Quién es Quién/Noé Farrera Morales/Carlos Morales, vividor del erario

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Cuando Samuel Toledo Córdova Toledo tenía todo el respaldo del bastardo y entonces gobernador Juan José Sabines Guerrero para buscar la presidencia de Tuxtla Gutiérrez, la figura de Carlos Morales, respaldado por el Partido de la Revolución Democrática (PRD), surgió como un halo de esperanza, y quienes amamos a Tuxtla Gutiérrez creímos que mucho se podría lograr con ello. Y sabe qué: NOS EQUIVOCAMOS. Sabíamos de Morales que era un expriista y que se había caracterizado por sus buenas relaciones con los gobiernos que les habían permitido hasta esos momentos, buenas canonjías y comodidades para él y su parentela, en la que encaja también el doctor Plácido Morales.
Sin embargo, nunca imaginamos que ese hombre que nos dijo que defendería hasta las últimas consecuencias a Tuxtla sólo estaba buscando beneficio personal a futuro y que, tras nombrarse contralor del pueblo y armar un gran mitote, en el que decenas de ciudadanos salimos a las calles a respaldarlo, terminó pactando su entrada a la Secretaría del Medio Ambiente e Historia Natural, cargo que ahora ha dejado porque vienen tiempos electorales y quiere nuevamente buscar ser edil. ¡Hágame el chingao favor con su arribismo!
Sí, tal y como se lee. Morales se vendió y entonces quedamos viendo como el chinito qué se iba a ser y cuando nos venimos a percatar, cuando venimos a darnos cuenta, Samuel Toledo era ya el alcalde de Tuxtla con todo y sus bitototes de morsa y el payaso de Carlos Morales tenía un puesto como secretario de la Semanh. En cinco años al frente de esa dependencia su omisión en los delitos electorales y en el aniquilamiento del zoológico, son el estandarte que debería estar presumiendo para ver si así la gente vuelve a votar por él. Porque seamos sinceros, Morales sabe que no tiene oportunidad porque ni proyecto trae, pero eso poco le importa. Su oportunismo, como señalaba un amigo periodista en su columna la semana pasada, está trazado y tiene claras las metas a seguir.
Su objetivo es apostarle a perder, con todo el conocimiento de causa que esa derrota será un triunfo del que podrá garantizarse seis años más, en el sexenio que llegue, como funcionario público o como gato de lo que sea. Digo, un hombre de la calaña de Morales que carece de moral a lo único que aspira es a la teta presupuestal, gobernar Tuxtla ni por su diminuto cerebro seguro pasa.
Lo cierto es que ahora que Carlos Morales va a buscar nuevamente la alcaldía, y nuevamente se dice de izquierda, habría qué advertirle a Andrés Manuel López Obrador que hay límites en todo. Dejar que un personero de Manuel Velasco Coello, un hombre que dijo que siempre le sería leal y que le estaba agradecido al gobernador de Chiapas de extracción verdeecologista, sea el abanderado para Tuxtla, sin un proyecto ciudadano, sin un compromiso de transformación de la ciudad que tanto amamos y que hemos visto desmoronarse gobierno tras gobierno, es como elegir una pera de box para que cualquiera llegue y le pegue una patiza, con el único fin de fingir competencia.
Pésimo actuar de Pío López Obrador, Rutilio Escandón y Óscar Gurría si se la pasan dejan espacios a arribistas. Ya suficiente daño le han hecho al proyecto de nación cobijando a perdedores como para que le sumen una raya más al tigre y ahora se deje, un puesto tan importante, en manos de un oportunista como Carlos Morales Vázquez, el exsecretario del Medio Ambiente y protector de Veolia y de la Calera, así como de todas las empresas que se han encargado de violentar las normas ambientales con las que Carlitos se ha limpiado los mocos.
Por eso me resulta no sólo ofensivo, sino risible, digno de Ripley que diga en un video que se va satisfecho de haber contribuido de manera responsable en las tareas medio ambientales que corresponden a esta dependencia. ¡Carajo! ¿De qué contribución habla? Predios contaminados, la minería desatada, los basureros a cielo abierto imparables. Sólo en el agradecimiento al gobernador Manuel Velasco Coello por la confianza hacia su persona estoy de acuerdo, porque sin esa oportunidad de meterse miles de pesos por hacerse el ciego en los daños ambientales, no estaría hoy donde está. ¡Hasta mañana!

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