Quién es Quién/¡Seguimos siendo pobres!/Noé Farrera Morales

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Según el Coneval la pobreza se ha reducido en cierta manera. Palabras más, palabras menos, señalan que esto se debe a la inflación y a un rollo mediático que dista mucho de lo que se ve, se vive y se juzga. Por ejemplo, en Chiapas más del 80% de la población sigue sumido en la pobreza y pobreza extrema. La misma capital chiapaneca, nuestro Tuxtla de Gutiérrez, tiene varios cinturones de miseria bien marcados. La pobreza ha sido uno de los grandes lastres de nuestro México, uno de los lastres que no quieren atender porque, como ya he dicho en otras ocasiones, a los partido políticos y los mismos políticos le representan una fábrica de votos, esa fábrica que por la necesidad recibe dadivas: despensas, gorras, playeras, tortas, frutsis, o mil pesos que, aunque para nosotros es nada, para otras personas que no tienen ni para comer representan un tanque de oxígeno.
Yo he sido muchas veces enfático en esto. Mientras la pobreza siga siendo vista como un método de mantener cooptada a la población, mientras se le use o se utilice como carne de cañón, como votos activos, nada va a cambiar. En un país como México donde imperan el clasismo es difícil que esto pase. A los pobres los siguen haciendo más pobres. Es más, me atrevo a decir, porque así me lo han confirmado algunos, que ser pobre representa un modo de vida para muchos lidercillos de barrio que lucran con la necesidad de sus vecinos y familiares.
Aunque suene triste pero Chiapas es, y seguirá siendo por mucho tiempo más, un estado de pobres, un estado donde se pondera el paternalismo, donde los campesinos han dejado d producir porque solo esperan su 60 y más o su amanecer, o esperan los apoyos para el campo. Esperan esos apoyos que los han viciado y que les quitan el sueño, esos que terminan gastándose en las cantinas en cuanto se los dan y que condenan al agro a la agonía. Otros más se ajustan a la miseria y ni trabajan, esperan sus apoyos a que caigan y ahí se la van llevando. El paternalismo nos ha hecho muchísimo daño y no se ve como este pueda ser quitado de nuestra gente. Porque hay que decirlo la misma gente es la que exige las despensas, la que exige los apoyitos que aunque saben que son nimios se aferran a ellos como el mal añejo. Ahora, la pregunta acá es ¿se podrá algún día acabar con esa pobreza? ¿Se puede reducir esta brecha de desigualdad que nos sigue manteniendo en la miseria? La respuesta es sí, pero se requiere de mucha voluntad. Se requiere de un trabajo en equipo, de unidad y de ganas por hacer las cosas desde las cúpulas en el poder. La pregunta que sigue es ¿quién estará dispuesto a echarse ese trompo a la uña y darle solución a los principales problemas que aquejan a nuestro país? ¿Quién podría ir en contra de los intereses copulares y partidarios? ¿Será que ese milagro se llama Andrés Manuel López Obrador y Rutilio Escandón Cadenas? Es de suma importancia esta cuestión y no se debe dejar de lado, porque es ahí donde se encuentra la respuesta de todo el mal.
Chiapas es un estado muy rico en su suelo, en el medio ambiente, en recursos de todo tipo, pero hemos tenido la mala fortuna de caer en manos de vivales y de pilluelos como el bastardo de Sabines Guerrero y hasta el día de hoy de nuestro gobernador senador Manuel Velasco Coello, que siempre han sabido lucrar con la pobreza da mejores resultados que ayuda a todos.
Eso, como dijo alguna vez el líder de todos los priyistas y candidato a la presidencia de todos los mexicanos Luis Donaldo Colosio, es lo que cansa y da tristeza ver la miseria de todos los mexicanos que los veo muertos de hambre, esas fueron sus últimas líneas o palabras que expreso el candidato en el mes de marzo.
Ver a un país de pobres que sostiene a un grupúsculo de ricos de la mafia del poder que hacen y deshacen a su antojo.
O lucrar con los pobres mantiene a esas caras de los políticos que aspiran al poder, de esos que vemos en los espectaculares, viviendo la opulencia mientras usted, y mientras los demás se mueren de hambre.
¿Cómo podemos aspirar a otro país o a otro Chiapas?
Es sencillo, pero se requiere de explotar el término ciudadanía. Porque a fin de cuentas somos los ciudadanos los que terminamos solapando a los actores políticos, somos nosotros los conformistas, los que no votamos, los que damos mordidas, los que nos préstamos a la tranza y así ni como pensar en ayudarnos. ¡Hasta mañana!

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