Chiapas tiene aún cientos de refugiados

0
241

Por Carlos Rafael Coutiño Camacho. – Al conmemorarse el día del refugiado, Chiapas cuenta aún con un centenar de familias provenientes de Guatemala, algunos más, aunque no son considerados como tal, están en la entidad en calidad de indocumentados pero protegidos por la Iglesia.
Patricia Chandomí, dijo que el fenómeno no es propio y que tampoco habrá de tener un final, esto continuará mientras haya guerras, presencia de narcotráfico y otros fenómenos sociales.
Los indocumentados en Chiapas que tienen la protección católica y en algunos casos de la evangélica, están en albergues, están refugiados, aunque sin papeles, todos tienen la intensión de vivir como personas normales en estas tierras, aunque tengan que empezar desde cero.
En el barrio San Francisco de Tuxtla Gutiérrez, existe uno de tantos albergues que están siendo atendidos un promedio de más de 50 personas, todos provenientes de Guatemala, El Salvador y Honduras, cada uno con una visión distinta de la vida, pero coinciden que es por mejorar ellos y sus hijos.
Otros refugiados son los propios zoques, José Gómez, uno de los aún sobrevivientes, recordó que fueron expulsados de sus comunidades después de la erupción del Chichonal, se refugiaron en Chiapa de Corzo donde hoy lejos de olvidar, se sienten olvidados por las autoridades, aunque tienen tierras regaladas, no lo fue todo.
La migración también es parte de la acción de refugiados, al final encuentran una oportunidad de estar en Chiapas, aunque mala por sus condiciones, se insiste en que es mejor que sus propios países donde la guerra entre hermanos es terrible.
Herman N. es uno de los tantos que padece el problema, vive en Tuxtla Gutiérrez con su esposa y dos hijos desde hace unos meses, ambos son de tes negra, altos y delgados, de cabello rizo, hablan español por la necesidad, aunque conservan parte de su idiosincrasia.
Quienes ya viven en la capital, deciden refugiarse de manera anónima, de tal suerte que tengan la protección de grupos defensores de Derechos Humanos, aunque carezcan de papeles que les acredite su estancia legal en Chiapas o México.
En el caso de Chiapas, se considera que las cien familias guatemaltecas refugiadas y admitidas como tal por la COMAR y la ACNUR, fueron ellos quienes decidieron quedarse en estas tierras, luego de que se terminó la guerra en su país, algunos muy pocos si se devolvieron al territorio chapín.
Por lo que respecta a ellos, los periodistas Rosy Guadalupe Pérez y Fredy Martín Pérez; hicieron trabajos con la ACNUR y COMAR, para conocer el estatus de las familias aún refugiadas en el área de la Trinitaria, Las Margaritas y el mismo Comitán.
Desde 1982, otro grupo de periodistas Oscar Felipe y Mike Castillo, enfocaron su esfuerzo por saber que destino tienen los chapines en Chiapas, encontrando que los pobladores de Yalambojoch, Yushquén, El Aguacate y Yalcastán, Nentón, Huehuetenango, abandonaron sus tierras y caminaron hasta cruzar la frontera para llegar a México, donde permanecen desde hace 34 años.
Donde han decido ellos radicar hasta su muerte, aunque viven en la miseria y olvidados por el Estado, en covachas construidas de madera, piso de tierra, techo de lámina y sin acceder a los servicios básicos.
Desde el 2013 comenzaron el proceso para retornar al país, aunque afrontan inconvenientes porque el Fondo de Tierras (Fontierras) entregó sus terrenos a campesinos que se asentaron en Yalcastán Buena Vista y Yalcastán La Ciénega.
Según datos estadísticos de COESPO, los más de 540 guatemaltecos que viven en La Trinidad están en el abandono y la pobreza sobreviven del trabajo que efectúan para mexicanos, que por un día laboral les pagan 70 pesos que significa para ellos 29.50 quetzales.
Pascual Tórrez Tórrez, uno de los entrevistados sostuvo que las autoridades mexicanas tienen programas de ayuda, pero solo para sus ciudadanos. Juana Tórrez Martín, de 60 años, cuenta que todos los días se levanta a las 5 horas a preparar la comida para salir al campo junto a su esposo.
Diego Tórrez Tórrez, otro refugiado, dijo que está cansado de alquilar terreno para la siembra de maíz, pues cada año debe pagar dos mil pesos, que, aunque si se puede, no significa que les vaya bien.
La lente de Mike Castillo, captó que ellos no cuentan con drenaje, el agua es limitada y por vivir en zona rural desconocen sobre el internet y tampoco cuentan con servicio de salud estatal, Juana Jorge Gómez, de 63 años, no pudo contener las lágrimas al recordar que sus siembras, sus animales y pertenencias fueron quemadas por el Ejército, horas después de haber escapado a México.
Históricamente, la instalación de los refugiados está determinada por la proximidad entre el lugar de origen y aquel de asentamiento según una dinámica fronteriza de contigüidad. Podemos ubicar cuatro zonas de asentamiento de refugiados guatemaltecos en Chiapas: Marqués de Comillas, Margaritas, Trinitaria, Comalapa.
En Marqués de Comillas, llegaron los primeros refugiados a partir del año 1980, originarios de los departamentos del Petén, Alta Verapaz y Quiché; en este último departamento, la diáspora salió de las cooperativas del Ixcán. A partir de 1981, la llegada se intensificó a mediados de año llegando a más de 5,000 personas a finales de año. Los refugiados empezaron también a llegar a las demás zonas, Margaritas, Trinitaria y Comalapa, movimiento que se intensifica durante el año 1982: para fines de este año, se contabilizaban a más de 30,000 refugiados en Chiapas.
Los refugiados originarios de Huehuetenango se asientan principalmente en el municipio de Margaritas, la zona de La Trinitaria y la zona de Comalapa, según el municipio de expulsión. A finales de 1983, existían más de 40,000 refugiados reconocidos en el Estado de Chiapas según los datos oficiales de COMAR.

Loading Facebook Comments ...