Quién es Quién/Noé Farrera Morales/ERA y los aplausos para otro

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Ayer se llevó a cabo la firma de la Plataforma Político-Electoral 2018-2024, donde el Partido Verde se unió al respaldo del doctor José Antonio Meade Kuribreña para la alianza con el Partido Revolucionario Institucional (PRI). Tanto el Verde como el tricolor han fusionado sus factores y creen que eso les bastará para alcanzar, de nuevo, tener el poder central y mantener la sucesión presidencial. Sin embargo, en esta firma fueron llamados, de todos los estados, para que acuerparan al exsecretario de Hacienda y Crédito Público. Es más, el mismísimo Eduardo Ramírez Aguilar, diputado Zanja Negra del Congreso local, estuvo ahí, cerquita de Césa Camacho, el exlíder nacional del PRI y con quien se lleva de piquete de ombligo (ja, es broma, no se tragan).
Lo chistoso del evento es la actuación de Zanja. Porque en las fotos que sus esbirros de prensa mandaron se ve al legislador muy sonriente, de pie, como si estuviese siendo ovacionado. Cualquiera que no tenga el contexto diría que a Lalito lo quieren y los acuerpan desde el mismísimo centro del país. Cualquiera pensaría que en esa imagen donde se le ve de pie, ensartado en un traje con su corbata verde, con la mano extendida, agradeciendo los aplausos, seguramente diría que ese hombre que afirma haber nacido de la cultura del esfuerzo, que ese personaje emanado de las masas y que se ha sentido el chile de todos los moles y que ni levanta nada, es el mejor posicionado y el futuro sucesor al gobierno del estado de Chiapas.
¡Ah, las coincidencias! Lástima Margarito. No es así. No, no es así. Lalito simplemente, junto a sus esbirros, aprovechó la oportunidad de la imagen, aprovechó para que todos vieran y pensarán lo que no es. Pero la verdad es otra más simple. Desde la nacional ovacionaron a Manuel Velasco. Le aplaudieron a petición del líder nacional por lo que significó para el PVEM echarse a la bolsa Chiapas gracias al efecto Maveco, pero le aplaudieron al gobernador y no a ERA. Bien han dicho que no era ERA como ahora es, y que todo pareciera indicar que le urge mostrarse, que le urge demostrar que sí es bien querido y bien visto. Pero no es así tampoco. Desde las cúpulas, al que se siente Jaguar de todos los bosques y selvas, no lo quieren ni lo querrán. No lo tragan porque es un chico buleador que no sabe leer la política a nivel nacional y cree que todo se limita al corral de los guajolotes.
Hay que avisarle a Manuel Velasco que ERA le está buscando robar hasta los aplausos. Porque qué otra cosa se puede esperar de un ramplón político de quinta, un arribista que no sabe de lealtades y que ha sido, y sigue siendo, la causa de la ingobernabilidad que impera en Chiapas. Como bien se lo dijo César Camacho, cuando era líder del PRI en la nacional, el respeto se gana y a ERA no hay cómo ayudarle en este tipo de cuestiones. Es bastante absurdo verlo recibir aplausos ajenos, echarse ovaciones ajenas al hombro, cuando ese reconocimiento del Verde es para quien consideran un hombre de respeto, pese a sus errores en la entidad.
Pero no es nada nuevo lo que pasó ahora con ERA, el zanjaguar. Recordemos cuando quiso cargar con la estructura del Verde y había hecho creer a todos que se iba a ir a Morena porque lo necesitaban y tampoco fue así. Lalito es un hombre que se ha acostumbrado a saludar con sombrero ajeno y ahora los resultados son los que tenemos a la vista de todos: un farsante que se disfraza de candidato a gobernador, cuando si acaso, a lo mucho, le tocará un premio de consolación en alguna curul federal o, en el más jodido de los casos, lo terminarán reeligiendo en el mismo lugar y en la misma silla. Ni modo. El que nace para tamal del cielo le caen las hojas. ¡Hasta mañana!

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