Quien es Quien/Noé Farrera Morales/Arriba la clase trabajadora

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Ayer se conmemoró el Día del Trabajo. Cientos de trabajadores, entre ellos los profesores, salieron a las calles y marcharon para exigir que las conquistas laborales se respeten, que se dé un cese a los abusos de la clase empresarial que, en su mayoría y con lengua voraz, no les da seguro a sus trabajadores y les mal paga las jornadas, eso sí, exigiendo que les cumplan en todas sus peticiones, exigiendo que no se enfermen y tratándolos mal, aunque sean los empresarios los que necesitan de los trabajadores.

Desde hace mucho que la clase trabajadora ve vejados sus derechos. Patrones que se olvidaron lo que es ser pobres, que perdieron el piso, que olvidaron lo que sus padres les enseñaron y que aluden a la conmiseración y la proclamación de estar sin recursos con tal de no pagar en tiempo y forma a sus trabajadores. Por eso cada primero de mayo no se debe perder esa costumbre de salir y elevar la voz, de denunciar, de no quedarse callado. Porque la lucha debe ser siempre en pro de salvaguardar los derechos de la clase trabajadora y recordarles a los opresores que nadie puede estar por encima de la ley.

Me da gusto que los trabajadores sigan elevando el timbre de su voz y que recuerden a los hombres y mujeres que nos legaron la patria, los que entregaron su vida para poder salir adelante, los que nos legaron el México que hoy conocemos. Siempre gustosos debemos estar del lado de la clase trabajadora, porque en el fondo todos pertenecemos a ella, porque en el fondo todos somos parte de esa clase trabajadora, de la clase que lucha día a día para poder salir adelante, para poder llevar bienestar a las familias. Porque pese a todo lo que se diga, por hoy y siempre los trabajadores somos más y tenemos la certeza de que las condiciones laborales van a terminar cambiando.

Tomemos como ejemplo a Cananea, Río Blanco, a los obreros que se unieron al movimiento del 68, a todos los que han levantado las manos con el puño cerrado y que hoy por hoy siguen en pie de lucha. El más claro ejemplo de la lucha es el movimiento magisterial aunque a muchos no les guste. Porque siempre han sabido defender sus conquistas laborales, siempre han elevado las voces cuando se dan cuenta que les quieren violentar sus derechos y no se dejan, se mantienen en pugna, y se mantienen fuerte y unidos. Porque ese es el primer precepto: la unidad que es la que da la fuerza y da la cohesión para que ninguna fuerza contraria pueda tirarlos.

Posteriormente le sigue el no dejarse y el ser solidarios, es decir, que no se requiere que me afecten mis intereses para elevar la voz. Se requiere ser comprometidos con la lucha y con los compañeros. Porque es el principio básico de todo. Si todos los trabajadores fueran solidarios difícilmente se verían todas las vejaciones que son denunciadas y que la misma Junta de Conciliación y Arbitraje, así como la Secretaría de Trabajo ignoran. Por eso es importante que la clase trabajadora se mantenga siempre en pie de lucha, siempre haciendo respetar la Ley federal del Trabajo, siempre buscando que se protejan a los trabajadores.

Por eso debemos a instar a las futuras generaciones, a esos que apenas comienzan en esto de ser trabajadores, a quienes apenas tendrán sus primeras experiencias en el trabajo a que no se queden callados, a que eleven la voz ante las injusticias, porque ese es el principio de que las cosas marchen bien, el principio de que se siga con el puño en alto y que la clase patronal entienda que los trabajadores no están solos, que tienen conciencia y que están dispuestos de luchar. ¡Hasta mañana!

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