DE TODO UN POCO/AMÉRICA PÉREZ VILLATORO./Amigos lectores, hace tiempo he sentido la tentación de contarles una experiencia vivida hace más de 50 años

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Amigos lectores, hace tiempo he sentido la tentación de contarles una experiencia vivida hace más de 50 años, con el compromiso de decir verdad y si ustedes así lo pidieran, se los juraría ante una santa biblia, esta es la historia: una madrugada del mes de Enero de 1966, una de mis hijas salió al patio, eran como las 5 A.M. más o menos, entró corriendo a nuestra recamara, emocionada, no asustada, había visto arriba de la copa de un árbol, como 5 o más metros de altura sobre el mismo, que abarcaba entero dicho árbol, estaba exactamente donde hoy se ubica la clínica Santa Cecilia, era un objeto semi oblicuo, entre blanco y gris, así nomás flotando sin moverse, (pienso que así cargaba energía) más adelante les platico, tardo unos 45 o 60 minutos, ya que cuando lo vimos estaba oscuro y aclarando, así nomás, sin ver movimiento aparente alguno, desapareció repentinamente, nosotros, mi esposo, mis hijas y hermanos nos quedamos asombrados de algo tan increíble, tan especial, antes salíamos a la calle para ver si habían otros testigos para que apoyarán nuestra historia, pasaron, pero lo raro, solo decían ¡qué bonito!
¿qué será? … como a los 15 o 20 minutos, seguíamos viendo el cielo inmensamente claro y azul, sin más imagen, que la que habíamos visto de cerca, en la inmensidad del espacio se veía como una manchita, de la misma forma, pero más pequeña por la lejanía… pasaron los años, en el primer informe de gobierno de Don Juan Sabines Gutiérrez, en el recién derrumbado Cine Chiapas, nos sentamos en la primera fila, adelante, de pronto veo al Lic. Pedro Ferriz Santa Cruz, apasionado seguidor del fenómeno ovni, ¿lo recuerdan?… su inolvidable programa un mundo nos vigila (que los Polívoces albureaban) poco a poco me fui acercando al gran periodista, le dije que quería platicar con él, atento y caballeroso como era, inmediatamente me atendió, se paró frente a mí, me saludo y parados frente al teatro, platicamos de mi experiencia, emocionada sin darme cuenta estaban grabando la plática emocionada, de mi parte, nos sentamos, seguimos la plática, me contó de su experiencia en el jardín de su casa, en pleno día, igual que nosotros, arriba de un árbol estaba un objeto como el que le describí, me dijo también que éramos afortunados los que teníamos una experiencia tan emocionante, que a él le cambio la vida en muchas formas de verdad, que de alguna manera, no sabía cómo se sentía apoyado en todos los aspectos de su vida, su familia, su trabajo, que era muy diferente el antes y después de esa emocionante experiencia.
Pasó el tiempo, después de esa plática con ese gran señor, tuve un problema legal contra una persona (me debía un dinero) producto del seguro que bendito Club de Leones me dio, gracias a Dios mi esposo fue socio del mismo allá en mi lindo Yajalón, mi padre me sugirió trabajarlo y confiando en la amistad de años de un bandido, lo hice, (negocio de viudas) dicen, yo era muy joven, lo bueno fue que el fulano dio un terreno (pre- embargo) y pagó unos meses los intereses, dejó de hacerlo, así paso el tiempo yo tenía que sacar adelante a mis hijas, gracias a Dios desde niña me gustó trabajar, nunca me faltaba para ir al cine, me encantaba, estudié en la academia Elizabeth, cuando llegamos a esta linda capital (adolescente) pensando mi padre que el trabajo de mi entonces novio era peligroso, así después del accidente puse mi salón de belleza (vendí bonos del ahorro nacional) entregué dos premios en mi pueblo, trabajé en dos tiendas importantes, tuve mucha suerte, todos mis clientes pagaban… por lo del tramposo acudí a las más altas autoridades (ya escribía en la Extra y el Sol de Chiapas) de mis recordados amigos don Rodolfo Espinosa Sarmiento y Don Francisco Núñez López me presento con ellos mi inolvidable amigo Manuel Farrera Nolasco, así que en ese tiempo tenía amistad con el procurador, gracias a este bendito oficio, que hago por vocación, empecé en “Horizontes de Yajalón” de Roberto Rossete Trujillo y mi recordado amigo Miguel Utrilla López (18 de Julio del 64 mi primera nota)… como les digo iba y venía de la procuraduría, subía y bajaba el edificio, los ayudantes del procurador me negaban la audiencia, ahí va la historia: no duden por favor, una noche mientras que todos dormían, sentí algo raro en mi mente, era una noche clara, hermosa, llena de estrellas, me pare en medio del pequeño patio, ahí mismo donde años antes vimos lo que les cuento, sobre el árbol, metros arriba, cerré los ojos, puse en mi frente mis dedos índice y pulgar en forma de triángulo, así sin saber por qué y quién me lo dictaba empecé a “enviar mi mensaje”… amigos sé que ustedes existen, que son parte del universo, hijos del mismo creador, de planetas lejanos, así de mi mente siguieron otras nacidas de mi fe, primero en Dios, el único, luego en la confianza que me inspiro lo dicho por don Pedro, a quién mencione de igual manera, mentalmente ayúdenme a poderle hablar a quién me han negado hacerlo, por favor les juro amigos que me sentía como hipnotizada, confiada en el resultado, inolvidables momentos que me atrevo a contarles… al otro día llegue, me senté frente al elevador, sale mi amigo y pregunta porque no había llegado, me paso el brazo en la espalda, los guaruras se sorprendieron… el tramposo me pago a los dos meses… continuará… pásenla rete bonito!!

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