Quién es Quién/Gurría, arribismo puro/Noé Farrera Morales

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Lo que ya sabíamos pasa justo ahora. El tan mentado doctor Óscar Gurría y quien ostentaba el cargo de dirigente estatal del Partido Movimiento Regeneración Nacional (Morena) de Andrés Manuel López Obrador, ha anunciado que buscará un peldaño en el Senado de la República. No importa que haya sido denunciado por acoso sexual ni que no haya podido explicar a dónde fueron a parar esos 17 millones de pesos que recibió de las prerrogativas y que, cabe señalar, no se han visto invertidos porque durante su paso al frente de Morena, este calenturiento personaje, no ha hecho nada por el partido ni por la consolidación del proyecto e nación.
Lo que a Gurría le importa es ser palomeado. No le importa nada más ni acosta de qué o quiénes. Primero, recordemos, intentó a toda costa ser el coordinador estatal. Movió sus hilos y bebió los brebajes que le dijeron para que la suerte le sonriera pero no fue así y terminó quedando fuera, porque el puesto se lo dieron a otro arribista: Rutilio Escandón Cadenas. Pero al perder, siguió haciendo presión y usando su escueto poder a modo, vendiéndose en sus posturas piteras porque él tiene de político lo que yo de cura. Luego llegó el tiempo de hacer encuestas para ver quién obtenía la coordinación que lo pusiera como coordinador de Morena con posibilidad de aspirar al Senado.
Y bueno, lo que sigue lo sabemos todos. Nunca hicieron las encuestas, los márgenes de error que mostraron a los otros aspirantes eran altísimos y su metodología cuantitativa simplemente no cuadró. Gurría fue producto del arribismo y la imposición en un partido político que es copia fiel de lo que critica. Morena está haciendo más de lo mismo que se denomina corrupción y le cae en la cara a López Obrador su discurso crítico y subversivo, porque en Chiapas, al menos acá, todo se ha hecho turbio y eso deja mucho que desear.
Así, Gurría se larga del partido para buscar ser senador. Lo curioso, o lo más triste de todo esto es que no representa nada. No sabe ni hablar bien en público, es ignorante a morir e intolerante a las críticas. Desconoce de leyes pese a presumirse doctor y, de llegar a ocupar una curul, no va servir para nada. Las cosas como son. Gurría no es político, no sabe cómo hacer política y todos conocemos que solamente es un títere al que mangonea Castillejos y otros más, incluyendo al buen Pío López Obrador, el hermano protagónico y el que cobra las facturas por derecho de piso a quienes aspiren a algún puesto de elección popular.
Pero antes de que se vaya de la dirigencia que entregue cuentas claras, que lo auditen. A mí se me hace raro que haya usado los 17 millones de pesos de las prerrogativas en el partido. ¿Por qué? Porque ni él ni Rutilio Escandón han hecho nada por Morena. Nada. Absolutamente nada. Ninguno está comprometido con el proyecto de AMLO. Ninguno. Están comprometidos con sus intereses personales. Ni Gurría ni Escandón representan la ideología que promueve López Obrador y es donde la incongruencia del discurso cobra más fuerza. No se pueden avalar a personajes serviles. Yo no imagino a Rutilio en campaña, bajo el sello de Morena, cuando se hable de la mafia del poder y tenga que hacer una crítica fuerte a su patrón, el gobernador Manuel Velasco del Partido Verde Ecologista de México (PVEM). Y no lo imagino porque bastó verlo en las respuestas ante la prensa ayer que se inscribió y se mostró evasivo. No puede morder la mano que le dio de tragar, simplemente es así. Y de Gurría, caray, al doctor ni cómo ayudarle porque es bastante torpe. No sabe argumentar un discurso y lo he escuchado personalmente. Así que, pobre Morena con sendos representantes.
Quienes creyeron que con Morena estaba la opción o el cambio, les digo que “laaaaastiiiiimmmmmaaaaaaaa Margarito”, frase célebre, porque no es así. Ni será, mientras AMLO y Pío sigan palomeando propuestas del oficialismo y no le den cabida a las propuestas ciudadanas. Hay mucha gente capaz, hombres forjados en el trabajo y el esfuerzo, académicos que deberían estar ahí y que no los dejaron pasar porque los huesos y lo repartos del poder se dan entre pocos. Mal. Muy mala idea es la acuerpar parásitos del mismo sistema. Ya veremos si estos caprichos no le terminan costando a AMLO el poder mismo. Ni hablar. ¡Hasta mañana!

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