¿Quién miente en el caso de la Meseta de Copoya?

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Hace días que fue aprobada la Carta Urbana donde se ha denunciado cambio de uso de suelo de la Meseta de Copoya, auspiciado por el mismísimo edil Fernando Castellanos Cal y Mayor cuyo voto final fue la sentencia de todo. Asimismo, la cuenta regresiva para que sea publicada de manera oficial en el Registro Público de la Propiedad con el acta de cabildo firmada ha comenzado. Pero este asunto no es nuevo, aunque ahora ha abierto un capítulo donde los regidores parecen divididos y los intereses de unos van a dar el respaldo al ecocidio y la construcción de viviendas en una zona sumamente peligrosas, cosa que al parecer al Ayuntamiento capitalino importa poco, y los otros que pretenden defender esta situación pero que cuando se les busca para que aclaren las cosas se hacen los mudos.
Lo cierto es que desde hace ya bastante años que el caso de la Meseta de Copoya saltó a ser tema de la opinión pública cuando a comenzó a ser invadida y que, tras el desalojo de éstos, en dos ocasiones, fue usado a modo por las autoridades para la construcción de un fraccionamiento que está siendo causa del deterioro al medio ambiente en la zona sin importarle que dicha zona no es apta para la construcción según la carta municipal anterior que ahora han manoseado y que estaba vigente a nivel estatal con un decreto de Área Natural Protegida que tiene como principal objetivo cuidar de un área de selva baja caducifolia, que los expertos han señalado que es un tipo de vegetación de difícil recuperación y de muy alto valor para la diversidad. No olvidemos que toda esa zona está catalogada como zona de alto riesgo en el Atlas vigente de Protección Civil y que de acuerdo al Programa de Ordenamiento Ecológico Territorial vigente es zona de conservación.
¿Cuál es, entonces, el interés de los regidores y del propio Fernando Castellanos de hacer el cambio de uso de sueño? Porque esa explicación mediática y panfletaria de que estamos equivocados, que ellos como buenos hermanitos de la caridad están buscando proteger la zona, no se las cree nadie. Olvidan que desde el 2013, antes de que la administración de Castellanos tomara el poder y éste estuviese en manos del bigotón y ladrón de Samuel Toledo Córdova Toledo, se dio el primer decreto por parte del municipio para determinar el polígono de esta área a la que se consideró como una zona protegida por acuerdo del municipio y el estado, y que abarca los municipios de Copoya, Tuxtla Gutiérrez y Suchiapa.
A los regidores que aprobaron la Carta Urbana y al mismo edil les hace falta leer tantito. Que recuerden, porque parece que olvidan a propósito, que en 2015 se dio el desalojo de la primera invasión apegados a la Carta Urbana que modificaron y que consideraba a esa zona como protegida. Es más, el mismo Día del Medio Ambiente, el 5 de junio volvieron a invadir el polígono, en un área más grande. Sin embargo, parece que ahora el Ayuntamiento capitalino ha olvidado que tanto los decreto como la Carta Urbana debe fungir como instrumentos para proteger el área, para cuidarla y o dejar que cualquier apellido con buena relación con el gobierno puede alterar todo.
Si la Carta Urbana actual no afectara en nada el cambio de uso de suelo y no pusiera en jaque a la zona protegida seguramente no fueran 8 los regidores que se opusieron a esa arbitraria decisión. No somos tontos. Sé, incluso, que ya andan presionando a algunos para que se queden callados y que reciban su mochada. Con lo cual van a dejar solas, imagino, a Victoria Rincón y a Mandiola, quienes fueron enérgicas y se opusieron. Los esbirros de Fernando dicen que hay una mala interpretación pero la historia y las decisiones estólidas desde el acomodo de una posición política nos han dejado muy malos sabores de boca que ahora no se les creen sus buenas voluntades.
La historia nos ha enseñado que cuando el río suena es que algo malo está pasando. Y en el caso de la Meseta de Copoya sospecho que así es. Son muchos millones de pesos en juego que están moviendo los intereses de los regidores que están a favor y del mismo modo a Fernando. Si somos sinceros sabemos también que las órdenes vienen de más arriba, porque a fin de cuentas ellos mismos son gatos de otros.
Para terminar quiero dejarle a estos que dicen ser defensores de la Meseta y que la apuñalan aprobando la Carta Urbana por qué es importante la Meseta. Se trata de una geoforma resultante de procesos erosivos naturales que moldearon rocas calizas de un mar antiguo por más de 40 millones de años y alberga 521 especies, 115 de aves, tres de hongos comestibles y una de bromelia endémica.
Quizá no entiendan eso, pero que les quede claro a los regidores, a la síndico y al mismo Fernando que si siguen montados en ese burro tarde o temprano van saber de sus reparos. El Ayuntamiento se está equivocando por abanderar los intereses económicos de unos cuantos y no les importa el daño que esto ocasione. Las acciones tarde o temprano se pagan. Y estas apenas pasarán facturas. ¡Hasta mañana!

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