Quién es Quién/FINAL DE FUTBOL MANCHADA POR EL SOSPECHOSISMO/Noé Farrera Morales

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La selección de futbol de la República Francesa ganó el campeonato mundial de futbol soccer; título que resultó manchado con el sospechosismo de un penalti concedido muy a destiempo a favor de los franceses, que fue totalmente innecesario, porque de todas maneras los azules hubiesen ganado; con un triunfo impoluto que lo habría hecho más resplandeciente.

El juego comenzó con dominio alterno y con bien articulados ataques que pusieron en peligro a ambas porterías; lances en los que los porteros lucieron su capacidad y merecimientos de jugar en un juego de esa altura y significación.

Con una jugada muy elaborada, de las “de pizarrón” los franceses lograron inaugurar el marcador para que los cartones quedaran uno a cero a favor de los azules. Los de playera colorada tuvieron un momento de desfallecimiento y pareció que en el resto del partido serían un “pichoncito” para los franceses que lucían más embalados.

Pero los croatas no se achicopalaron y siguieron en su tónica de luchar. De pronto, el árbitro detuvo el juego después de recibir instrucciones por medio del aparato de audio y consultar la tableta electrónica y se llevó a los equipos hasta la portería defendida por los croatas. Organizó su show y ordenó que el equipo francés tirara un penalti con el que la FIFA obsequiaba al equipo de los azules.

El penalti fue tirado muy bien colocado y con la fuerza suficiente para que la anotación quedase: Francia 2, Croacia 1 gol. Cuando en la televisión repitieron el pretendido penalti, muy pocos se dieron cuenta de la mano con la que el croata tocó el balón. Por Otra parte, todos los que vieron con atención el asunto, se percataron que la mano fue accidental e involuntaria, producto de la refriega entre dos grupos de jugadores que buscaban el balón, para lograr su cometido. Ese acto del árbitro Pitana, en acatamiento de órdenes superiores de la FIFA fue ni más ni menos que un robo a los croatas.

Los croatas flaquearon ante el acto piratesco de Pitana, que abjuró de su autoridad dentro de la cancha, para servir de brazo ejecutor de un acto dudoso, por decir lo menos. Los dos equipos seguían en la brega, confiando en su calidad y también en la suerte, que tiene su parte en todos los deportes y las actividades humanas. Los galos lograron otras dos anotaciones que a cualquier equipo lo hubiesen desmoralizado; pero los croatas siguieron luchando.

Cuando faltaban aproximadamente de catorce a dieciocho minutos del tiempo normal de noventa minutos, el portero francés cometió un error que pudo tener graves consecuencias. Se confió y al querer despejar hacia el lado izquierdo, entregó a los pies del croata, quien ni tardo ni perezoso anotó el segundo gol para su equipo.

Ese gol fue como una inyección para el equipo de los rojos, quienes trataron con todo el empeño de meter otro gol que hubiese logrado la posibilidad de que el juego hubiese tomado otros rumbos.

Pero como anotamos líneas arriba, tanto la calidad de los franchutes como que la suerte les volteó la espalda a los artilleros croatas y la inexorabilidad del reloj, dejaron la anotación final: Francia 4, Croacia 2 y el telón bajó. Francia llegó de nuevo al campeonato del mundo.

Cuando cualquier ciudadano conoce los millones y millones de euros y de dólares que están en juego en el campeonato de la FIFA, se queda asombrado. Es una enorme piñata. El valor comercial y de publicidad que adquieren los jugadores del equipo campeón y el subcampeón suben como la espuma.

Por otra parte, el reparto de utilidades entre los jugadores y los equipos participantes en el certamen de la FIFA es en cantidades fabulosas. Y donde entra el dinero, entra la corrupción. Y a los integrantes de la directiva de la FIFA, no les amarraron las manos de chiquitos.

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