EL PROBLEMA DEL TRABAJO Y EL INGRESO.

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Como bien lo señaló el barón Alejandro de Humbolt cuando visitó nuestro país en la tercera década del Siglo XIX, que la sociedad mexicana vivía en los extremos. O bien estaban en la opulencia o en la peor de las miserias.
En los primeros cuadros de la capital del país había palacios muy lujosos, cuyos habitantes usaban ropas lujosísimas, pero en las barriadas vivían hombres que a causa de la miseria no usaban ropa; sino que solo se envolvían en sábanas por toda indumentaria.
En aquellos tiempos no existía la clase media, solo la clase acaudalada y la clase miserable. La clase media estaba formada por militares de bajo rango, curas de misa y olla y rancheros que podían comprarse y usar pantalones acampanados, camisas con holanes y plisados en el cuello, con chaparreras que permitían cabalgar en medio de la vegetación sin lastimarse. Esos rancheros se llamaban los plateados, que en unas ocasiones se organizaban en guerrillas para salir a robar en los caminos, pueblos apartados y rancherías,
Esos plateados fueron el alma de la resistencia ante los franceses y que llevaron al triunfo al gobierno de don Benito Juárez. Cuenta de esos acontecimientos son descritos magistralmente en el libro Los Bandidos de Río Frío escrita por don Manuel Payno y en la novela costumbrista el Zarco escrita por don Ignacio Manuel Altamirano; ambas obras ambientadas en las regiones del centro de México.
La situación de los pobres y los acaudalados no ha cambiado mucho, a pesar de que estamos en la segunda década del Siglo XXI.
Hay en nuestro país municipios y poblaciones en las que reina la miseria y la desesperanza. Han sido estudiados sesudamente pueblos de la etnia mixteca que viven en la zona limítrofe entre Oaxaca y Guerrero. En esa región mixteca, la subsistencia es a base de tejer sombreros palma y si le va a una familia que tiene su choz<a y su cueva es cuando logaran ganar el salario mínimo. Ochenta y cinco pesotes para subvenir todas sus necesidades.
Aquí en nuestro estado hay también colonias, rancherías y municipios cuyos habitantes viven en la peor de las indigencias. Hay también poblaciones que son prósperas en las que no se nota tanto la pobreza. Aquí en Tuxtla Gutiérrez hay un cinturón de miseria en colonias precaristas alrededor de la ciudad, en donde los habitantes viven en la´s desesperanzadora de la pobrezas.
Ya en estos tiempos ya existe bien diferenciada una clase media formada por profesores, empleados de diversas dependencias de gobierno, médicos, ingenieros y otros profesionales libres. Tambien existe un artesanado que vive bien, como mecánicos, carpinteros, pintores albañiles y de otros oficios.
Las gentes de las poblaciones campesinas, tiende siempre a avecindarse en las ciudades, donde existen mayores oportunidades, porque en la labranza de la tierra o ganan lo suficiente para subsistir en condiciones decorosas. La mayoría de los mexicanos ha emigrado a las ciudades, otros estados o se van al norte, a los Estados Unidos, desarraigándose de sus lugares de origen.
Un ejemplo muy claro lo tenemos en Tuxtla Gutiérrez; la mayoría de los pequeños comercios donde venden frutas, verduras y abarrotes son propiedad de indígenas. Los pedigüeños que piden un peso o una moneda son de origen indígena. Los cangureros que venden dulces y cigarrillos también tienen orígenes de las etnias chiapanecas que se vieron obligados a abandonar sus casas y sus miserables parcelas.

Se hace necesario que el gobierno estatal chiapaneco establezca una política para que la mayoría de los paisanos tenga un ingreso suficiente, por lo menos de dos salarios mínimos diarios, ya que los estudios estadísticos consideran que una familia mexicana con el ingreso de dos salarios mínimos (190 pesos diarios) ya está en otro nivel de ingreso.
De ninguna manera se resuelve el problema limosnas disimuladas con el nombre de programas asistencialistas como el amanecer, prospera y otros. Los gobiernos para eso están, para que establezcan formas de que la gran mayoría tenga un ingreso decoroso por medio del valor agregado a lo producido.
Nada más hay que leer en los periódicos, oír estaciones de radio y canales de televisión para darse cuenta de la inseguridad existente producida por las necesidades que hay que subsanar y no hay manera de tener ingresos. Así que en aras de la seguridad hay que darle oportunidad de trabajar a quienes lo necesitan. Porque esos problemas siempre tienden a empeorar, nunca a mejorar.

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