Quién es Quién/SIGUE UNA GRAN PARTE DE TUXTLA SIN AGUA/Noé Farrera Morales

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Algunas amas de casa contabilizan en 17 días de no tener servicio de agua entubada. Algunas otras que dieciocho días, algunas llevan su cuenta hasta veinte días y en caso de algunos barrios y colonias denuncian que llevan hasta un mes sin el servicio de agua. Pero eso sí, los días once, doce o trece de cualquier mes del año, los recibos llegan con toda puntualidad. Generalmente el vencimiento de la fecha de cobro es el día último de cada mes.

Pero cuidado y el usuario no pague puntualmente, de inmediato le cobran un recargo por recibirle el pago de manera extemporánea, así se trate de dos o tres días. Y como de lo que se trata es de exprimir al cliente, si usted por cualquier causa fortuita o de fuerza mayor extravía el recibo mensual del SMAPA, se lo reponen, pero con el correspondiente cobro de veinte pesos “por reposición de recibo”.

Ante cualquier asomo de protesta de inmediato le indican que si no está usted de acuerdo con la medida, que haga su reclamación en la Torre Chiapas o en las oficinas de Lomas del Venado. El caso es hacérsela difícil al cliente para que mejor deje el asunto por la paz y pague lo que determinan los burócratas.

Si ponemos como ejemplo las oficinas de la colonia 24 de junio, existen ahí un par de empleados que solo se presentan pero que no hacen nada. El tipo del que hablamos es un individuo alto, que representa unos sesenta y cinco años que como la caca del perico; ni huele ni hiede. Cuando uno pregunta qué hace en la oficina ese tipo, contestan que es sindicalizado y que ya está cerca de la jubilación, por eso hace lo que los pescados: nada y nada.

Hay otra empleada, una señora güerita, chaparrita, de ojos claros que es una pólvora; que siempre está dispuesta a regañar y en muchos casos maltratar a los usuarios que solicitan un servicio. Las oficinas de SMAPA son el clásico ejemplo de las dependencias burocráticas mexicanas, con empleados siempre malhumorados y prestos al trato despótico a cualquiera que se acerque a su ventanilla.

En el SMAPA de esta capital, hay una especie aristocrática, “los aristógatos”, que vive en una burbuja del Anexo B, nivel 3 de la Torre Chiapas; que no se mezclan ni tratan con la prole de necesitados del agua entubada. Nunca están para el público y si por verdadera necesidad tienen que tratar con el peludaje, los tratan de lejos y el menor tiempo posible.

Precisamente por eso, le pagan una iguala a Lupita, una locutora de una estación radiodifusora de esta capital para que haga las veces de oficialía de partes, quejas y denuncias, para que filtre y canalice las innumerables quejas por el mal y en muchos casos inexistente servicio de agua entubada.

Esa locutora es quien da a conocer las listas de colonias y barrios afortunados con un día de agua potable en sus tuberías. Hay veces que la locutora a una pregunta del público simplemente contesta, lo sentimos mucho, pero el señor Marco Antonio Chanona no nos ha proporcionado las listas de distribución del agua, pero conforme nos las haga llegar las daremos a conocer. Sentencia inapelable.

La distribución de agua se realiza al arbitrio de “los jefes” de la Torre Chiapas y si esta semana le dieron agua suficiente para que llene sus tinacos o cisternas, los usuarios ignoran para cuando les volverán a proporcionar agua, si dentro de una semana, dentro de quince días, tres semanas o un mes.

Esa ralea de burócratas enquistados desde hace años en el SMAPA está integrada por Jonathan Díaz Gallegos, quien ha tenido acusaciones de hostigador de empleadas, Luis Alonso Ruiz Saldaña de Operación, Manuel Martínez Mayorga de Agua Potable ¿cuál?; Hugo Alberto Aguilar de Mantenimiento, Isaías Ocaña de Construcción, Iván Trujillo de Plantas de Tratamiento, Marco Antonio Chanona y otros.

El lunes 30 y el martes 31 de julio, los jerarcas del SMAPA pusieron a unas empleadas del SMAPA para que con voz melosa le hicieran llamadas a la locutora Lupita, agradeciéndole su intervención para que el SMAPA regularizara el servicio. Unas se dijeron vecinas del fraccionamiento Adonay, otras de la mexicanidad chiapaneca y otras colonias, para tomarle el pelo al público en general. Lo cierto es que a algunas casas de diferentes colonias les enviaron el agua durante media hora, con un chorro como miada de gato y llenar una cubeta de 20 litros.

Lo real es que a la hora que se escribe esta columna el servicio de agua entubada brilla por su ausencia. No hay derecho que le tomen el pelo de esa manera a la conejada.

Ahora sí no se midieron.

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