“TONO”

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LUIS ENRIQUE VÁZQUEZ NAVA

Es domingo por la tarde después de perder por primera vez en el torneo, Jornada 15, contra Bonfíl. No hay mucho que quiera escribir del partido. Es síntoma de confianza. El que nos pasara ésta derrota, una tristeza.
Estábamos en la Carpintería de “Nene” -Don Edgar, propietario del equipo-, iba pasando por la calle el señor José Antonio Mendoza Pérez, gran árbitro de Nuevo México, me saludó y le dije, ¿Por qué no nos ha pitado otro partido desde Progreso?, Porque no me han programado, contestó él. Empezamos a platicar.
Recuerdo aquel partido, muy emotivo para nosotros, una de las grandes visitas que hemos hecho a cancha ajena ésta temporada, ganamos 4 a 3, difícil ante Real Progreso, que en la recta final apretaron con todo y nos tuvieron encerrados.
Anotó Erick, Edy, “Zorro” y Neftali. Teníamos el partido 4 a 1, y Real Progreso enderezó cuando su afición al borde del campo empezó a apretar, allí nos anotaron dos goles, y terminamos pidiendo el tiempo, además de que José Antonio nos había expulsado a Esgar Petriz y Gabi Ruiz. Las expulsiones eran inobjetables, doble amarilla.
Años y años de experiencia pitando en el fútbol de Nuevo México y en canchas de todo Chiapas. Y es que hay que tener coraje para ejercer el trabajo. Es siempre al árbitro a quién presionan y nadie quiere. Los equipos ganan a pesar de él, y el equipo que pierde justifica sus derrotas porque les “pita en contra”.
Le pregunto: ¿Cuál es la experiencia de pitar en el fútbol de Nuevo México?
– La experiencia es que nos da la oportunidad de hacer deporte, de poder cumplir como autoridad y aplicar la justicia en la medida de las capacidades que cada uno podemos tener.
Ejerce la autoridad de la cual todos repelan pero todos necesitan, porque sin autoridad, sin juez central nadie juega el partido. Al final es un elemento imprescindible.
Y durante el juego todos le presionan. ¡MARCA BIEN!, ¡ES ROJA, ES ROJA, ROJA!, ¡NO SABES HACER NADA!, ¡VETE A TU CASA! Y él se somete a toda esta presión, a que las malas formas se apoderen de algún miembro de los dos equipos y busquen agredirlo y lo terminen haciendo. ¿QUIÉN LO PROTEGE A ÉL? Entre equipos se protegen, pero si alguien de pronto agrede al árbitro, ¿quién está para ayudarle a salir de la bronca?
– Se vuelve complicado, porque los equipos la mayoría de las veces eligen como capitán a alguien `reclamón’ para que nos presione.
Pero no solamente los capitanes ejercen presión sobre él, ejerce presión sobre él todos los jugadores en cancha y bancas, los directores técnicos, los asistentes técnicos, los propietarios, el empresario, la afición.
La pasión se desborda en cualquier momento, y la autoridad debe conducir las emociones a buen puerto, la experiencia para el manejo de la situación es importante para mantener el control.
– ¿Qué siente cuando pita?, le pregunto.
– Adrenalina, un poquito de adrenalina, porque es un deporte bastante tendencioso, pero en el fondo ya con la experiencia lo hemos dominado, y enfrentamos cualquier situación.
– ¿Y cómo se inició en el arbitraje, Don José?
– Vino a raíz de que en la colonia en que estamos es una colonia chica, carecía de árbitros, yo jugaba futbol, pero con tal de apoyar yo probé el arbitraje no pensando en que esto me iba a gustar. Llevo ya más de veintitantos años en esto.
Por amor al juego, José Antonio Mendoza se volvió juez, parte vital del Juego del Hombre.
Yo no le he hecho llegar un cuaderno de reglamento de arbitraje emitido por la Asociación del Fútbol de Chiapas, que él me prestó desde aquel partido por la jornada 8, así que acuerdo en dejárselo a Don Eligio -hermano de Don Edgar, y por lo tanto Director Deportivo del equipo- para que él pase a recogerlo después.
– Y cuando estaba la liga afiliada a la AFUCHAC era bonito, se organizaban las selecciones de Nuevo México y se iba a jugar contra otras selecciones, de Obregón, de Jiquipilas, de Cintalapa.
Recuerda el árbitro, y menciona que lo difícil es pagar la organización.
– El problema es el dinero, para mantener a los selectivos y hacer los viajes necesitas dinero y no hay cómo sostenerlo. Hacen falta empresarios.
Y sí, ojalá que podamos lograr que Nuevo México siga creciendo y llamando la atención para promover nuestros jugadores, porque talento hay en ésta tierra, yo no tengo la mínima duda acerca de ello. El trabajo de cada quien, suma, para tener una liga competitiva y siempre en busca de seguir mejorando y elevando el nivel deportivo.
El deporte trae ilusión. Nuestra liga tiene 18 equipos, todos ellos juegan domingo a domingo el partido de la jornada, levantándose en la cancha a su manera, a la manera de su organización, a la manera de sus fuerzas, a la manera de sus convicciones, a la manera de sus creencias.
Lo que a mí me ha gustado es la pasión con la que la gente vive el campeonato, en la calle todos se preguntan el resultado de su equipo y hacen burla si perdiste. Ahora mismo es temporada de definición de liguilla, y todos hacen sus cálculos acerca de cuáles serán los cruces. Y pese a la derrota, todos saben que MAÑOSOS CLUB ES EL RIVAL A VENCER.
Al final nos despedimos, y Don José me pide la entrevista que le hice al término del partido ante Real Progreso. La quiere para su hijo, quiere que su hijo la vea. Le escribo mi número de teléfono en uno de nuestros periódicos, es la edición del viernes 23 de febrero, con la Previa vs Atlético El Retiro, se lo entrego y me pide un autógrafo. Claro que sí. Me siento como una estrella. Un sabio me reconoce, como yo a él.
Es lunes por la noche, un día después, y Don Edgar llama a mi teléfono, le comento que escribiré acerca de la plática que tuve con el señor José Antonio Mendoza Pérez, árbitro histórico de la Liga NMX, y me comenta que escriba yo en la nota, de aquel gol que metió… Cuando jugaba en la Selección Nuevo México y jugaron contra una 3RA División dirigida por el Papá del Negro Isela, y hubo un penal a favor de Nuevo México, el señor José Antonio como jugador, tomó la pelota y disparó, “le metió pero un vergazo que sacudió la red y todos lo vimos”. Y cuando la 3RA tuvo su penal y el jugador de ésta pateó mal, el Papá del Negro Isela, que era el DT de aquel equipo le gritó a su jugador:

– ¡A VER SI LE PEGAS CON HUEVOS COMO AQUÉL!

Y señaló a “Tono”.

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