Quién es Quién/El que pierde es el PRI/Noé Farrera Morales

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El fin de semana el exsecretario del Campo, José Antonio Aguilar Bodegas, renunció a su militancia en el Partido Revolucionario Institucional (PRI), en una conferencia de prensa donde dio pormenores de su decisión. La causa de tan dolorosa medida, porque quienes conocemos a Josean sabemos que en sus más de 40 años como priista le entregó todo al partido que desde hace unos años les dio la espalda y le dolió tener que irse así, es la forma en que se ha dirigido el comité estatal que ahora preside Julián Nazar Morales, el Mata Tigre, quien sabemos se ha desentendido de los principios de este instituto político y que solamente está respondiendo a los intereses personales y no a los partidistas, y que toda la cargada la quieren hacer en beneficio del Diablito.
Porque todos hemos sido testigos de que en el PRI Chiapas se están excluyendo a los cuadros más representativos y se cierran filas para jugar de nueva cuenta a la imposición. Hizo bien Josean en irse, hizo bien en renunciar, en no permitir que se sigan solapando abusos, porque es un principio de congruencia y de compromiso con los chiapanecos. Nadie está obligado a estar en donde no saben valorar todo el trabajo que se ha hecho. Nadie está obligado a soportar la hipocresía de unos cuantos que son entreguistas y que sólo priorizan cuestiones personales más que de partido. Porque deberían entender los priistas que con la salida de Aguilar Bodegas del instituto político no pierde el militante sino el partido. Al parecer no les quedó claro que Josean tiene estructura y que el sentir que señaló sobre su hartazgo de cómo se están manejando las cosas en el partido es el de muchos de los militantes, el de muchos que aún creen en el instituto político y que podrían representar votos de castigo.
Si el PRI pensaba que va a recuperar la hegemonía en Chiapas ha errado el camino. Dejar que sus cuadros más importantes se vayan y que dejen en claro el por qué tomaron esa decisión no es algo que le beneficie al partido. Por eso cuando Josean señaló: “Renuncio al Partido Revolucionario Institucional para cumplir mi más profundo compromiso con los chiapanecos y con mi principio de congruencia personal”, no sólo emitió un mensaje de descontento con la forma en que se manejan las cosas en Chiapas sino con la poca importancia que le dan a este tipo de cuestiones desde la Dirigencia Nacional que está en manos del ruletero Enrique Ochoa Reza.
Porque si la renuncia de Josean no les ocupa, siendo éste uno de los hombres firmes a sus principios, un estadista y un hombre con una visión amplia y crítica de las necesidades más apremiantes de la sociedad y del cómo el partido debe trabajar en pro de lo que se requiere, entonces eso significa que todos los atropellos que se han cometido a los cuadros representativos, más la exclusión de las decisiones más apremiantes, así como los desdenes y ataques que sabemos han orquestado desde la misma dirigencia estatal, han sido solapados por la nacional y eso no es el PRI. O al menos eso no era el partido cuando le servimos, cuando nos formamos en esa ideología.
Dejar que Josean se vaya, dejar que los cuadros del PRI, que los verdaderos priistas decidan romper su relación con el partido, muestra claramente que ahora el tricolor se olvidó de sus principios y de sus bases, y que con ello parece que no le importa estar destinado al fracaso. Se niegan a oír y escuchar que lo que están haciendo no es lo que se requiere y que están cayendo en lo mismo de siempre. Porque si no le apuestan a la unidad y a la organización, sino le apuesta al fortalecimiento de sus estructuras, están destinados al fracaso.
¿Cuántos militantes van guardar silencio y van a irse del partido? ¿Cuántos terminarán votando por la persona y no por el color? Porque esa es otra de las cuestiones que están pasando por alto. Josean tiene a mucha gente en el estado que lo quiere y que le es leal al él y no al PRI, y eso va a terminar siendo factor importantísimo ahora que vienen las elecciones. Pagarán caro los errores. Se los hemos dicho repetidas veces pero parece que al PRI le importa abanderar personas y no ideales. Lo que sí me queda claro es que con la salida de Josean del PRI quien pierde es el partido. Ni hablar. ¡Hasta mañana!

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