Quién es Quién/LOS RETOS DEL PEJE/Noé Farrera Morales

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En informal coloquio con otro tuxtleco, nos hizo la pregunta sobre la capacidad de Andrés Manuel de llevar a cabo todo lo que ha prometido y lo ha dado a conocer. Me permití contestarle que hasta este momento el Peje tabasqueño es el virtual candidato triunfador de las elecciones llevadas a cabo el primero de julio y que su régimen comenzará oficialmente el primero de diciembre de 2018 y se terminará el 30 de noviembre del año 2024.

Esa misma pregunta nos hizo un tercero que se integró a la plática respecto a la capacidad del licenciado Rutilio Escandón Cadenas; gobernador electo de Chiapas, quien ya tenía en su poder la Constancia de Mayoría de la elección del primero de julio.

Hubo quien recordó que hace algún tiempo, entre broma y serio el Peje aseguró que para terminar con la corrupción y la correspondiente impunidad había que barrer como se asean las escaleras, de arriba hacia abajo. Esa afirmación que la corrupción se combate de arriba hacia abajo, es verídica porque el producto de la corrupción se capta desde abajo y por una extraña capilaridad sube hasta llegar a lo más alto de la pirámide burocrática.

Sobre la notoria corrupción que privó en el sexenio que termina en este infortunado estado de Chiapas, se aplicarán sin excepción las reformas para regenerar la vida pública de nuestro país y que comprenden la austeridad republicana, combatir la corrupción, fueros y privilegios. Se hará valer el Artículo Constitucional que especifica que ningún funcionario podrá tener una percepción salarial mayor que la del Presidente de la República. Esto significa que ningún funcionario público del estado de Chiapas tendrá un sueldo mayor que el del gobernador del estado.

Tambien se harán modificaciones legales para que el fraude electoral en cualquiera de sus modalidades; la corrupción y el robo de combustibles sean delitos graves sin derecho a la libertad bajo fianza. También se revocarán las leyes sobre la llamada reforma educativa y las percepciones de los diputados, senadores y los jueces y magistrados de la Corte serán reducidos a la mitad y con la taxativa de que serán menores del sueldo del Presidente de la República.

Esto de la reducción de sueldos de los altos funcionarios y los jueces y magistrados va de acuerdo con el pensamiento de don Benito Juárez que preconizaba que los funcionarios públicos debían vivir en la honrada medianía, acorde con su salario. Esto es, que nadie se hace rico con las percepciones de un empleo de gobierno.

Por otra parte, la codicia es una enfermedad de la mente, que entre más dinero tiene el ser humano, más le apetece. Por eso dice el proverbio de Salomón: el que ama el dinero, no le basta la ganancia.

En los medios de comunicación impresos, ya se dio a conocer la noticia de que el ministro de la Suprema Corte Manuel Medina Mora ya encabeza un movimiento para pleitear en contra de la reducción de salarios y el presidente de la Suprema Corte de Justicia, Luis María Aguilar Morales declaró que un sueldo elevado no es ningún privilegio. En sÍ, la palabra privilegio se forma de dos raíces latinas que significan “ley privada”. Como no va a ser un privilegio que once personas que son empleadas del gobierno, por ilustres que sean; puedan ganar 600 mil pesos al mes. Un trabajador que gana el salario mínimo escasamente recibe de sueldo 3 mil pesos mensuales. Un ministro de la Corte gana 200 veces el salario mínimo.

Los diputados federales ganan en números redondos 250 mil pesos mensuales y los senadores 350 mil pesos mensuales. Por esos sueldos, los legisladores es natural que anden “cacheteando el pavimento”. Y son 500 diputados más 138 senadores. Esos funcionarios le cuestan al país una millonada de pesos. Por esas mismas cantidades andan los ingresos de los subdirectores generales, los coordinadores generales, los directores generales adjuntos, los directores generales, los subsecretarios y los secretarios.

Por eso son aplaudidas las iniciativas de reducción de sueldos de los altos funcionarios de la administración pública. Los funcionarios de las administraciones estatales también tienen unos sueldos y prestaciones de escándalo; así como peines tan finos, que no dejan ni las liendres.

Pero para deshacerse de los Ministros de la Suprema Corte ya existe un precedente. El presidente Ernesto Zedillo jubiló a casi todos los ministros, excepto dos y redujo a once el número de ministros de la Suprema Corte que eran veintiseis.

Es claro que habrá reticencias y oposiciones a la reducción de sueldos, pero la salud de la República lo amerita; porque es necesario que la vida pública de un giro para que el país pueda sobrevivir, porque la voracidad terminará con él.

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