Quién es Quién/Guerra sucia, el sello del viejo y nuevo PRI/Noé Farrera Morales

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Faltan 55 días para elección a gobernador del estado, y las encuestas continúan prácticamente en la misma tendencia: Morena en el primer sitio (y no digo el nombre de su candidato porque aquí sí, me disculparán los fervientes seguidores de la “regeneración nacional”, pero, lo que se refleja es la preferencia por López Obrador no por el abanderado de su partido); después viene un candidato real, creciente, de sólida experiencia y trayectoria, mismo que a pesar de todo y contra todo, es el único que representa los legítimos reclamos de los chiapanecos; Josean, es hoy por hoy, el candidato de la esperanza, aunque esta sea una palabra bastante desgastada.
En el tercer sitio, tristemente, Albores Gleason, con su alianza Todos por Chiapas, con el despilfarro de recursos de dudosa procedencia y el uso ilegal de programas sociales, no logra deshacerse de ese tormentoso tercer sitio en el que siempre ha estado. Es un candidato joven de la vieja política, un esquirol de la corrupción y el mapachismo, un decadente figurín del “todo está bien”, del “vamos a ganar”, del “ni me asusto ni me rajo”, pero que en el fondo contiene la desesperación de un grupo de poder que busca a toda costa recuperar los albores del poder, a través de un juniorcete en el que invierten tiempo, dinero y esfuerzo sin mayores resultados.
Por ejemplo: para arrancar esta campaña fallida de Albores Gleason, se debieron centralizar todas las delegaciones federales al equipo de campaña del priista. Esto incluyó colocar a sus mejores amigos al cargo y uno que otro cuadro incómodo que debieron contentar para evitar mayores desbandadas.
En el límite de la soberbia y la desesperación, los brillantes operadores de Gleason aseguran que se encuentra en el primer lugar de las encuestas que, por supuesto, o inventan o realizan entre cuates, muy al estilo del cuasi inmortal Chabelo: entre cuates.
Otro ejemplo preciso de que la candidatura de Gleason simplemente no levanta, es la sonada detención de Miguel Ángel Córdova, mejor conocido como el amigo Migue, líder estatal del Partido Chiapas Unido, de quien se dice, tuvo la mala fortuna de protagonizar un desencuentro con el abanderado de la alianza Todos por Chiapas, mismo que le costó unas horas en la cárcel, persecución que fue usual en el gobierno del bastardo de Juan Sabines Guerrero, quien por cierto, impuso por la vía de la fuerza y el soborno al mismo Roberto Albores Junior en la dirigencia estatal del Revolucionario Institucional.
Mientras esto ocurre, quien camina sin prisa, pero sin pausa es José Antonio Aguilar Bodegas, el candidato del frente PAN, PRD y Movimiento Ciudadano, a quien en Tapachula lograron boicotear su evento de inicio de campaña, pero que ayer domingo, en Bochil, dejó en claro que la fuerza de la gente es imparable cuando esta se decide a defender lo que quiere. Fueron miles los que abarrotaron el evento que ahora sí, ni las amenazas ni los tráileres de fertilizante pudieron detener.
Faltan 55 días para el domingo primero de julio, pero, si algo puede definir a este proceso electoral es la ausencia de información efectiva para los ciudadanos. Desafortunadamente, y no es nuestro caso, los medios de comunicación se están limitando a publicar boletines oficiales en los que todos presumen ser los punteros, sin embargo, nada dicen lo que está ocurriendo a ras de piso, de los encuentros y desencuentros de los partidos políticos supuestamente coaligados y, sobre, todo, de los delitos electorales que se están cometiendo en una inminente guerra sucia en la que, al parecer, la Fepade es cómplice de quienes tuercen la ley a su antojo, y aun así, ni se asustan ni se rajan, dicen.

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