Quien es Quien/Los temores del bastardo/Noé Farrera Morales

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Dicen que esta Semana Santa cobijó la visita del bastardo Juan José Sabines Guerrero en Chiapas. La línea que trae y los acercamientos que ha estado buscando van enfocados a protegerse porque sabe que no la tiene segura pasando el 2018. Es decir, que todos esos privilegios y sobreprotecciones que le han brindado y que lo tienen hoy en un Consulado, en lugar de El Amate, podrían terminarse y sabe perfectamente de dónde le van a caer los brazos de la justicia. Porque ahora su más fiel perro se ha ido y ha dejado a una mujer al frente de la Fiscalía General del estado. Sí, Racielito, el impuesto, pidió licencia y ojalá le resulten sus planes para que saque de una vez por todas sus asquerosas manos y deje de estar brindando cobijo al bastardo.
Lo cierto es que si el bastardo llegó a Chiapas no es por causa de que esté muy tranquilo. Nadita de gracia le debe de hacer que el Instituto de Elecciones y Participación Ciudadana (IEPC) ya aprobó la candidatura de José Antonio Aguilar Bodegas y peor que seguramente sabe que está más que preparado, que ahora no es el 2006 y que los chiapanecos no olvidamos que se robó más de 40 mil millones de pesos y que nos dejó sumidos en una ingente deuda. Sabines Guerrero sabe que tiene un pie dentro de la prisión y que, quizá, el destino lo lleve a la misma celda y a mismo número de reo que usó Pablo Salazar Mendiguchía a quien traicionó en el 2010.
Porque si algo no debe pasar por alto el bastardo es que sí tenemos memoria que nos vamos a cobrar cada una de las que nos hizo. Porque con la vara que midió será medido y creo que eso lo intuye perfectamente bien. Por eso el nerviosismo y sus constantes llamadas. Dicen ya varios priistas que el acercamiento es directamente con Roberto Albores Gleason, candidato de la coalición “Todos por Chiapas” que conforman los partidos Revolucionario Institucional (PRI), Verde Ecologista de México (PVEM), Podemos Mover a Chiapas, Nueva Alianzas (Panal) y Chiapas Unido. Y claro, cómo de que no va a ser así. Recuerden que fue el papá del Diablito, el mismísimo Satanás Albores Guillén quien traicionó al PRI y que se fue con todo a respaldar a Juan Sabines Guerrero cuando este se fue del tricolor a buscar la gubernatura.
Por eso las llamadas de Sabines al Satanás, a reiterarle su amistad y su lealtad inquebrantable. Claro, entre Judas se tapan. Por eso es que quienes sí tenemos memoria sabemos que elegir a Roberto Albores es darle una sexenio más de impunidad y una carta de acceso de nuevo al gobierno de la entidad al bastardo quien, a como dé lugar, pretende estar inmerso con más poder. No está nada descabellado eso que le comentaba la vez pasada de tener mucho cuidado con su parentela, con la del joven Juan Pablo que seguramente –aunque ni culpa tenga- es el alfil de su padre para poder meterse de nuevo a la polaca en nuestra aldea y así poder seguir teniendo injerencia.
Por el momento, el alfil del bastardo es el Diablito. Por eso le apuesta a que sea éste el que pueda sentarse en la silla gubernamental y así gozar de impunidad. Tonto no es. Pero creo que se están equivocando y muy gacho, porque realmente no será así. Ya veremos qué dice y cómo actúa ahora en las campañas porque pronto sabremos de él y de una intromisión en la vida política y pública de nuestro estado y por eso es que su temor lo está llevando a ser otro, a moverse para que la pasividad no le gane y pueda blindarse. Yo que él empezaría a ver si tiene cabida debajo de una piedra porque hasta esos espacios recluidos le van a ser inservibles cuando le caiga la justica, entonces pague por todo lo que hizo a la entidad.
Mientras tanto seguiremos viendo al bastardo estar muy cerca del Diablito, de su Roberto Albores al que le va a dar todo el respaldo y algo de esos 40 mil millones de pesos que se robó y que lo pusieron en el Consulado de Orlando, Florida en vez de tenerlo en prisión. Pero que no se apure. Ya tendremos oportunidad de verlo con su trajecito naranja y entonces sí veremos quién ríe al último. ¡Hasta mañana!

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