Quién es Quién/LOS MAGNATES CONTRA EL PEJE/Noé Farrera Morales

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Cuando a Carlos Slim, el hombre más rico de México le informaron que el candidato a la presidencia Andrés Manuel López Obrador (el Peje) tenía las intenciones de auditar los costos de la construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional de la CDMX (NAICM) y también evaluar la manera de cómo se habían distribuido los contratos, sintió que se le revolvía el estómago y le llegaba al paladar un regusto salado.
Por eso, cuando un reportero lo interrogó al respecto, Slim, de suyo calmado y que muy difícilmente se alteraba, le contestó: lo que pase en la construcción del aeropuerto no le importa a López Obrador, porque todo se acordó desde mucho antes que el llegara a la candidatura. Además, todavía no lo eligen, así que no es conveniente que se meta. Pero el disgusto ahí quedó, porque vio amenazados unos millones que él sentía que estaban legítimamente ganados.
Tambien sintieron una gran inquietud los magnates: Alejandro Ramírez de la cadena de cines Cinépolis, directivo del Consejo Mexicano de Negocios; Germán Larrea Mota Velasco, directivo del grupo minero México, Alberto Bailleres González, propietario del Palacio de Hierro, del Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM); Agustín Coppel Luken, dueño del grupo Coppel que vende zapatos, ropa barata y tiene servicios bancarios, Héctor Hernández Pons, dueño del grupo Herdez, que fabrica mayonesas, salsas, moles y envasa atún y José Ramón Elizondo, dueño del grupo Vasconia, que fabrica sartenes, baterías de cocina y cubertería.
Cuando López Obrador comenzó a despuntar en la carrera electoral, los barones del dinero mencionados en el párrafo anterior se reunieron con el presidente Peña Nieto, para ofrecerle los recursos necesarios para detener y si era posible descarrilar la candidatura del Peje. Peña Nieto les solicitó que le hiciesen propuestas viables para lograr el objetivo planteado.
De los ahí mencionados, el más interesado en detener al Peje era el llamado millonario misterioso, Germán Larrea Mota Velasco, llamado así por su aversión a retratarse. Larrea todavía tiene pendiente el rescate de los cuerpos de los 65 mineros que murieron en su mina de Pasta de Conchos en Sabinas, Coahuila. En ese mismo asunto está incluido el pago de ayudas y pensiones a las viudas y los huérfanos. Otro de los motivos que tiene Larrea Mota Velasco es porque el Peje tiene la intención de que Napoleón Gómez Urrutia llegue al senado el sexenio próximo y ambos, Larrea y Gómez Urrutia tienen entre sí cuentas pendientes.
Tambien los magnates tienen metida hasta el tuétano la convicción de que ellos son los dueños de México y como va a ser posible que un advenedizo tabasqueño como López Obrador pueda tener autoridad sobre ellos. Esos ricos consideran también que las instancias de gobierno están a sus órdenes y como va a ser posible que un pelagatos demagogo y populista llegue a ser presidente y que no lo puedan controlar, ni menos comprarlo.
Se repite aquí la manera de pensar de los cangrejos y conservadores respecto a don Benito Juárez; que como iba a ser posible que los príncipes de la Iglesia católica obedecieran Las Leyes de Reforma emitidas por un pinche indio, cuando iban en contra de las leyes divinas y la autoridad del papa Pío IX.
Todavía hace aproximadamente tres meses, los ricachos conjurados quemaron su último cartucho. Se presentaron en las oficinas de Carlos Slim Helú, el más rico de México y le hicieron la propuesta: Necesitamos que usted ingeniero sea el candidato del PRI, porque es el único que tiene “patas” para vencer a López Obrador en los ya inminentes comicios.
Carlos Slim se quedó sorprendido ante la propuesta. Los visitantes pensaron que Slim estaba sopesando la propuesta y le dijeron para alentarlo: si está usted ya cansado ingeniero, gane usted la elección y sobrelleve el cargo dos años y para entonces nosotros nos encargaremos de que el Congreso nombre un presidente que sea de nuestra conveniencia.
Con la mayor seriedad del mundo, Carlos Slim declinó la oferta y los magnates se quedaron sin gallo.
Pero mientras, los barones del dinero empezaron a emitir comunicados “cariñosos” a sus trabajadores para que lo pensaran muy bien antes de votar, no vaya a ser que si votan por “aquel que ya saben” pueden perjudicar los negocios por la política populista del tabasqqueño. Los tiempos han cambiado y ahora los trabajadores ya saben como se las gastan los ricos que les pagan apenas un salario mínimo diario, condenándolos a la miseria. Así que no es muy segura la influencia de los comunicados y las orientaciones políticas.
Post Scriptum: la información de los cuatro últimos párrafos fue dada a conocer por el columnista de la CDMX Salvador García Soto. Vale.

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