Quién es Quién/Noé Farrera Morales/Carta al alcalde de Tuxtla

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Estimado Fernando: Algo no cuadra en esta administración que empieza ya a poner el reloj en cuenta regresiva. Algo no cuadra en verdad y es, por sobre todo, el desentendimiento de tu persona a las responsabilidades que aun te pertenecen. Me causa mucha sorpresa, mientras me sirvo una taza de café tras haber terminado de regar el jardín de la casa, una fotografía donde apareces con una chamarra azul, un gorro y un dejo de sonrisa. Quien te retrata debe ser tu esposa, que también aparece en otra imagen con tus adorables hijos disfrutando de la nieve. Cuánta ironía en una imagen, ¿no? Mientras tú te das la vida que seguramente crees mereces y que has afirmado siempre es producto de tu esfuerzo, de tu trabajo diario, cientos de trabajadores no recibieron el aguinaldo completo y no tuvieron ni la oportunidad de pasar una navidad digna con sus familias. Depende del cristal con que se vea, dirás, pero este cristal desde donde se vea no cuaja y muestra el malestar de muchos tuxtleco que nos rompemos el lomo trabajando día a día y que estamos preocupados por la desazón que se vive en la ciudad.

El sentir de las personas en las redes es el de muchos que no dicen nada pero que saben que esto se está acabado y los resultados simplemente no son los esperados. Porque mientras tú y tu bonita familia se divierten de lo lindo en Canadá, lugar donde se dice que fuiste a pasar estas fechas, el asunto de la Meseta de Copoya se mantiene en un estira y afloje y el desconcierto no para: muchas versiones y mucha insistencia de la parte de ustedes por querer hacernos ver que son los buenos, aunque desgraciadamente son la parte oficial y sabemos que siempre han sido paleros del sistema y sirven a los intereses de otros, menos los del pueblo. Porque mientras el frío de la nieve te lastima la cara y buscas el calor del lujoso hotel cinco estrellas (Four Seasons de 2 mil dólares la noche), porque estoy seguro que así es, nuestro Tuxtla y sus calles siguen envueltos en el abandono y se maquillan solamente bulevares o las zonas que le convienen al Ayuntamiento que diriges.

Porque mientras allá puedes forjar mejor los lazos de familia entre tu pareja y tus adorables niños, los hijos de los trabajadores a los que no les pagaron pasaron unas fiestas amargas en el desencanto. Son cuestiones simples que, estoy seguro, la soberbia que te da el puesto en el que te maneas te impide ver. Porque muchos olvidamos de dónde venimos, quienes éramos antes de ser esto que ahora somos. Porque olvidamos que nos tocó caminar, que nos tocó trabajar duro para tener un plato de comida caliente en la mesa y considero, sin temor a equivocarme, que eso te está pasando a vos ahora. Porque ya no eres Fernando o Fer, como te decían algunos antes, ahora eres el señor presidente municipal y quisieras que ese nombramiento fuese respetado por todos y que se te brindaran pleitesías.

Pero tú, mejor que nadie, porque sabes que vienes desde abajo que los puestos son temporales, que el poder es efímero y que tarde o temprano terminaremos solos, si Dios quiere con la edad muy avanzada, cargando toda la ignominia que sembramos y todo el repudio por lo que dejamos de hacer. Si bien nos va, terminamos en la tierra que nos vio nacer. Terminamos en la misma ciudad a la que le jodimos la vida por un rato, creyendo que hacíamos las cosas bien mientras nos manteníamos inmersos en una burbuja. No sé a ti, aunque recuerdo que me dijiste alguna vez que así era, pero a mí sí me duele lo que le pasa a mi ciudad. Tuxtla ha tenido periodos de gran esplendor y ahora es una ciudad desangelada. Ojalá y sigas teniendo el favoritismo del gobernador y que en política te queden años aún de ocupar puestos de elección popular, porque sabemos que esto se da no por ser un buen funcionario sino por los acuerdos cupulares y el servilismo: hay que decirlo como es. Porque el día que no les sirvas a quienes dan las órdenes, te van a desechar, van a botarte como lo han hecho con cientos de políticos que conocemos. Y tu nombre, y el apellido que portas con orgullo, quedarán grabados en los anales de la historia en el lado que a nadie le gusta ocupar.

No hay tiempo ya para enmendar errores. Tristemente es así para todo. Los ciclos terminan pero nunca se cierran. Porque tarde o temprano aquellos que te alababan, aquellos que te rendían tributos y te loaban cada acción, esos que te prometieron lealtad y que siempre defendieron el hueso que les diste, esos mismos te van a dar la espalda y te van a traicionar, y van a ser los Judas que todo político tiene en su propia historia. Te repito que olvidar de dónde uno viene, es lo peor que le puede pasar a un hombre.

Respetuosamente

Noé Farrea Morales

Director General de Péndulo de Chiapas

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