Quién es Quién/NECESARIA RESURRECCIÓN DEL CAMPO CHIAPANECO/Noé Farrera Morales

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En nuestra entidad chiapaneca, las labores del campo están abandonadas y los labriegos apenas si sobreviven, debido a las políticas económicas aplicadas a las labores agrícolas, que preconizan que es mejor y más barato comprar los cereales y demás alimentos que organizar y ejecutar la producción.

Estas políticas empezaron con Miguel de la Madrid y se generalizaron en el sexenio de Carlos Salinas de Gortari, que veían a los países como un conjunto de consumidores abandonados a las fuerzas del mercado sin que el estado tuviese injerencia en las políticas productivas. Lo que no decían los gobiernos neoliberales es que malbarataban los recursos naturales no renovables a cambio de los alimentos que se dejaban de producir; principalmente el petróleo, minerales y recursos no renovables.

En el sexenio del general Absalón Castellanos Domínguez de triste memoria, que casi acabó con la riqueza maderera de Chiapas, hubo una incipiente organización de productores de maíz, que fueron capturados por las tropas del ejército mexicano como si fuesen peligrosos rebeldes. En las labores de organización de esa organización de maiceros estaba el líder magisterial Manuel Hernández Gómez; también le tocó calentar cemento al periodista Jorge Enrique Hernández Aguilar, columnista del Diario de Chiapas y otros connotados chiapanecos.

Más de dos docenas de campesinos fueron capturados y todos juntos, profesores, el periodista y los campiranos fueron a dar al penal de Cerro Hueco y estuvieron guardados por un año en las mazmorras, con gran júbilo de los chiapanecos amantes del orden; panistas y priistas disciplinados; a quienes les tocaría su turno en posteriores represiones. Otra de las hazañas del llamado “general cacha floja” de Comitán, hijo y nieto de caciques fue cuando mandó a ametrallar a los campesinos de la colonia Laja Tendida del municipio de Venustiano Carranza.

Los campesinos alegaban que el precio de garantía del maíz cosechado, no les dejaba ni para comer. Los campesinos pedían mil cien pesos por tonelada de maíz para recuperar los gastos y que les quedara algo para comer con sus familias.

El gobernador Castellanos Domínguez aducía que en el puerto de Veracruz estaba un barco atiborrado de maíz africano al precio de ochocientos pesos la tonelada, por lo que pagar mil cien pesos por tonelada de maíz era perder dinero.

Los asesores de los campesinos trataron de hacerle ver al gobernador que el gobierno del estado de Chiapas no era un comercio ni tenía como fin la ganancia; sino que su función era distribuir de la mejor manera posible el presupuesto para beneficiar al mayor número de chiapanecos. El general dio por terminada la reunión y los campesinos se retiraron a su colonia.

Los campiranos fueron a su colonia y se organizaron para hacer un bloqueo de la carretera Tuxtla Comitán, para presionar al gobernador. A eso de las ocho y media de la mañana estaba ya establecido el bloqueo y los campesinos listos para cuando llegaran los camiones cargados de azules; aquellos que Gabriel Vargas en la Familia Burrón llamaba “los acólitos del diablo”.

De pronto de oyeron el ruido de motores, pero muy diferente al de los camiones diesel de la policía. Lo que llegó volando fueron cuatro helicópteros que volaron bajo y una de ellos comenzó a tirarle a los campiranos. Hubo varios labradores muertos y heridos también que momentáneamente se quedaron tirados. Ya que se fueron los helicópteros fueron levantados los muertos. A los heridos los llevaron a curarlos y afortunadamente ya no hubo decesos.

Así trataban a los humildes hombres de campo los gobernantes del PRI en aquellos tiempos del extremado autoritarismo. No se sabe si al general le llamaron la atención de la capital del país, pero la gran mayoría de los periódicos y revistas chiapanecas le encomiaron al gobernador la preservación del orden.

Precisamente por seguir esas políticas, el campo tuvo como resultado un empobrecimiento generalizado y una emigración hacia las ciudades que dejó despoblados muchos centros de población.

Ahora que fueron electos otros gobernantes, con ideas diferentes a las que los economistas aprendieron en Harvard, Yale, Londres, Chicago; porque México es diferente a Estados Unidos; es de esperarse que reverdezcan los campos y por lo menos los campesinos mexicanos produzcan lo que comemos.

Deben recordar los mexicanos los nombres de Miguel de la Madrid, Carlos Salinas de Gortari, Ernesto Zedillo, Vicente Fox, Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto, que trataron de destruir a nuestro país y vender lo poco que quedó y les faltó muy poco para conseguirlo.

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