Quién es Quién/TAREAS URGENTES PARA CARLOS MORALES/Noé Farrera Morales

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Aproximadamente a las once de la mañana un joven cercano a la treintena venía como pasajero de una combi procedente de la colonia 24 de junio. Fuera del vehículo en una de las calles que rodean el mercado Sabines, se vio el revuelo de gantes que curioseaban algo que pasaba fuera del vehículo. Un joven como de dieciocho años jaloneaba con violencia de una cadena que pendía del cuello de una mujer joven.

El joven pasajero se percató que la mujer joven era su esposa y que un maleante trataba de quitarle con violencia una cadena del cuello. El joven se bajó como pudo del vehículo e intervino para librar a su esposa del ataque del malandro. El pasajero le dio un puñetazo en la cara al asaltante, que obviamente se desconcertó y trató de huir. Pero mientras el pasajero defendía a su esposa, del grupo de mirones salió otro mozalbete que traía un pedazo de ladrillo en la mano; con el cual descontó al defensor de la asaltada y ambos malhechores huyeron.

Un sábado por la tarde, ya oscureciendo, un joven como de 17 años cruzó la Avenida Central para llegar al parque central frente al palacio de gobierno. Estaba contento porque llevaba en la bolsa la raya de la semana. De pronto se paró frente a él un individuo con cachucha y mal encarado, quei ocultaba una navaja de las 007 en la mano. Sin mediar palabra, el malencarado le dio al joven un piquete en la parte baja del tórax.

Como es natural el joven se dobló por el dolor y por la manera tan alevosa de atacarlo. El navajero aprovechó el dolor y la sorpresa del ataque para registrar los bolsillos del herido y despojarlo de su celular y de los pesitos que acababa de cobrar. Sus familiares fueron a verlo a la clínica de la Cruz Roja donde le hicieron las primeras curaciones.

Un conocido tenía un comercio de bisutería fina en la Avenida Central Poniente, entre la segunda y tercera poniente. Una empleada estaba arreglando un aparador, cuando entró corriendo unratero, quien le arrebató un puño de cadenas y una cadena de oro. La muchacha gritó y el dueño salió en se defensa. El rata salió corriendo rumbo a la tercera poniente sur. El comerciante lo siguió y ya iba cerca del ratero, cuando una señora le gritó: “cuidado joven, porque uno que va atrás de usted lleva una navaja en la mano”.

El comerciante dejó la persecución del ratero y se enfrentó con el navajero que era escolta del que ya había huido. El comerciante le propinó un par de puntapiés al rata, quien salió huyendo rumbo al mercado y en la esquina de la Calle Central y la Tercera Sur se sintió acorralado y se subió a un camión de basura que estaba estacionado en esa bocacalle. El ratero empezó a dar voces: ¡Auxilio! ¡Auxilio! ¡ Este loco me quiere matar, llamen a la policía! Pero no soltaba la pavorosa navaja.

Un comerciante de las cercanías, disimuladamente le pasó al perseguidor una barrita de fierro redondo de media pulgada, con la que suben y bajan las cortinas metálicas. Con el fierro en la mano, el comerciante le dio dos o tres golpes al ratero que no cesaba de gritar. Ppor fin, logró bajar rata y le administró varios puntapiés. La policía, a pesar del lugar y del escándalo no se apareció ni para remedio.

El comerciante paró un taxi y a empellones y soplamocos subió al rata y lo fue a entregar a la agencia del ministerio público de la Procuraduría, donde hizo la denuncia correspondiente y el Agente de Ministerio Público lo citó para las seis de la tarde para ratificar la denuncia.

Por la tarde, cuando el comerciante llegó a ratificar la denuncia, ya en la Procuraduría habían soltado al detenido. Por eso el comerciante dejó la venta de bisutería y se dedicó a vender tacos de puerco. Menos riesgo y mayor ganancia.

Esos casos que mencionamos apenas si son botones de muestra de la inseguridad imperante en pleno centro de nuestra ciudad. Ejercite usted su imaginación y acomode información de internet, twiter , Facebook y Watts App y tendrá un mejor panorama.

Desafortunadamente las diversas policías de nuestra ciudad capital tienen controlados a los rateros, que cada día son más descarados , cínicos y crueles.

Es necesario que la nueva administración morenista encabezada por Carlos Orsué Morales, refine sus tácticas y estrategias para poner coto a la marea de hampones que invade nuestra otrora tranquila capital.

No se olvide el munícipe que es solo tres años, si no hace bien su trabajo dilapidará el capital político de la moraliza y adiós a las ilusiones de reelección en la presidencia municipal o de una diputación que lo proyecte a la casa del Mirador.

Afortunadamente ahora los tuxtlecos ya aprendieron lo que vale su voto. El otro riesgo es que se imponga la justicia por propia mano o la Ley del Talión o la de Fuenteovejuna y entonces sí, todos contra todos, como ya pasa en algunas poblaciones de Los Altos donde los tricicleros mataron a un taxista y la batalla campal de la tierra de los cositías donde hubo varios muertos y bastantes lesionados.

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