Quién es Quién/¿Tuxtla acéfala?/Noé Farrera Morales

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Fernando Castellanos Cal y Mayor se fue y en su lugar subió el regidor Carlos Molano. Subió, aunque no de forma oficial, el segundo. Y se fue, aunque no de forma oficial, el primero. Es decir, a Fernando aún no le han aprobado la licencia para que se vaya a buscar un espacio en la Cámara Alta del Poder Legislativo, como senador. ¿La causa? Las malas lenguas dicen que el gobernador Manuel Velasco Coello está molesto con el ahora alcalde con licencia espuria porque no hizo mucho de lo que prometió y tiene patas arriba la ciudad. Y no se equivoca en esto el gobernador. Desgraciadamente alguien le dijo que podía hacer una calle diaria sin saber cómo se manejan los recursos, sin entender que no es posible y que no se debe prometer aquello que no se puede cumplir.
Y es en esta disyuntiva donde la ciudad termina bailando. Si bien el regidor Molano, ahora alcalde sustituto, se ha puesto la camisa y está trabajando por la capital, no es oficial su nombramiento y esto da la impresión de que tenemos problemas tan grandes que hasta la misma ciudad coneja está acéfala y sin una directriz. No es bueno para nadie que en la antesala de los comicios 2018 se vea una ciudad así, sin el alcalde al frente, sin los nombramientos validados, porque eso habla de la crisis que alcanzó a la ciudad y que nos ha mostrado que tenemos un gobierno fallido municipalmente hablando.
Tuxtla ha padecido desde hace mucho por los gobiernos municipales improvisados. Los sabinistas llegaron y lastimaron severamente las arcas municipales, autorizaron la entrada de Proactiva y saquearon las arcas de Smapa. Se encargaron de sembrar el caos en esta hermosa Tuxtla y hoy estamos viendo como el propio gobierno municipal camina a la deriva. Por eso es de suma importancia ver que el personaje que vaya a llegar a gobernar esta ciudad pueda entrarle al toro por los cuernos. Debe tener las tablas que se requieren para sacar a la capital del bache enorme que es como un cráter de la luna en el que nos estamos ahogando todos y cada uno de los tuxtlecos de convivimos en esta urbe que se despedaza, que cae y que no avanza.
No sé, honestamente lo digo, no sé en qué condiciones está entregando Fernando Castellanos Cal y Mayor la ciudad y su economía. No hemos visto si hay finanzas sanas en la práctica, más allá de los burdos panfletos que emiten y que terminamos distribuyendo todos como una verdad absoluta, una verdad que cabalga aunque no sea del todo cierta. Hoy, saber que la capital de Chiapas está acéfala nos muestra la realidad de lo desorientado que está todo. Es inadmisible que se deje sin nombramiento al alcalde sustituto y que no se le apruebe la licencia del alcalde que se va. Sobre todo porque se cree que estos ya es a valores entendidos, que todo es por vía de acuerdos. Si Fernando Castellanos debe pagar algo deberían inhabilitarle su participación en el proceso electoral, pero no castigar a la ciudad que ya bastante daño ha tenido con gobiernos improvisados, sacados de acuerdos y pactos de intereses particulares.
Nadie quiere seguir viendo a Tuxtla estancada. Nadie quiera verla sumida en la indiferencia, nadie quiere verla en la omisión en la que la han mantenido y la ha apatía en la está pasando. Ojalá y quien llegue cambie todo esto. Ojalá y quien llegue ame a esta ciudad y la cambie y le regrese el rostro que tanta falta le hace. Sólo quienes queremos a Tuxtla podemos entender estos que señalo; sólo quienes somos de acá, que aquí tenemos enterrado el ombligo, que acá nos casamos, que acá sembramos nuestra vida y tejimos nuestro patrimonio, sólo esos que son como yo, tuxtlecos de corazón, podemos entender todo esto que sentimos cuando vemos a la ciudad despedazada y sin un futuro que sea promisorio. ¡Hasta mañana!

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