Que más pue/Carlos Rafael Coutiño Camacho./1.- No hay cultura democrática, ni nada.

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1.- No hay cultura democrática, ni nada.

Los resultados electorales pasados, a favor del Partido Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA), no son reales; pues no es un voto razonado, tampoco de castigo, mucho menos un voto identificado.
La mayoría de los chiapanecos identifican a López Obrador como el “viejito”, no saben quien es el gobernador, menos en el caso de los ayuntamientos; ni siquiera saben porque votaron, es decir que ellos salieron por indicación, pero no por convicción y deseo de un cambio.
Chiapas, presenta un rezago más que en salud y educación, en el nivel de raciocinio; no es culpa de los candidatos ni del partido; porque se gana con votos sean como sean; al estilo del futbol, lo que importa es meter goles, así sea por penal, gol olímpico o auto gol; de todos modos, cuenta y se gana quien más los anote.
Lo mismo pasa en las elecciones, no importa como se logren esos votos, lo que vale es que estén ahí; nadie tiene porque quejarse, cuando saben que las reglas no se cumplen ni se respetan, quien pierde no tiene nada que reclamar, pues se sabe que el contrincante hará todo por ganar.
Retomando el tema electoral de Chiapas, habrá que explicar que la decisión gubernamental, fue que el pueblo votara por MORENA, aún “sacrificando”, a quienes eran enviados desde palacio de gobierno para contender, amigos o amistades, perder resultó ganar en realidad.
MORENA no es el cambio, aunque sí una muestra que el aparato oficial, es quien sigue decidiendo por encima de lo pensado; son pocos en cuanto a la lista nominal, que entienden que votar no era un derecho, sino una decisión; fuerte contundente contra el PRI-Verde o contra el grupo Atlacomulco.
La votación fue en varias vertientes, un 10 por ciento que decidió de manera consiente, razonada, identificada incluso con un cambio y un encono contra el mal gobierno; un 15 por ciento por simpatía de esos candidatos bien sea por familiaridad, amiguismo o conseguir un puesto; un 25 por ciento solo por “chingar”, pero el 50 por ciento final, por ignorancia, por estupidez.
Cuestionarles sobre por quien o quienes votó, dicen solamente por MORENA si bien va, otros ni siquiera eso, ya no se acuerdan; peor aún cuando se menciona el nombre del candidato ahora triunfador, que se supone le dieron el voto.
Que clase de democracia se puede decir existe, cuando no hay un voto real, poner el sufragio cuando alguien dice como y por quien, es estéril, ruin, vergonzoso y asqueroso; quienes determinan eso, son el hollín de la política, que sigue permeando en estas tierras de Dios, pero que gobierna el diablo.
Hoy, toca a los ganadores; demostrar que son tan humanos y pueblo como el resto, en sus manos está no el demostrar, sino sentir el dolor de las madres que pierden a sus hijos, el dolor de los hijos o esposos el ver perder a sus madres o esposas, el tema de migración, salud, educación, sin duda álgidos, pero reales.
Bien llegados entonces los nuevos a cada uno de los cargos de elección popular, llámese MORENA o cualquier otro partido; que piensen en sus hijos, que son los que sufrirán lo mismo que el resto de los chiapanecos, lo que ellos hagan; porque todo es por consecuencia.
Que piensen antes de actuar, en sus padres; la enseñanza, la educación, el regaño, la mirada, y el amor que les emprendieron desde su nacimiento hasta que estos crecieron y se casaron o aquellos dejaron de vivir; que esa enseñanza se aplique, porque queda claro que siempre fue el amor, la solidaridad, la tolerancia, el humanismo.
Ningún padre podría pensar cosa contraria, a menos que se tratara de padres que los abandonaran a su suerte en un orfanatorio, a las puertas de alguna casa, o en el baño público.
Vale la pena decir que “Hay políticos que son Historia”, pero se espera que ahora las cosas sean diferentes, y que digamos “Hay políticos que hacen Historia”, todo dependerá con que ganas e intensión llegan, de ellos depende la gobernabilidad, estabilidad social y económica.
No más feminicidios, secuestros, drogas en las calles, asesinatos, sobre todo asesinatos en hospitales donde la gente se muere por falta de medicamentos e instrumentos de cirugía, esas muertes duelen más, porque bien pudieron salvar la vida de una persona, pero no se pusieron la mano en el corazón ni recordaron que la política es humanismo y solidaridad.
Nos hace falta leer, libros de Carlos Fuentes, Carlos Monsiváis, incluso de Octavio Paz; entre muchos más, quizá logre demostrar más que es el pueblo, que somos nosotros, un poco de religiosidad no caería mal.
También vale la pena, reflexionar que ha hecho la religión cristiana (desde las cabezas actuales), para apoyar a un pueblo que sufre con el yugo de la ignorancia, que los aplasta e hiere, el grito de dolor que termina por entenderse como el mismo infierno, es decir que el pobre tendrá que ser pobre para siempre, más que acostumbrarse, es aceptar lo que por “derecho” les corresponde, vivir en esas mazmorras.

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