Quién es Quién/¿QUIEN FUE EL VERDADERO TRUNFADOR EN EL DEBATE DEL DOMINGO PASADO?/Noé Farrera Morales

0
251

Es indudable que despues de ver el debate entre los aspirantes al gobierno de Chiapas: Jesús Orantes Ruiz, líder campesino y comerciante gasolinero; Roberto Albores Gleason, ex diputado, ex senador, ex presidente del PRI estatal , “hueso” que saboreó casi seis años brincándose los estatutos del PRI, ex secretario de economía y de turismo del gobierno chiapaneco en el sexenio de Juan Sabines Guerrero y clásico junior de la política, egresado del ITAM, alma mater de los economistas que en los últimos sexenios han destrozado la economía del país y empobrecido a las familias mexicanas. Lo de secretario de turismo y de economía en el sabinismo se lo guardó muy bien.
José Antonio Aguilar Bodegas, ex presidente municipal de Tapachula, ex diputado federal por el PRI, ex senador por el tricolor, ex presidente del PRI en los años álgidos del predominio del soyalteco Salazar, que por segunda vez está en contienda por la gubernatura de Chiapas y Rutilio Escandón Cadenas, ex senador perredista de primera minoría en el sexenio foxista, diputado plurinominal por el PRD y ex magistrado presidente del Supremo Tribunal de Justicia de Chiapas hasta hace unos meses.
Despues de ver con detenimiento el debate, se llegaría a la conclusión que en un orden del uno al cuatro, en el número uno debe ponerse a José Antonio Aguilar Bodegas, por su dominio de la mayoría de los temas, lo que denota un conocimiento más que suficiente de la realidad chiapaneca. En casi todos los asuntos tratados, ya sea como el encargado de la respuesta por los coordinadores (as) o en las réplicas y las contrarréplicas en las que participó. El formato le limitó un tanto sus exposiciones en tiempo.
Josean impuso la fuerza de su personalidad producto de su amplia experiencia en la política chiapaneca, ya que no rehuyó las aclaraciones ante las imputaciones, sobre todo del candidato Jesús Alejo Orantes Ruiz. Sus respuesta fueron bien fundamentadas y en un tono mesurado, medido y sin estridencias. Claro está que como ser humano y la emoción del momento tuviese un “lapsus linguae” como se equivocó con el nombre del sistema penal acusatorio o ser muy breve en algún enunciado.
En el número dos del orden puede ponerse al candidato independiente Jesús Alejo Orantes Ruiz (Chús), quien salió embozado en una bandera con una P mayúscula y con un estilo cazurro con el que disimuló sus verdaderos alcances para poner en evidencia a sus contrincantes y decirles sus verdades.
Comenzó Chús Orantes sus cuestionamientos respecto al financiamiento de las campañas al pedir que hiciesen público el presupuesto ejercido y el origen de esa “lanota”. Ante esa pregunta los demás candidatos se hicieron los occisos o fingieron demencia. Nadie contestó.
En otra intervención Chús acusó a Albores de ser un presupuestívoro de toda la vida y que ha sido un multichambas con cargo al erario como senador, diputado y otros, Que solo le faltaba ser cuico, tecolote o policía. Albores ni pío dijo. Se la comió todita.
En esa misma tesitura siguió en todas sus intervenciones. En muchos casos tuvo que improvisar y su estilo cayó en gracia, sin que en ningún momento cayera en el ridículo. Es más, según se notó, Chús se ganó la simpatía de Marta Reyes y Elisa Alanís, las que quedaron muy bien impresionadas del estilo chiapaneco de Orantes.
En el número tres es permitido anotar al candidato Rutilio Escandón Cadenas, quien en sus intervenciones se cuidó mucho y cuando había quye debatir verdaderamente y contestar un ataque, rehuía el asunto y manifestaba que no le iba a entrar a la guerra sucia. Eso sí caracterizó a Rutilio, cuidó mucho la imagen de su líder, el peje de Tabasco que es el que con su popularidad y su fuerza política es la locomotora que arrastra a Morena, el Partido del Trabajo y el hasta hace poco desconocido Partido Encuentro Social. Al abogado Rutilio le falta expresividad en sus intervenciones, se nota muy envarado, sin un gesto y con un abuso de seriedad, olvidando que los políticos deben ser excelentes actores porque su oficio es controlar a sus auditorios y de ser posible ganárselos para su causa.
Ya por default el número cuatro de nuestra clasificación le corresponde al comiteco Roberto Albores Gleason que lució en extremo acartonado y con u engolamiento de la voz muy discutible y demasiado repetitivo y con tendencia al burocratismo al proponer una policía turística y un control ciudadano del ejercicio del gasto público por medio de computadoras, es decir, una burocracia la policía turística y otros burócratas encargados de la publicación de los presupuestos. Va ser necesario que tanto Rutilio como Albores se consigan un equipo de jilgueros para que discurseen en su lugar.
En realidad esta apreciación sobre el desempeño de los candidatos es responsabilidad de este escribidor y no es resultado de un examen objetivo porque no hubo parámetros establecidos de antemano. Lo que sí es que debe servir para que los ciudadanos sientan más cerca a los ciudadanos que aspiran a ser sus mandatarios y en su caso, sus representantes populares y normen sus criterios para emitir sus votos.

Loading Facebook Comments ...