo; hasta de loco, pero les contestó con las inmortales palabras de Ricardo Flores Magón: “prefiero que me digan loco y no un traidor a los míos”.

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