Quién es Quién/Una sencilla razón del triunfo del Peje/Noé Farrera Morales

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Con Andrés Manuel López Obrador en el papel de locomotora política, el partido Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA) logró ganar la mayoría de los puestos de elección popular que estuvieron en juego en las elecciones del primero de julio de 2018. La coalición Juntos Haremos Historia, capitaneado por el nativo de Tepetitán, Tabasco, integrada por el ya mencionado partido MORENA, junto con el partido Encuentro Social (PES) y el partido del Trabajo (PT) Lograron un rotundo y holgado triunfo en la elección para Presidente de la República, gobernador del estado y la gran mayoría de diputados federales, diputados locales, presidentes municipales y senadurías.

Se repite la situación política de 2006, cuando el contrincante del Peje fue el michoacano Felipe Calderón Hinojosa, quien a la postre fue declarado ganador con una ventaja de 0.56 % de los votos. En aquella elección muchos seguidores de Andrés Manuel, ganadores de diputaciones y senadurías hicieron una alianza vergonzante con el PAN y el PRI para apoderarse del PRD y sacarle jugo a los triunfos, principalmente en la capital de la República.

Los diferentes puestos se los repartieron como si fuesen un botín, se corrompieron y robaron al por mayor. El presupuesto del Distrito Federal era de “los chuchos” y sus paniaguados. Los panistas tenían también sus parcelas de poder y las explotaban a su entera satisfacción. En la elección del 2009, las candidaturas las repartieron a su antojo. Y desconocieron a López Obrador.

Llegó la elección de 2012 y de nueva cuenta Andrés Manuel fue candidato. Al Peje le tocó una buena parte del desprestigio que había acumulado el PRD. Como no había más cera que la que ardía, el Peje tuvo que aceptar como compañeros a “los chuchos” y demás ralea de las tribus perredistas que solo veían la ganancia monetaria y alegremente se gastaban las prerrogativas del partido. En los estados, alquilaron a los gobernadores que lo necesitaban la franquicia del PRD.

Mientras Pablo Salazar fue gobernador de Chiapas, el PRD estuvo a las órdenes del gobernador, quien también quitaba y ponía a las autoridades estatutarias del PRD. El PRD llegó a lo más profundo de su desprestigio.

En 2012, Peña Nieto ganó con el proyecto de Televisa y las tarjetas para comprar en las tiendas Soriana, que se hincharon de dinero. El peje solo le quedó mirar impotentemente su debacle política. Fue entonces que comenzó a forjar su propio partido que a la postre se llamó Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA) que al principio les parecía a muchos una utopía.

Los chuchos firmaron el Pacto por México junto con los panistas y claro está, con el PRI para acabar de rematar las riquezas nacionales. Mientras Morena crecía y crecía. Muchos de los perredistas que tenían algo de conciencia engrosaron las filas de Morena. Hasta que a los perredistas nada más les quedó el esqueleto de lo que fue el PRD.

De pronto, producto de la mente de un soñador en ocasiones tildado de loco, surgió la esperanza de México. Surgió Morena como el único camino para lograr un cambio que ya era necesario ante el hartazgo social formado por la carestía, los bajos salarios, la falta de oferta de empleos y todavía “como sobornal” los salarios pagados por medio del mecanismo “out-sourcing” para cercenarle al trabajador sus derechos.

Ese fue el principal origen del vuelco de los ciudadanos a las urnas en la elección del primero de julio de 2018 y el voto masivo a favor de López Obrador. Esa esperanza en un candidato a presidente de la república fue el clavo ardiendo de la ciudadanía empobrecida y ya casi sin esperanzas.

Un ejemplo: cuando estábamos haciendo cola en la casilla el domingo pasado, después de vencer la operación “ratón loco” urdida por las autoridades electorales de cambiar de lugar las casillas para dificultar y desesperar a la ciudadanía; esperamos nuestro turno para votar. Al conversar con la persona que nos antecedía, nos comentó: Yo nunca había votado ni mi mamá tampoco, pero ahora salimos a votar a ver si con otro partido mejoramos en algo.

Prosiguió el vecino de fila diciéndonos que su señora madre estaba enferma y al no tener ningún auxilio de la medicina social como el IMSS, el ISSSTE o alguna otra agencia de gobierno, yo me he hecho cargo de mi madre, le compro su medicina y me tengo que dar el tiempo de atenderla. Pensaba casarme, pero tuve que romper el compromiso porque al contraer matrimonio, mis ingresos no alcanzan para mi madre y para una esposa. Francamente ya no sé qué hacer nos dijo en un tono de sufrimiento.

Solo nos quedamos callados ante la incapacidad de ofrecerle aunque fuera un consuelo verbal. Afortunadamente no tocó entrar a votar, nos despedimos de nuestro vecino de filas. Después meditamos en la triste vida del prójimo y pensamos seriamente en la necesidad de un cambio.

Pero en fin, la vida sigue su curso y todos tenemos nuestros problemas y tenemos que resolverlos.

Mientras nos mantiene la lucha diaria y la esperanza de un mejor futuro.

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