Quién es Quién/LOPEZ OBRADOR, ¿FUTURO CAUDILLO?/Noé Farrera Morales

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Se hace necesario que los mexicanos analicemos porque el rechazo, la repulsión, la ojeriza y en muchos casos del odio que sienten muchos mexicanos hacia Andrés Manuel López Obrador. Ese rechazo es comprensible que lo sientan aquellos que ven en el Peje un peligro a sus fueros y privilegios.
En la mayoría de los casos, al estudiar así sea someramente la historia de México, nos daremos cuenta de que las élites políticas y económicas siempre se decantan por decisiones perjudiciales para los mexicanos de a pie. Como ejemplo podemos poner el caso que salió a relucir con motivo de las exenciones fiscales para los ricos.
Escudados en las recientes leyes de transparencia, unos mexicanos solicitaron que se hagan del conocimiento público el monto de las cantidades de dinero que el gobierno de Peña Nieto por medio de la Secretaría de Hacienda y el SAT les condonó a un grupo de capitalistas mexicanos. Si usted es un pequeño comerciante no se le vaya a ocurrir adeudarle una mínima cantidad a la SHCP, porque le lloverán las medidas de apremio y los recargos, hasta llegar al embargo y el remate de sus bienes.
Para los pobres palo, patada y malos tratos. Para los ricos puros apapachos.
López Obrador ya ofreció amnistía a quienes han caminado fuera de la ley, incluidos los que han cometido delitos en el narcotráfico. AMLO ofreció decretar una amnistía pero oyendo a las víctimas, hasta exigir al gobierno de Estados Unidos que aplique medidas para aminorar el consumo en ese país. El narcotráfico es una de las consecuencias de la pobreza de los campesinos, el campo se ha abandonado y necesitamos que se serene el país. Tambien ha ofrecido amnistía para los integrantes del grupo en el poder.
Ya el presidente Salinas de Gortari decretó una amnistía para los zapatistas que se rebelaron contra el sistema de gobierno; con todas las consecuencias legales.
El peligro que presienten los acaudalados mexicanos, integrantes de las treinta familias que dominan la vida económica de nuestro país es que el Peje se convierta en un caudillo. En muchas ocasiones López Obrador ha externado que don Benito Juárez y el general Lázaro Cárdenas son sus paradigmas como hombres de estado, como políticos y como gobernantes.
En su tiempo, don Benito Juárez se enfrentó al poder clerical de la iglesia con toda su riqueza, con sus fueros y privilegios, asociada al vetusto ejército santanista y tras mil vicisitudes logró triunfar y aplicó las Leyes de Reforma, que trasformaron a nuestro país. Un civil que logró imponerse a un grupo de generales victoriosos y ambiciosos y logró prevalecer. Se enfrentó al imperio francés que trajo un emperador y gracias a su tesón y el triunfo de Lincoln en la guerra civil norteamericana, se hizo de la victoria, no sin antes fusilar a Maximiliano en el Cerro de las Campanas.
El otro paradigma de López Obrador es el general Cárdenas, quien vivió y luchó en la etapa armada de la Revolución Mexicana y tuvo el acierto político de alinearse al bando de los sonorenses que a la postre resultaron triunfadores encabezados por el general Álvaro Obregón y secundado por el también general Plutarco Elías Calles que fue nombrado por sus lambiscones como Jefe Máximo de la Revolución.
En los hechos, el general Calles escogió al general Cárdenas para que jugara por la presidencia de la República por el recién organizado Partido Nacional Revolucionario (PNR), que es el abuelo del PRI.
Cárdenas juró el cargo de presidente de la República en 1934 y como fue natural; no tenía todos los resortes del poder. Los políticos de ese tiempo preferían ir a tomar acuerdos con el general Calles y después iban a las oficinas de Palacio Nacional. Cuando el general Cárdenas sintió que tenía todo el poder, aplastó al equipo del general Calles y al expresidente lo expulsó del país.
Al contrario de lo que se acostumbraba, el general Cárdenas no eliminó físicamente a Calles porque no era sanguinario ni hombre de venganzas. Ya sin nadie que le hiciera sombra, el general Cárdenas trató de gobernar de acuerdo a sus ideales. En 1938 ante la actitud de franca rebeldía de los petroleros ingleses y gringos, ante las resoluciones de los tribunales de arbitraje mexicanos, decretó la expropiación petrolera que fue un triunfo legítimo del pueblo mexicano.
Los hombres que detentan el poder en México tienen la zozobra ante las transformaciones que se realicen si López Obrador llega al poder y se convierta en el caudillo que podría encausar la ruta del pueblo mexicano tan golpeado y traicionado por sus gobernantes.
Nos falta una semana para ver los resultados. Y como dijo don Porfirio Díaz en Veracruz cuando iba rumbo al exilio: “ya soltaron al tigre, ahora a ver quien lo amarra”.

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