Quién es Quién/Noticias falsas o el miedo no anda en burro/Noé Farrera Morales

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Una imagen con un texto infundado corrieron como pólvora el día de ayer. En la imagen se mostraba un montaje pésimo y un diseño mediocre al bajarle los tonos a una imagen buscando que dos personajes de la política chiapaneca se vieran embarrados. El texto aludía a un supuesto enfrentamiento, en la zona de Polanco, entre el exsecretario del Campo, José Antonio Aguilar Bodegas, y el senador del Partido Revolucionario Institucional (PRI), Roberto Albores Gleason. La imagen buscaba mostrar una supuesta reunión entre ambos priistas y un grupo de la nacional, donde supuestamente las cosas se habían salido de control y habían caldeado los ánimos al grado, repito, al grado de pararse y tirarse unos ganchos.
De entrada, lo digo con honestidad, me pareció una pésima broma de mal chiste. Josean jamás se rebajaría a agarrarse a trancazos, menos aún si se trata de política. Lo conozco desde hace mucho tiempo y siempre ha ponderado el diálogo, siempre ha exigido que todo se dé de forma trasparente. Nunca, en estos tiempos de incertidumbre, Josean se dejaría llevar por los ánimos y se enfrascaría en una disputa que en nada abona a los actores políticos. Por Albores Gleason no puedo hablar, porque realmente no sé de cómo se dirija, pero tampoco se me hace de los tipos que arreglan las cosas con lujo de violencia. Lo que menos requiere Chiapas en estos momentos es que los brotes de enfrentamientos se den, sin embargo, tal parece que existen grupos que están muy acalorados –o desesperados- y están tratando de armar bronquitas, de amarrar navajas a los gallos, para ver qué sacan.
El problema de esta guerra sucia es que seguramente es planeada por un grupito de neófitos, de imberbes políticos que pretenden ver arder Troya sin saber que ni el Diablito ni Josean se van a subir a ese círculo ridículo. Ya deberían buscarse otra forma de llamar la atención. Por favor, de verdad que uno ya no sabe si reír o llorar con la nimia invención, con esos operadores que les cobran un dineral y que tienen lo que el camarón en el cerebro. La guerra sucia se les salió de las manos y se ha convertido en un circo de fenómenos que ni piensan. Imagine de dónde salió la brillante idea de tomar una foto de Polanco donde dos personas están a punto de intercambiar y poner los rostros, mal difuminados, de los dos priistas. Peor aún, cambiar el color de la imagen y ponerla media turbia para que la gente se enganchara y empezaran a despotricar contra Josean, al menos.
Se les olvida que las redes son todopoderosas y desenmascaran a los imbéciles. Josean estaba en San Juan Chamula reunido con algunos de los líderes de la zona que están interesados en caminar a su lado. Así, quienes pretendían ubicarlos en la Ciudad de México y le atribuyeron la característica favorita de Dios, es decir, ser omnipotente y omnipresente, fallaron al doble. El mismo Aguilar Bodegas lo dijo que aprovechaba para aclarar que no visitó la Ciudad de México y mucho menos estuvo en alguna riña como dicen algunas notas falsas. En efecto. “Los caminos de la violencia nunca serán la respuesta ante diferencias políticas”.
Bien dicen que el miedo no monta en burro y parece que estos que rebuznan como burros están pecando de ese mal, de tener miedo, de no saber mediar lo que sucede, de tenerle miedo al efecto y la fuerza que pueda retomar Aguilar Bodegas. Ahora quiero ver a esos que dicen que no pesa, que no tiene nada, porque si fuese de ese modo entonces no estarían tan ocupados y preocupados en tratar de inventarle cosas. Una lástima que el Facebook no tenga los filtros que detecten si las noticias son veraces o si las imágenes han sido alteradas.
Una lástima, digo, porque muchos de esos mitómanos que se creen periodistas sólo por un teléfono, y que son parte de esa legión de idiotas que llamaba Eco, que proliferan por doquier. Porque ahora cualquier estulto se cree periodista y difama. Se les ve abrazados de políticos primero, y cuando dejan de pagarles, entonces se vuelven sus más acérrimos críticos. Por eso no debemos dejarnos engañar. Periodistas buenos hay muchos, pero también abunda esa especie de ignaros que inventan e inventan ¡Hasta mañana!

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